Martes 21 de junio, en el despacho número 42 del Congreso de los Diputados. Una mesa de trabajo, otra de reuniones de seis plazas y un pequeño sofá, todo muy apretado. Es el despacho 42, pero alguien lo ha renumerado con una pegatina de la Ley 25.

¿Qué enseñanzas ha sacado de los seis meses de legislatura frustrada?
La calma. No solo de la legislatura frustrada, sino de estos dos años. Hemos madurado mucho. A mí siempre me gustan las metáforas deportivas. Creo que tener el balón y calmar el juego es algo muy importante en el fútbol, en el baloncesto y en la política.

¿En la anterior campaña se vio acelerado, poco calmado?
Teníamos menos experiencia. A mí me gusta más el juego maduro. Hay un base de baloncesto que me encanta, Sergio Rodríguez. Me gustaba cuando jugaba en Portland y cuando empezó, pero me gusta más ahora.

 ¿Y del intento de investidura de Pedro Sánchez ha aprendido algo?
Creo que lo hicimos muy bien. Aquel intento de investidura se reveló absolutamente impotente. Por desgracia, Ciudadanos se planteó como el antídoto frente a Podemos y como la opción para que entrara el PP y eso no ha servido.

¿No estuvo Podemos un poco renuente a empezar las conversaciones? Tras el encargo del Rey a Pedro Sánchez, este decía que Podemos no se ponía, no se sentaba a hablar
No es cierto eso. Fuimos los primeros que hicimos una propuesta al Jefe del Estado para que Pedro Sánchez fuera presidente, y ahí nos encontramos con un no desde el principio. Nosotros siempre hemos estado abiertos al diálogo, creo que los que nos vetaron fueron otros.

A veces los platós de televisión son más democráticos que el Parlamento¿No tuvo la sensación en algún momento de que, al no darse prisa por sentarse con el PSOE, se coló Ciudadanos?
¡Pero si fuimos los primeros en hacer una propuesta de Gobierno en la que estuviera el Partido Socialista!

En público, pero no en una reunión a dos...
Desde el principio, desde la primera conversación que tuve con Pedro Sánchez el día 25 de diciembre por la mañana, le planteé nuestra disponibilidad para hablar, pero creo que el Comité Federal del PSOE y una serie de poderes oligárquicos establecieron una serie de límites a Pedro Sánchez, entre los cuáles estaba el veto a Podemos. Creo que es una evidencia.

¿También le han permitido estos seis meses conocer mejor los dirigentes de los otros tres partidos?¿Qué ha descubierto de cada uno de ellos?
Bueno, les conocí antes. De hecho con Mariano Rajoy las conversaciones que pude tener, si no me falla la memoria, fueron antes de las elecciones del 20 de diciembre, y lo mismo con Albert Rivera. Digamos que les he visto en dinámica parlamentaria. Les ves en otro tono.

¿Van a mejor o a peor?
Es distinto. Una cosa que nos han dicho a nosotros muchas veces, y que me molesta, es que no pensemos que el Parlamento es un plató de televisión, y yo a veces creo que los platós de televisión son más democráticos. En el plató de televisión respondes a preguntas difíciles, la agenda la marcan los periodistas, en algunos formatos incluso tienes que responder directamente a la gente. Y en el formato parlamentario las cosas están hechas de forma en la que no hay que dar la cara. En las campañas electorales, los líderes políticos estamos obligados a rendir cuentas, muchas veces de una manera más intensa y más real que en las propias dinámicas parlamentarias, que sirven muchas veces para que esto se convierta en un diálogo de sordos.

Le pregunté en una entrevista en diciembre qué era en su opinión lo mejor y lo peor de Pedro Sánchez, y no sé si recuerda lo que me dijo
Sí, lo recuerdo. El trato siempre ha sido cordial y ojalá nos podamos poner de acuerdo.

 Me dijo “lo peor es su escasa naturalidad” y lo mejor “es que es un hombre muy guapo”. ¿Sigue pensando lo mismo?
Sigo pensando que es un hombre muy guapo, pero en la medida en que entienden que esto es un demérito, pues no pretendo...

