Peine del viento
Una gran ola rompe frente a las esculturas de Eduardo Chillida, en el Peine del Viento de San Sebastián, en una imagen de archivo. Juan Herrero

Hace ya 55 años que un grupo de comerciantes donostiarras impulsó la creación del Festival de Cine de San Sebastián para hacer más largo el verano, una implicación que algunos de ellos mantienen ahora de otra forma, recordando desde sus escaparates que el Zinemaldia está ya en marcha.

Sin embargo, este año le ha salido un competidor al certamen donostiarra, el Peine del Viento, que este mes celebra su trigésimo cumpleaños, lo que ha servido de motivo para decorar algunas tiendas del centro de San Sebastián.

La ciudad y las instituciones se han volcado a lo largo del año en la conmemoración de las tres décadas de una de las obras más famosas y bellas de Eduardo Chillida, pero mucho más este mes, en que ha tenido lugar la inauguración oficial con la que no contó en 1973 esta escultura, que desde un extremo de la bahía de La Concha se erige como símbolo de la capital guipuzcoana.

Una pastelería ha colocado una Concha de Oro sobre una tarta de chocolate

Por ello, comercios que tradicionalmente ponen su imaginación al servicio del Festival de Cine han optado en esta ocasión por la obra del artista vasco, como una conocida papelería que ha hecho una recreación "minimalista" de la escultura.

Ocurre lo mismo con un establecimiento de artesanía vasca del Boulevard, donde kaikus de porcelana -los tradicionales cuencos donde se elabora la cuajada- dan forma en hilera a una de las piezas del Peine del Viento.

Otras tiendas recuerdan también con pequeños carteles o grandes pegatinas el aniversario de la escultura, pero también hay quien ha decidido que ambos acontecimientos compartan el mismo espacio.

Una librería se ha inspirado en Cantando bajo la lluvia

Es el caso de una pastelería que, sobre una tarta de chocolate con la obra de Chillida, ha colocado una Concha de Oro, como la que recibe cada año la película ganadora del certamen, además de fotografías de varios actores, entre ellas de Richard Gere, distinguido con el Premio Donostia de este año junto a Liv Ullmann. Otra Concha de Oro ha elegido una óptica para celebrar el Zinemaldia, a la que acompañan las siluetas de Fred Astaire, Humphrey Bogart o Rita "Gilda" Hayworth.

Un comercio de café ha recurrido a las viejos rollos y cajas de celuloide para decorar su escaparate y uno de ropa y complementos, por ejemplo, ha preferido dos imágenes en blanco y negro de Audrey Hepburn al lado de varios bolsos plateados.

En Cantando bajo la lluvia se ha inspirado una librería que, junto a paraguas con imágenes de personajes de la gran pantalla, ha aprovechado para exponer su oferta de publicaciones cinematográficas, además de casi toda la obra de Paul Auster, que este año preside el jurado de la Sección Oficial.

Pero también hay un número muy superior que se ha inclinado por no sumarse a la decoración festivalera, y es que quizá medio siglo es ya mucho tiempo para idear cada año un escaparate ad hoc.