César Strawberry, ante el juez
El cantante de Def con Dos, César Augusto Montaña, César Strawberry, durante el juicio celebrado este martes en la Audiencia Nacional, en el que se le acusa de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas de ETA en siete tuits publicados en 2013 y 2014, por los que la Fiscalía le pide 20 meses de prisión y ocho de inhabilitación. Luca Piergiovanni / EFE

La Audiencia Nacional juzga este martes al cantante de Def con Dos, César Augusto Montaña Lehman, César Strawberry, por enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas de ETA en 7 tuits publicados en 2013 y 2014, hechos por los que la Fiscalía ha pedido 20 meses de prisión, 16 de inhabilitación y tres años y medio de libertad vigilada.

"¿Se puede llevar una camiseta con un estampado de Miguel Ángel Blanco? Lo pregunto desde el respeto y el verano" o "El fascismo sin complejos de Esperanza Aguirre, política del Partido Popular, me hace añorar hasta los Grapo", son una muestra de los comentarios que han llevado a Strawberry al banquillo de los acusados.

En el juicio, celebrado en la sede de la Audiencia Nacional de la calle Génova, el fiscal Carlos Bautista ha expuesto esos siete mensajes considerados constitutivos de delito y en los que el cantante -con 8.000 seguidores en Twitter- aludía a ETA y a los Grapo o a sus deseos de regalar "un roscón bomba" al rey Juan Carlos I por su cumpleaños.

Bautista ha retirado su acusación sobre el retuit de la frase que otro usuario publicó acerca de unas camisetas con el rostro de Miguel Ángel Blanco —"¿Se puede llevar una camiseta con un estampado de Miguel Ángel Blanco? Lo pregunto desde el respeto y el verano", decía el tuit— sobre el que consideraba que se "vejó" al concejal del PP de Ermua, asesinado por ETA en 1997.

Niega apoyar el terrorismo

Durante su declaración, César Strawberry ha defendido que no comparte la interpretación que había dado el Ministerio Público, porque él no expresó esta idea sino que solo difundió la intención del autor de "dar cobertura a la gente que quería llevar estas camisetas".

Strawberry ha confirmado que el perfil desde el que se publicó los tuits, en 2013 y 2014, es suyo y que en él se identifica con el nombre artístico que lleva utilizando desde hace 26 años. Preguntado por la Fiscalía si él es el autor de esos mensajes por los que se le acusa, ha dicho que "imagina" que sí escribió esos mensajes porque así aparece en su cuenta.

En esta línea, el acusado ha negado que con dichos tuits quisiera ensalzar el terrorismo ni a bandas como ETA o los GRAPO ya que nunca lo ha hecho ni lo hará y los ha calificado de "fanfarronería irónica", de crítica sarcástica, de "chistes" y de "chorradas". Además, ha explicado al tribunal que su obra se caracteriza por un "nihilismo surrealista a través del humor, el sarcasmo y la ironía" y que con sus letras y sus opiniones trata de "desconcertar mucho al público" invitando a que "hagan reflexiones más allá de lo evidente" y criticando ese "centro comercial cultural" que, a su juicio, "quiere inculcar el sistema".

Además, ha hecho hincapié en que "nunca" ha apoyado "ningún tipo de actitud terrorista que implique dolor a las personas" ya que tiene "gran relación" con gente que "ha sufrido el azote del terrorismo en primera persona".

El representante del Ministerio Público ha subrayado que la "faceta musical" de Strawberry "no le hace inmune al derecho penal", ya que no se puede hacer una "tipificidad a la carta" dependiendo de si una persona "es artista o intelectual".

La defensa ha pedido al tribunal la libre absolución, pues entiende que la "actividad probatoria" de la Fiscalía, al preguntar únicamente por la autoría de los tuits, es "igual a cero" y que la condena se está haciendo por "comparación" a la del rapero Pablo Hásel. Además, ha justificado la actividad de su defendido en internet como la "comunicación" que hace un "personaje".

"Es una causa contra la libertad de expresión"

A la salida del juicio, que ha quedado visto para sentencia, Strawberry ha acusado al Ministerio del Interior y a la Fiscalíade criminalizar la disidencia política por perseguir sus mensajes en Twitter.

"He comparecido aquí buscando el amparo de la Justicia ante una persecución injustificada por parte de un Ministerio del Interior que ya está dando demasiadas muestras de un sesgo absolutista que lo que busca es criminalizar la disidencia política", ha señalado a las puertas del edificio judicial.

Para el artista, el hecho de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional pida para él la citada pena de prisión es algo "totalmente injustificado". Ha añadido que el "sesgo político de la propia Fiscalía lo que delata es que se persigue un efecto político y no realmente llegar al fondo de la cuestión de si son o no delitos los tuits".

A preguntas de los periodistas, Strawberry ha manifestado que no se trata de una causa contra él, sino de un procedimento en el que está implicada "la causa de la libertad de expresión y de la deriva futura de los derechos civiles en España".

A juicio por siete tuits

Antes de llegar a juicio, la causa contra Strawberry ha sufrido ciertas vicisitudes después de que el juez instructor, José de la Mata, acordara archivarla al contextualizar esos comentarios en la estética "provocadora, irónica y sarcástica" del imputado, que en su "particular concepción del arte" busca "generar en los receptores perturbación, disconformidad o escándalo", haciendo incluso alusiones a la violencia como "recurso artístico".

La Fiscalía recurrió este archivo y la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional lo admitió parcialmente y revocó en parte la decisión de De la Mata obligándole a procesarle para llevarle a juicio por enaltecimiento del terrorismo.

La Sala mantuvo no obstante el archivo por el delito de injurias a la Corona del que le acusaba el fiscal por un tuit que publicó el cantante sobre el rey Felipe VI, al entender que en ese caso no había quedado suficientemente acreditado que hubiera delito.

Los magistrados consideraron que, de todos los mensajes analizados, solo siete de esos tuits no se podían englobar en ese "contexto de defensa de la cultura y de las propias opiniones", sino que más bien formarían parte del llamado "discurso del odio".

Cuando se conoció la fecha del juicio, el cantante madrileño aseguró que lo afrontaba tranquilo porque se considera inocente, ya que nunca quiso enaltecer el terrorismo ni humillar a las víctimas y que todo era fruto de "una persecución política" dentro de "la caza de brujas que ahora hay en España".