¿Y eso es lo mejor? No hablo de méritos o deméritos. Le pregunto si hoy, seis meses después, lo mejor que le ve al candidato socialista a presidente del Gobierno es que sea guapo
El charme no es una cuestión baladí para un candidato, pero no volveré a dar una respuesta que después se interprete como una manera de hacer daño a Pedro Sánchez. En este caso diría que lo mejor de Pedro Sánchez es su buen carácter, conciliador.

Que el PSOE pregunte a sus bases si prefieren un Gobierno con nosotros o apoyar, por activa o por pasiva, al PP Las encuestas le dan a Unidos Podemos la segunda posición, y bastante destacado del tercero, el PSOE. ¿Sería un fracaso si eso al final no sale así?
En nuestro caso no hay fracasos. Somos un fenómeno político sin precedentes, que en dos años ha pasado de no existir a estar disputando la Presidencia del Gobierno. En este contexto, cualquier resultado para Podemos es un éxito, porque nadie se puede comparar con nosotros y con lo que hemos conseguido. En cualquier caso, nuestro objetivo es ganar las elecciones.

Ha habido citas electorales donde el día después se ha interpretado como un pequeño fracaso. Recuerdo las andaluzas, por ejemplo
Yo creo que las andaluzas fueron un éxito.

Pero aquella noche electoral no lo pensaba
Sí, que nosotros seamos muy ambiciosos y que nos guste ganar no cambia el hecho de que una fuerza política con 12 meses de historia cuando nos presentamos a las elecciones andaluzas, en un territorio como el andaluz, probablemente uno de los más difíciles en términos electorales, con un Congreso, con una Asamblea de Vista Alegre celebrada muy poquitas semanas antes, lograr el 15% de los votos en las elecciones andaluzas siendo la primera vez que nos presentábamos, vamos, eso es un exitazo.

Y si finalmente son terceros, ¿no tendrá ninguna consecuencia interna en Unidos Podemos o en Podemos?
Cualquier cosa puede tener consecuencias internas: quedar segundos, quedar terceros o quedar primeros. Si usted lo que me está preguntando es ‘qué hará usted si quedan terceros’, lo que decida Podemos, lo que decidan las bases.

¿Y usted qué decidiría?
Estar disponible para lo que diga mi organización.

¿Para ponerle o para quitarle?
Claro.

Para mí no fue fácil convencer a mi organización de la necesidad de llegar a un acuerdo con IU Si le piden que dé un paso atrás porque hay un tercer puesto que las bases consideran que no es un éxito ¿lo haría?
Estaré obligado. Estaría obligado a hacerlo por esa causa o incluso quedando primeros, ganando las elecciones, si las bases me dicen que me retire, me retiro.

¿Dentro de la organización ahora hay absoluta paz interna?
En Podemos hay pluralidad de opiniones sobre muchas cosas. Es algo que nos engrandece y que nos refuerza. Las situaciones difíciles que hemos vivido en el pasado creo que han cicatrizado para bien haciéndonos más fuertes. Yo soy el secretario general de una organización en la que hay compañeros que piensan diferente. Iñigo [Errejón] piensa diferente en algunas cosas respecto a Teresa Rodríguez, por ejemplo, y yo tengo que ser el secretario general de todos y a veces estoy más de acuerdo con unos y a veces más de acuerdo con otros, pero tengo que ser el secretario general de todos.

¿Su relación personal con Errejón es mejor, peor, igual o diferente que hace seis meses?
Igual. Cuando tienes una relación intelectual intensa y una relación de amistad, las diferencias políticas pueden doler en lo personal, pero eso nos ha hecho madurar y seguimos manteniendo esa relación intelectual, y conversamos con mucha frecuencia.

