El expárroco de Can Picafort admite 6 años de cárcel por violar a una monaguilla

  • El expárroco admite 6 años de cárcel por violar de manera continuada a una monaguilla de su parroquia.
  • La Audiencia juzga al párroco de Can Picafort acusado de abusar de una monaguilla de 10 años.
  • La Fiscalía reclamaba para él 42 años de cárcel.
Abusos a menores.
Abusos a menores.
ATLAS

El expárroco de Can Picafort (Mallorca) Pere Barceló ha admitido ante el tribunal haber abusado sexualmente y violado de manera continuada a una monaguilla de su parroquia desde que la niña tenía 10 años y se ha conformado con una petición de condena de 6 años de prisión.

En el juicio celebrado este lunes en la Audiencia de Palma, las acusaciones (Fiscalía y el abogado de la víctima) y la defensa del expárroco han llegado a un acuerdo de conformidad por el que el acusado ha confesado todas las acusaciones y ha admitido la petición de condena de 6 años, así como 5 de alejamiento de la víctima.

En vista del reconocimiento de los hechos, la Fiscalía y la acusación particular han calificado finalmente lo ocurrido como un delito continuado de agresión sexual con penetración bucal y acceso carnal a menor de 12 años y han apreciado las atenuantes de confesión y reparación del daño, por lo que han rebajado la petición de condena de 42 a 6 años.

En el juicio, celebrado ante la sección segunda de la Audiencia de Palma, el exsacerdote ha admitido todas las acusaciones a preguntas del fiscal y ha dicho estar totalmente arrepentido.

La víctima ha relatado los abusos entre lágrimas y ha contado cómo negó los hechos cuando se abrió una investigación a raíz de que un joven de la parroquia sorprendió al exsacerdote en uno de los episodios y lo denunció a la Justicia.

"Yo pensaba que si decía la verdad, mis padres no me iban a creer porque era una niña, y cuando fui a declarar todo lo que dije era mentira", ha asegurado.

Acusaciones y defensas han renunciado a que se practicara el resto del juicio por lo que la vista oral ha durado una media hora y el caso ha quedado visto para sentencia.

El expárroco de Can Picafort (Mallorca) Pere B.R. ha admitido este lunes ante el tribunal que le juzga haber abusado sexualmente y violado de manera continuada a una monaguilla de su parroquia desde que la niña tenía 10 años y ha dicho estar "totalmente arrepentido".

Relato de los hechos

Durante el juicio celebrado en la Audiencia de Palma, el expárroco ha admitido que los abusos comenzaron en 1997 cuando, con ánimo libidinoso, sentaba en sus piernas a la niña y le tocaba el pecho por encima de la ropa y posteriormente, cuando la llevaba en coche a su casa, la obligó a practicarle felaciones hasta en 20 ocasiones.

Más adelante la violó varias veces en su habitación de la parroquia.

Cuando el fiscal le ha preguntado si es cierto que cuando ella ofrecía resistencia, se colocaba sobre ella, la agarraba con fuerza y le abría las piernas para penetrarla, el exsacerdote ha respondido que "sí" y ha reconocido que ocurrió en varias ocasiones.

El expárroco ha dicho estar "totalmente arrepentido". "Le deseo lo mejor a esta señora y a su familia, nunca he tenido rabia de ningún tipo, les deseo desde ahora y para siempre lo mejor", ha dicho el exsacerdote, para quien la Fiscalía pide una condena de 42 años de prisión.

La Iglesia de Mallorca expulsó del sacerdocio a Pere B.R. en 2013 por considerarlo culpable de pederastia.

Abusos reiterados

En la Audiencia Provincial de Baleares se ha juzgado este lunes al párroco de Can Picafort acusado de abusar sexualmente y de forma reiterada, entre 1997 y 1998, a la monaguilla. La Fiscalía reclama para él 42 años de cárcel.

Sobre el inculpado, Pedro Barceló, pesan presuntos delitos abusos y agresión sexual, por los que el Ministerio Público solicita además que se le prohíba acercarse a la menor a una distancia inferior a 500 metros.

Según la acusación, el sacerdote, quien fue destinado en junio de 1996 a ejercer su ministerio como párroco de la Iglesia de l'Assumpció de Maria, a principios de 1997 entabló relación con su víctima al acudir ésta a la catequesis de forma regular y realizar labores de monaguilla junto a otro grupo de menores.

En un primer momento, tal y como relata la Fiscalía en su escrito de calificación provisional, Barceló, administrador parroquial de Can Picafort, sentaba a la menor en sus piernas, aprovechando el visionado de unas diapositivas de un viaje a Burundi para tocarle el pecho por encima de la ropa, así como las piernas y los muslos con la excusa de enseñarle a conducir.

El acusado también aprovechó las ocasiones en que los niños, en un ambiente distendido, jugaban al tenis, iban a la piscina del vecino o dormían la siesta en una de las habitaciones. Así, en una de esas ocasiones en que no había presencia de adultos, llevó a la menor a su habitación, comenzando a tocarla por encima de la ropa y besándola en la boca.

Al rechazarlo la víctima, el párroco insistía sin soltarla, sujetándola fuertemente de los brazos para que no pudiera moverse ni escapar, tras lo cual la desvistió para después quitarse él la ropa y continuar con los tocamientos. Los episodios tenían lugar en reiteradas ocasiones -de forma semanal-, normalmente en la habitación del acusado e incluso en el domicilio de sus padres.

En verano de 1997, prosigue el Ministerio Público, el eclesiástico fue sorprendido cuando en el sofá de la parroquia abusaba de la menor, momento en el que no fue denunciado, por lo que ante "una inmensa sensación de impunidad" y al transcurrir el tiempo sin consecuencias, a principios de 1998 llevó nuevamente a la monaguilla a su habitación, violándola hasta en diez ocasiones.

La Fiscalía abrió una investigación a raíz del episodio del sofá, mientras Barceló advertía a la niña que "si decía algo lo pagaría caro", motivo por el que en la declaración que prestó el 20 de julio de ese año la menor negó los hechos. Finalmente, estos fueron denunciados más de cuatro años después, el 27 de noviembre de 2012, ante la Guardia Civil de Santa Margalida.

En marzo de 2011, el Obispado de Mallorca suspendió cautelarmente a Barceló después de que conociera el caso de otra mujer de Cala Ratjada que denunció que el sacerdote había abusado de ella cuando era párroco de la localidad.

Máxima penal canónica

El Tribunal Eclesiástico de Mallorca le declaró culpable de abusos sexuales a menores, por lo que se le impuso la máxima penal canónica, que es la expulsión del estado clerical. El Obispado de Mallorca argumentaba que la decisión de la Iglesia de declararle culpable se debía a "la comisión de delitos contra el sexto mandamiento del Decálogo con menores".

Con todo, el Tribunal consideraba "gravísimos los delitos", por lo que "le impone la pena máxima de la expulsión del estado clerical, prohibiendo totalmente el ejercicio de su ministerio sacerdotal". El Obispado justificó que el Tribunal Eclesiástico haberse atendido al ordenamiento jurídico vigente de la Iglesia de Mallorca, tras el proceso penal oportuno.

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