Esta iniciativa organizada por la Diócesis de Bilbao tiene como objetivo ofrecer "experiencias de encuentro con Dios en el mundo de la exclusión". En esta ocasión, son diez las personas entre 30 y 60 años que se han animado a vivir "un aprendizaje único en compañía de los últimos".

"Si queremos encontrar al Dios de los pobres, el Centro Penitenciario de Basauri es un lugar adecuado", ha señalado el responsable del Campo, Jorge Muriel. María, Carmen, Roberto, Javi, Galo, Esther, Camino, Arantza, Laura y Sandra han entrado este viernes y a la cárcel y tendrán la oportunidad de "poner rostro y acompañar, en un ambiente distendido, a los internos que quieran participar en las actividades organizadas desde Pastoral Penitenciaria", han explicado la Diócesis bilbaína.

Desde el campo de trabajo se organizan talleres, juegos y torneos deportivos, con la finalidad de suplir la carencia de actividades de tiempo libre dentro de la cárcel, que se reducen en época veraniega. "Se trata de acercarse a las personas presas por medio de actividades de ocio y acompañarles favoreciendo la escucha y el diálogo", han añadido desde la Diócesis de Bilbao.

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