¿Cómo ve el futuro de la coalición con Izquierda Unida después del día 27 de junio?
Lo veo bien. Desde el verano pasado, hay una coincidencia de análisis con Alberto Garzón, creo que fue bueno que nos presentáramos por separado en diciembre y que eso permitió que poco a poco se consolidaran su posición y mi posición en Podemos. Para mí no fue fácil convencer a mi organización de la necesidad de llegar a un acuerdo con Izquierda Unida, finalmente lo conseguí con un respaldo casi unánime de las bases. Creo que Garzón también logró una transición importante en Izquierda Unida y que hay una nueva dirección de jóvenes que ha decidido salir al encuentro con la historia y construir un futuro con nosotros, y creo que esa relación va para largo.

¿Izquierda Unida tendrá su propio grupo parlamentario totalmente autónomo del de Podemos?
Bueno, eso lo tendremos que decidir...

El problema del PP no es Rajoy. El problema son sus políticas y sus casos de corrupción vinculados a una manera de gobernar ¿No lo tienen pactado? ¿En el pacto no está previsto nada sobre grupos parlamentarios?
Están abiertas todas las opciones. Yo creo que ahora hay bastante feeling y que seguramente caminaremos hacia una fórmula de convivencia.

¿Usted es partidario de que haya un solo grupo?
No. Yo soy partidario de que se reconozca el grupo catalán, el grupo gallego y el grupo valenciano, y creo que el reglamento del Congreso de los Diputados nos da la razón.

¿El grupo de Izquierda Unida también?
Bueno. Eso es una cosa que tendremos que hablar con Izquierda Unida. Ahí el reglamento es diferente, porque en este caso somos una única coalición. Yo creo que se dan las condiciones para que estemos en un único grupo, pero si los compañeros de Izquierda Unida desearan otra opción, nosotros la respetaríamos.

¿Errejón será el portavoz del grupo parlamentario en el nuevo Congreso de los Diputados?
Habrá que decidirlo, pero a mí me gustaría que fuese así.

 ¿Habrá que decidirlo por parte del grupo?
Claro. No es una decisión en exclusiva de Podemos, sino que habrá que decidirlo con los socios, pero a mí me gustaría que fuese así.

¿Y qué dicen los socios?
No nos hemos puesto a diseñar la estructura del grupo parlamentario todavía.

Me sorprende que todo eso no esté pactado en los acuerdos
No, no, digamos que en eso siempre hemos funcionado con muchísima fluidez, sin necesidad de que determinadas cosas queden acordadísimas. Yo creo que hay un consenso respecto a que hay que defender que existan los grupos plurinacionales, en el caso de que no pudieran insistir, digamos que habrá que adecuarse al funcionamiento de un grupo confederado, como ya hicimos después de diciembre.

¿Por qué no ha intervenido absolutamente nada en la  campaña Carmena, la alcaldesa de Madrid?
Nunca lo ha hecho, ni en esta ni en ninguna otra campaña. Carmena es una figura independiente que se quiere mantener al margen de cualquier asunto político que no concierna al Ayuntamiento de Madrid. Nosotros la propusimos con un acuerdo con ella, que era básicamente ‘queremos que ganes las elecciones, y no te pedimos nada más’. Ella cumplió su parte del acuerdo, nosotros pensamos que es la mejor alcaldesa que podía tener Madrid y respetamos su independencia.

La cara de presidente es diferente a la cara de comentarista ¿Pero no es un poco insólito? La Alcaldía de Madrid es el mayor cargo institucional que tiene ahora el conglomerado Podemos y sus confluencias
También la de Barcelona, también la vicepresidencia de la Generalitat Valenciana.

La vicepresidenta de la Generalitat Valenciana pertenece a otro partido
Pero forma parte de las formaciones en las que estamos

Sí, pero por eso sorprende más que la alcaldesa de la principal ciudad no intervenga en la campaña, y sin embargo los otros ejemplos que me pone usted sí
La sorpresa sería lo otro, nunca ha intervenido, Carmena, desde el principio, desde que fue elegida alcaldesa nunca ha intervenido en ningún asunto político de ámbito diferente al ayuntamiento, para posicionarse.

