En rueda de prensa, la regidora de MÉS Neus Truyol, el portavoz de Som Palma, Antoni Martín, y la coordinadora de esta formación y miembro de la Plataforma No al TTIP Mallorca, Paula Ros, han alertado de que las repercusiones de esta medida supondrán "un obstáculo para la adopción de políticas progresistas que sitúen a las personas a la cabeza así como al medio ambiente, la cultura y la salud, entre otros".

"La autonomía local es un principio protegido por la legislación internacional a nivel europeo pero todo esto cambiaría si se llevaran a cabo algunas medidas con el TTIP aprobado", ha manifestado Truyol. "Si el TTIP fija un grado determinado de liberalización de un servicio como la gestión del agua, las administraciones locales ya no tendríamos nada que decir", ha recalcado.

En la misma línea, la portavoz de Som Palma ha insistido en que "el TTIP subordina la soberanía de los Estados a los intereses económicos y financieros de los grandes inversores internacionales", un "ataque a la democracia y la soberanía para que una vez tomada una decisión, los Estados no puedan acudir a los tribunales arbitrales para denunciar tal medida".

Martín ha recriminado que "no se podrán echar atrás decisiones tomadas de manera completamente legal pero sí que un inversor extranjero podrá denunciar a un Estado. Es un tratado que mira por los intereses de los grandes inversores internacionales".

Ambos portavoces han hecho referencia tanto al TTIP como a otros tratados "opresores": el CETA (entre la Unión Europea y Canadá) aún no aprobado, y el NAFTA (entre los Estados Unidos y Canadá), tratado actual y vigente de libre comercio.

Por su parte, Ros ha concluido la rueda de prensa explicando el proceso que está llevando a cabo la UE para "escondernos el contenido que guarda el TTIP". "El tratado se está negociando con total opacidad", ha insistido la coordinadora de Som Palma.

"Esto quiere decir que los eurodiputados no tienen acceso a los textos de las negociaciones sino que únicamente pueden acceder a una habitación que se encuentra bajo extremas medidas de seguridad y solicitando cita previa. ¿Es esta la transparencia que queremos?", ha manifestado irónicamente Ros.

Finalmente, ha explicado que "ya son muchas las entidades, sindicatos, organizaciones empresariales y profesionales, además de la gente a título individual, que se opone a tal tratado y que se moviliza en toda Europa para que a finales de año no se apruebe".