EMT de València
Un autobús de la EMT de València circula por el Pont de Fusta. EMT

El conflicto entre los ayuntamientos de Mislata y Valencia por la vuelta de los autobuses de la EMT al primero se ha enquistado por las diferencias económicas que separan a ambas partes. El pasado 12 de abril, los alcaldes de cinco municipios del área metropolitana de Valencia (todos ellos del PSOE) y el alcalde de la capital, Joan Ribó (Compromís), escenificaron su voluntad de llegar a un acuerdo en el Palau de la Generalitat, con el Consell presidido por Ximo Puig de mediador.

Aquel pacto tenía como objetivo recuperar las líneas suprimidas en 2012 por el Gobierno local de Rita Barberá (PP) y consistía en la transferencia de las competencias de transporte metropolitano de forma provisional a la EMT de Valencia, mientras se constituye la futura Autoridad Metropolitana del Transporte, para que las líneas volvieran a entrar a Alboraya, Paterna, Vinalesa, Moncada y Mislata, junto con una dotación de 400.000 euros por parte de la Generalitat.

Sin embargo, el alcalde de Mislata, Carlos Fernández Bielsa (PSOE), ha anunciado este miércoles que la Empresa Municipal de Transportes de Valencia exige algo más de un millón de euros por recuperar la antigua línea 7, que conectaba el antiguo Hospital Militar de Mislata con el Mercado Central de Valencia. El edil ha explicado que son varios los itinerarios propuestos, pero ha añadido que la tasación hecha por la EMT en 2013 para recuperar la línea 7 era muy inferior. "Por la misma línea que hace tres años la EMT tasó en 191.987 euros, ahora le pide a la Conselleria hasta cinco veces más", ha afirmado.

Fuentes de la Conselleria de Obras Públicas y Vertebración del Territorio confirman que el acuerdo está "casi cerrado" con los cuatro primeros municipios, pero no con Mislata, dado que el canon que pide la EMT por recuperar el trazado de la antigua línea 7 es "inasumible" para el Consell. Ante esta situación, recalcan el papel de "mediador" del Gobierno valenciano y explican que la Conselleria está "valorando alternativas que no pasen por la EMT" para prestar el servicio en el caso de Mislata. Dado que el departamento de Obras Públicas mantiene concesiones privadas con compañías de autobuses, esta podría ser una solución provisional.

Por su parte, desde la EMT de Valencia afirman que lo tienen "todo a punto" para dar el servicio a los municipios del área metropolitana y confirman que el acuerdo con Alboraya, Paterna, Moncada y Vinalesa está "muy avanzado" para que el Consell sufrague los costes y "únicamente en el caso de Mislata no se ha producido aún el acuerdo". Fuentes de la entidad que el Consistorio de Mislata "ha exigido más alternativas" que van desde los 200.000 euros de las conexiones con la actual red hasta la "línea lanzadera colicitada por el alcalde" y que supondría 1,2 millones de euros al ser nueva en todo su recorrido.

Estas mismas fuentes sostienen que el "compromiso" con la Generalitat para devolver el servicio de la EMT a los pueblos "permanece intacto" y que es el Consell quien debe decidir qué servicio debe dar la empresa pública de Valencia en esos términos municipales y se muestran abiertos a que los técnicos de otra institución puedan "contrastar" los costes. Por último, piden "trabajar conjuntamente pensando en el bienestar y en los servicios de los vecinos afectados" más allá de "intervenciones mediáticas en periodo electoral".

Enfado de vecinos y comerciantes

La falta de acuerdo que permita retomar el recorrido de la antigua línea 7 ha soliviantado tanto a los vecinos de Mislata como a los comerciantes del Mercado Central de Valencia. El portavoz de la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos, Julián Martínez, ha calificado las propuestas de la EMT de "extorsión" y dice que están hechas con el único objetivo de que los autobuses de la EMT "no vuelvan a Mislata". Martínez ha acusado a Joan Ribó de mentirles y ha anunciado movilizaciones "contundentes" a partir de la próxima semana.

El presidente del Mercado Central, Francisco Dasí, afirma que los vecinos de Mislata "son una importante sector de población que acudía a Mercado a realizar sus compras", por lo que la recuperación de la línea 7 "es una demanda tanto del Mercado Central como de los vecinos de Mislata desde que se eliminó".  Además, dice que los vendedores no entienden "cómo un servicio que en teoría costaba poner en marcha unos 200.000 euros, y que es una promesa electoral que Ribó le había hecho al alcalde de Mislata, de repente cuesta 1.000.000 euros".

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