¿Qué le pasa a Unidos Podemos con las mujeres y con los mayores, que no logra tener apoyos similares a los que logra en otros segmentos de la población?
La pirámide demográfica en España es como es, y nosotros somos una fuerza nueva. En los procesos históricos de cambio, las formaciones políticas que representan el futuro tienen niveles de apoyos más altos entre los sectores más jóvenes, pero es una asignatura pendiente en la que seguimos trabajando para aumentar nuestros niveles de apoyo, tanto entre las mujeres, sobre todo a partir de una cierta edad, como entre los más mayores, y creo que lo estamos consiguiendo.

Pero lo de las mujeres no es un problema de pirámide de población. Podemos siempre tiene cuatro o cinco puntos menos entre mujeres que entre hombres
Sobre todo a partir de los 55 años. Es algo que estamos trabajando, tenemos que mejorar.

Con nosotros se ha utilizado mucho el que viene el lobo, pero la sociedad ya sabe quiénes son los que dan miedo ¿Qué tendremos delante tras el 26-J, qué tendrán ustedes delante el próximo lunes?
Dos opciones. O un gobierno en el que siga el Partido Popular, o un gobierno de Unidos-Podemos con el Partido Socialista. ¿Quién va a decidir? El Partido Socialista.

¿Y qué cree que hará el Partido Socialista?
Espero que apueste por un gobierno de coalición con nosotros. Sospecho que los votantes del Partido Socialista no aceptarían que su partido, por activa o por pasiva, permitiera al PP seguir gobernando. Si lo va a hacer, creo que sería de justicia que lo dijeran antes del 26.

¿Independientemente de quién quede primero de los dos, Unidos Podemos o PSOE?
Nosotros haremos la misma propuesta. Si fuéramos la tercera fuerza política, propondríamos un Gobierno de coalición con el Partido Socialista presidido por Pedro Sánchez.

Y si fuera la contraria, ¿un gobierno de coalición con el Partido Socialista presidiendo usted?
Lógico. En un Gobierno de coalición, el presidente lo pone la fuerza de la coalición con más votos.

Hace unos días, dirigentes de Ciudadanos decían que no apoyarían en ningún caso un gobierno de Rajoy, pero que podrían estudiar apoyos si a la cabeza del Partido Popular no estuviera Rajoy, sino otros dirigentes del Partido Popular, y citaron a Cifuentes, Feijóo, Alfonso Alonso y Pablo Casado. ¿Qué le parece eso?
Reducir el problema del Partido Popular a Rajoy es engañar a la gente. El problema del PP no es un señor, son sus políticas y son sus casos de corrupción vinculados a una manera de gobernar. Quien pretenda hacer pasar por regeneración que gobierne el PP sin que gobierne Mariano Rajoy creo que está engañando a la gente. Lo de Feijóo es de chiste. Estamos hablando de un señor que tiene una foto con un narcotraficante en un yate.

Vamos a suponer que Unidos Podemos está por encima del PSOE y la propuesta por parte del PSOE para apoyar un gobierno de Unidos Podemos, de coalición o no, es que no lo encabece Pablo Iglesias
Eso sería una propuesta inaceptable, nunca ha ocurrido en ningún Gobierno de coalición.

Pero imaginemos que ocurre
Insisto. Eso sería inaceptable, nunca ha ocurrido y…

¿No lo aceptaría usted?
Por tercera vez, inaceptable.

Hemos relajado el tono, creo que eso nos sienta bien ¿Y si esa es la condición indispensable para que el PSOE dé sus votos…?
Van cuatro. Jamás ha habido una experiencia de gobierno de coalición en la que estuviera el Partido Socialista, en la que se haya vetado a ningún candidato. Nosotros no vetamos al candidato del Partido Socialista ni en Extremadura ni en Castilla-La Mancha ni en Aragón ni en la Comunidad Valenciana ni a la candidata en Baleares… Eso no es aceptable.

Le insisto porque en la legislatura frustrada, usted mismo en determinado momento, intentando negociar con el PSOE, dio un paso atrás, y dijo que renunciaría a esa vicepresidencia que había pedido en público. ¿Ahora no renunciaría a una presidencia?
¡Claro que no! Cuando hay cuatro candidatos a la Presidencia del Gobierno, el presidente debe ser uno de esos cuatro candidatos. Yo creo que sería completamente inaceptable plantear un veto.

