Imagen de las tarjetas falsificadas
Imagen de las tarjetas falsificadas POLICÍA NACIONAL

falsedad en documento público cometido a través de tarjetas de autobús que se recargaban de forma doble y luego se vendían, según han informado a Europa Press fuentes de la Policía Nacional.

La operación, llevada a cabo por el Grupo de Delitos Tecnológicos de la Brigada de Policía Judicial de la Comisaría de Burgos, se inició hace varios meses tras la denuncia del Servicio Municipalizado de Movilidad y Transporte del Ayuntamiento respecto a personas que se dedicaban a recargar las tarjetas de autobús urbano con el doble de la cantidad del pago recibido de manera fraudulenta y al margen de los canales oficiales de recarga.

El Grupo de Delitos Tecnológicos del Cuerpo Nacional de Policía hizo un estudio sobre las recargas, horarios y paradas más frecuentadas y logró señalar como objetivo tres lugares de la zona norte de Burgos.

A partir de ese momento se activó un mecanismo para detectar las tarjetas fraudulentas con un sonido diferenciador al acercar el dispositivo al lector, momento en el que se identificaba a los usuarios que las utilizaban.

En el transcurso de la investigación se pudo determinar que las tarjetas de transporte de autobús urbano del Ayuntamiento de Burgos tienen un fallo de seguridad que afecta a la tecnología "wireless" (sin contacto) por medio de aplicaciones móviles o programas informáticos.

Según han explicado las mismas fuentes policiales, este fallo fue

aprovechado por particulares desde hace años, para explotarlo y comerciar con las tarjetas. "Incluso hay personas que han vendido y enseñado a manejar este tipo de programas a terceros o han buscado clientes a los que ofrecer este servicio con ánimo de lucro, bien por propia iniciativa o bien por medio de terceros", han indicado.

Tras la investigación de las 49 tarjetas intervenidas y las 53 declaraciones testificales se detuvo a los seis presuntos autores del delito de estafa y falsedad, quienes regentaban varios establecimientos de informática, locutorios, comercios de prensa, panaderías, etcétera, en los que se realizaban las recargas fraudulentas.

Los detenidos son S.P.D. de 42 años; A.O.B. de 35; I.L.M., de la misma edad; S.F.M. de 25 años; J.R.S.T. de 33, y T.H., también de 33

años.

Las mismas fuentes policiales han informado de que la investigación continúa abierta, "por lo que no se descartan otras posibles

detenciones". En concreto, esta estafa ha causado un perjuicio de 133.546 euros, desde el 1 de enero de 2014 hasta el 18 de mayo de 2016.

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