BIO Llegó hace dos años a Madrid, procedente de su Donosti natal, para trabajar en la serie ‘A tortas con la vida’ y realizar su sueño de ser actriz.

Cerca de cuatro millones de personas siguen cada noche Escenas de matrimonio, la serie de Telecinco (21.20 h) en la que Miren Ibarguren interpreta a una joven y guapa ejecutiva agresiva.

Desde luego, están ustedes triunfando con la serie...

Sí, y ha sido totalmente inesperado. Pensamos que sería un producto para verano, pero está yendo muy bien.

¿Tiene usted pareja? ¿La trata igual que en la serie?

(Risas.) No tengo pareja, pero no la trataría así porque yo soy más maja (risas), aunque si me hiciera lo que le hace a mi personaje...

Está claro que la mujer ya no es el sexo débil...

¡Nunca lo fue! (Risas.)

¿Cómo puede enamorarse una chica de un gandul como su novio ficticio?

Es que te enamoras por química pura, la procesión viene después (risas). Una vez que te has enamorado hay que tirar para adelante.

Parece que su serie o gusta mucho o se odia, ¿por qué existen esos extremos?

La verdad... no lo sé (risas). Supongo que eso siempre pasa con las cosas que salen en la tele, que no dejan indiferente a nadie.

Su personaje sale muchas veces ligerita de ropa, ¿no le da corte?

Mogollón, no sabes cómo (risas). Lo paso fatal. Intento meterme en el personaje y lo hago porque es mi trabajo, pero me da mucho corte.

¿No explotan demasiado ese recurso?

No creo, es parte de la personalidad del personaje, por lo pija que es, por lo que le gusta la ropa interior fina...

En unos días se estrena Las 13 rosas, película en la que ha hecho un papel dramático...

Sí, es un papel pequeño, pero he aprendido mucho. Ha sido mi primera experiencia en el cine.

¿No se ningunea un poco a los papeles cómicos en favor de los dramáticos?

Desde luego, eso no es justo, pero creo que ahora no pasa. Hay toda una generación de actores cómicos que le están dando mucho prestigio a ese tipo de papeles.

¿Y usted con qué se queda?

Con lo que me pongan en el plato; cuando pueda elegir, ya me lo pensaré (risas).

Es que lo de ser actor es vivir en la incertidumbre laboral...

Es tirarse a la piscina y tener claro que vas a ser un pluriempleado. He sido canguro, dependienta, camarera...

¿Qué papel le habría gustado hacer?

El de Shirley MacLaine en Irma la Dulce, es muy divertido. O de algo diferente a mí, de extraterrestre (risas).