Me decía antes que creen que deberían concretar sus opciones antes de las elecciones. ¿Por qué no lo hacen? ¿Usted qué cree?
No lo sé. Creo que no lo tienen decidido. Creo que hay sectores del Partido Socialista que querrían gobernar con nosotros, y sectores del Partido Socialista que preferirían dar el gobierno a Rajoy. Después de las elecciones puede haber una lucha entre ellos, y yo espero que se impongan los sectores sensatos que quieren gobernar con nosotros. Creo que eso es lo que desean la mayor parte de los electores del Partido Socialista y le sugiero una vía para resolverlo, que pregunten a sus bases, que pregunten a sus bases si prefieren un Gobierno con nosotros o apoyar, por activa o por pasiva, al PP.

¿Ve el escenario de unas terceras elecciones?
No

¿Por qué?
Creo que eso sería inaceptable, y que todo el mundo tiene claro que hay dos opciones, el árbitro va a ser el Partido Socialista y ejercerá su papel de arbitraje.

Y si se enquista la situación, ¿tampoco ve la solución de un independiente?
No. Yo creo que a la gente le gusta tener un presidente al que haya votado.

El primero que la planteó, tras las anteriores elecciones, fue Íñigo Errejón
Creo que no se dan las circunstancias para que una opción semejante pudiera funcionar en un momento como este.

Después del 26-J, haya o no pacto entre Podemos y PSOE, ¿cree que habría que revisar los acuerdos en comunidades autónomas y en grandes ayuntamientos?
Eso tendrá que ser una decisión de los niveles territoriales de Podemos. Yo no voy a imponer ningún criterio a ninguna de las federaciones. Incluso si se planteara, por ejemplo, que la entrada de Podemos en algún Gobierno, yo no lo vería mal, pero creo que eso lo tendrán que decidir en cada lugar.

Cuando uno puede gobernar, tiene que saber que las opciones son limitadas Ha habido una cierta polémica en la campaña sobre sus posicionamientos como socialdemócrata y sus elogios al presidente Zapatero. ¿Está cambiando ideológicamente Pablo Iglesias? ¿Está moviéndose, está evolucionando?
Evolucionando siempre, y cuando uno va a ser presidente del Gobierno o aspira a serlo, tiene que tener en cuenta que un presidente tiene una serie de opciones que puede tomar en un elenco muy limitado. En el marco de ese elenco, yo creo que si tenemos en cuenta la posición de España, la realidad del euro y de la Unión Europea, a lo que podemos aspirar es a un elenco de políticas de corte social democrático, socialdemócrata, que se inspiran, además, en la mejor época de Europa. La mejor época cuando incluso algunas ideas de la socialdemocracia se constitucionalizaron en los textos fundamentales posteriores a la Segunda Guerra Mundial. El hecho de que los derechos sociales se convirtieran de alguna manera en una de las bases sustentantes del proyecto europeo tiene que ver con ese éxito de la socialdemocracia, que se ve truncado a partir del triunfo del neoliberalismo y el abandono de la socialdemocracia por parte de los partidos llamados socialdemócratas, siguiendo lo que se conoció como la tercera vía, de Gerhard Schröder y de Tony Blair. Nosotros hemos presentado un programa económico de corte socialdemócrata, hecho por socialdemócratas y sostenido por economistas socialdemócratas, pero no nos vemos autosuficientes para reconstruir ese espacio solos, y nos gustaría hacerlo con el Partido Socialista, independientemente de los debates ideológicos que uno pueda tener en un seminario de doctorado, o en la universidad. Cuando se va a ser presidente del Gobierno, se pueden tomar una serie de opciones limitadas, y yo creo que construir un nuevo espacio en términos socialistas en Europa es necesario, nosotros tenemos que estar ahí, pero tenemos que estar con otros.

