La Audiencia Provincial de Almería ha condenado a dos años de prisión a un hombre natural de Irlanda que, en compañía de un ciudadano inglés en rebeldía, retuvo contra su voluntad a un matrimonio compatriota al que encerraron en la vivienda y al que golpearon durante varias horas antes de abandonar el lugar con unos 75 euros y después haber consumido varias botellas de bebidas alcohólicas.

El agresor había conocido a las víctimas la noche anterior en un barP.J.M. ha mostrado conformidad en el acto de juicio celebrado este miércoles ante el tribunal de la Sección Tercera con la pena interesada por el fiscal, quien solicitaba inicialmente la pena de ocho años de prisión como autor de un delito de robo con violencia en casa habitada y otro de detención ilegal.

Tras reconocer los hechos en ausencia de las víctimas, que ya no residen en España, ha aceptado un año de prisión por cada delito ya que el Ministerio Público ha considerado que tenía afectadas sus capacidades intelectivas y volitivas por el consumo de alcohol y le ha aplicado la atenuante muy cualificada de embriaguez.

El acusado, junto a su compatriota declarado en rebeldía por el juzgado instructor, había estado la tarde anterior con el matrimonio en un bar, de forma que fue sobre las 23.45 horas cuando se dirigieron al domicilio de estos, ubicado en Partaloa (Almería), para pedirles que les devolvieran unos teléfonos móviles "que se habían llevado por error".

Robaron 75 euros y propinaron una paliza al hombreAsí, cuando llegaron a la residencia de las víctimas, encontraron al hombre en la puerta del mismo. A continuación, P.J.M., "de común acuerdo y con ánimo de menoscabar la integridad física" de este, "comenzó a golpearle con patadas y puñetazos" hasta que, a consecuencia del ruido, apareció la mujer de la víctima.

De esta manera, obligó a la pareja a introducirse en el interior de la vivienda, "les quitó las llaves" de la casa y "cerró la puerta por dentro para impedir que pudieran salir". Tras arrebatarles los teléfonos móviles y arrancar el cable del teléfono fijo para "impedir que pudieran pedir auxilio", el acusado , "con el ánimo de tener un beneficio ilícito", se hizo con 75 euros y golpeó nuevamente al hombre, llegando a romper un jarrón.

P.J.M., junto a su amigo, se quedó en la casa "bebiendo whisky y cerveza" hasta las 04.00 horas, tiempo en el que mantuvieron retenido al matrimonio, al que deberá indemnizar con 280 euros por los daños causados.

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