Málaga inaugurará a finales de este año el Palacio de la Aduana, el museo de la ciudad

Sin fecha fija, pero con el compromiso de abrir sus puertas antes de final de año, la inauguración del Museo de Málaga se siente ya en la ciudad como una realidad inminente. Así lo prometía en el mes de junio la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Rosa Aguilar, en una visita a la capital. Los técnicos trabajan ''a muy buen ritmo'' y ''las cosas van extraordinariamente bien, porque los plazos que se habían marcado se están cumpliendo'', corroboró Aguilar.

Así, descartó diciembre en el rompecabezas por determinar qué día será el escogido para seguir sumando arte en la ciudad natal del artista Pablo Ruiz Picasso.  Un Museo de Málaga que gestionará la Junta de Andalucía, desde que el pasado cinco de mayo se produjera el simbólico acto de entrega de llaves por parte del Gobierno central, al que acudió el por entonces Ministro de Cultura en funciones, Íñigo Méndez de Vigo. 

Durante siete años, el Ejecutivo ha invertido 40 millones de euros en la rehabilitación del edificio, con más de 18.402 metros cuadrados construidos y casi 5.000 para exposición. El nuevo inmueble ya es una obra de arte en sí misma, sobre todo por su cubierta a dos aguas, basada en la que se quemó en el incendio sufrido por el Palacio en el año 1922.

En la ladera del monte Gibralfaro, con el teatro romano y la Alcazaba como reflejo de la historia de la ciudad, el Museo de Málaga albergará en su interior las colecciones del Bellas Artes y del Arqueológico, 15.000 y 2.000 obras respectivamente embaladas durante cerca de dos décadas.

Exactamente, desde que en 1997 fueran desalojadas del Palacio de Buenavista para la puesta en marcha del Museo Picasso.  Desde entonces, Málaga y su ciudadanía han reclamado un lugar para estas obras de arte, poniendo siempre los ojos en este céntrico palacio, y de ahí surgieron iniciativas como La Aduana para Málaga, siendo el edificio sede de la Subdelegación del Gobierno.

Nuevas obras en el Palacio de la Aduana

Entre estos trabajos, se encuentra el realizado con el mosaico romano Nacimiento de Venus, datado en la segunda mitad del siglo II d.C., una gran superficie de más de seis metros de largo por cuatro de ancho.

El mosaico, hallado en 1956 en la casa número 94 de la calle González Marín de Cártama, representa en el centro de la pieza el momento en que Afrodita, con larga cabellera y sobre una gran concha, llega empujada por el soplo de los dioses y arrastrada por los delfines a la playa de una de las islas que tradicionalmente se le dedican.

Junto a él, también se expondrá en el Museo de Málaga por primera vez la estructura arqueológica el Hipogeo Púnico, una pieza inédita dentro de los fondos que fue hallada a finales del siglo pasado en la calle Mármoles. Ambas integran un conjunto de seis obras de la colección permanente restauradas por el IAPH que completan los óleos El milagro de Santa Casilda de José Nogales Sevilla, El quite de Enrique Simonet y En la puerta del cuartel de Enrique Jaraba Jiménez, así como la escultura en madera San Francisco de Asís de Gutiérrez León.

El rojo acoge los cuadros representativos de la pintura naturalista del siglo xix,  el ocre adorna la sala que muestra entre otros Floristas valencianas de José Nogales, y el azul es el tono escogido para los lienzos de Moreno Carbonero y una de las joyas de la pinacoteca, Y tenía corazón de Enrique Simonet. La colección del Bellas Artes alberga más de un centener de obras del Museo del Prado.

Los fondos arqueológicos esperan en una segunda planta con imponentes esculturas de mármol de la Colección Loringiana, muestra del pasado artístico y patrimonial de la provincia. Y así, hasta las tallas griegas, romanas y fenicias, parte de la historia de Málaga que ya sí tendrá su sitio propio.

Con este excelente plantel, solo queda esperar que más pronto que tarde el Museo de Málaga se una a esa amplia lista de pinacotecas que atesora la ciudad, desde que en 2015 París y San Petersburgo pusieran sus ojos aquí. El Centro Pompidou, en el Cubo del Puerto, y el Museo Ruso, en el antiguo edificio de Tabacalera, se asentaron hace un año en la ciudad en la que ya solicitó su hueco la coleccionista Carmen Thyseen. Nombres con arte y con peso que han llevado a Málaga a situarse en el centro de las miradas culturales siempre con la vista puesta en el paisano más universal, Pablo Ruiz Picasso.

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