¿Pero cuándo cayó en esa reflexión? Porque en una entrevista que yo le hice en noviembre de 2014 decía, literal: "tanto la socialdemocracia como el comunismo forman parte de un mundo político que murió"
Es verdad, lo que definía esos términos en el siglo XX está de alguna manera condicionado por la historia política del siglo XX, del breve siglo XX que se abre en 1917 y que se cierra en 1989. Lo que significaban esas palabras en el siglo XX estaba determinado por una realidad geopolítica específica, que cambia. Ahora hay que volver a llenar de contenido algunos significantes. Yo creo que algunos no sirven para el futuro, pero otros sí, y creo que la recuperación de ese espacio socialdemócrata es sensata. Yo siempre dije, desde las elecciones europeas, que el programa de Podemos era un programa socialdemócrata. Incluso desde los años 70 los programas de gobierno de los partidos comunistas en Europa Occidental eran programas de corte socialdemócrata. El gran partido de referencia del comunismo en Occidente, el Partido Comunista Italiano, ya desde los 70 tenía un programa socialdemócrata que se inspiraba más en modelos como el sueco que en lo que ocurría al otro lado del muro.

En la escala ideológica, que utilizan tanto los sociólogos, vamos a utilizar la del CIS, que dice que el 1 es la extrema izquierda y el 10 es extrema derecha, ¿dónde se colocaría Pablo Iglesias hoy?
Fíjese, soy un profesional de eso, y creo que esa escala no sirve para expresar la complejidad política de nuestra sociedad. Yo soy de izquierdas, sin necesidad de situarme en el 3, en el 4 o en el 2, y me siento cómodo ahí, pero creo que ese tipo de escalas del 1 al 10 no expresan matices y complejidades que yo creo que hay que tener en cuenta.

¿Pero se ve más de izquierdas o menos de izquierdas que hace dos o cuatro años?
Me veo igual, quizá más pragmático, quizá más pragmático y situado en un contexto en el que hay que asumir responsabilidades. No es lo mismo ser un profesor universitario que discute en una tertulia de extrema derecha que ser un candidato a la Presidencia del Gobierno que puede gobernar.

¿Es pragmatismo, es posibilismo, qué es?
Cuando uno puede gobernar, tiene que saber que las opciones son limitadas y en el contexto que establece los límites de posibilidad se le pone a uno cara de presidente, que es diferente a la cara de comentarista.

Me veo más pragmático. Uno evoluciona. Los años y los golpes se notan. Hemos madurado a golpes¿Qué piensa de los que dicen que eso no es ni pragmatismo ni posibilismo, es impostación, simplemente para cosechar votos?
Soy partidario de la libertad de expresión, pero no comparto ese análisis. Creo que nosotros hemos sido siempre muy coherentes, incluso a costa de decir cosas que no gustaban. Nunca hemos dejado de decir lo que pensábamos sobre multitud de asuntos, y nunca han dejado de echárnoslo en cara. Lo que no puede ser es que cuando decimos lo que pensamos y no gusta se nos ataque, y cuando decimos lo que pensamos y gusta decir que es impostura. Eso no es coherente.

El tono bajo y de moderación de la campaña, ¿es consciente?
Claro. Y de hecho es consecuencia de algo que me habéis recomendado los periodistas, en general. Siempre me habéis dicho que se me entiende mejor y que funciono mucho mejor cuando manejo un tono más sobrio y digamos, más tranquilo, y más pedagógico. Y os doy las gracias.

¿Ha evitado grandes mítines? ¿Ha hecho pocos, menos que el anterior?
No. He hecho unos cuantos y los que me quedan por hacer, pero también hay algo que es fundamental en una campaña, que es someterse al escrutinio de los medios de comunicación. Hay otros que no lo hacen. Mariano Rajoy no va a la calle y pregunta, o a la familia y pregunta. Yo sí. Pedro Sánchez no va a la entrevista con Ana Pastor, yo sí. Esas entrevistas y esas apariciones en televisión hay que preparárselas y creo que se nota que a nosotros se nos da bien. Además, Unidos Podemos cuenta con un elenco de figuras que a mí me permiten estar mucho más relajado, ningún partido tiene un equipo como el nuestro. Tener gente como Ada Colau, como Mónica Oltra, como Íñigo Errejón, como Pablo Echenique, como Carolina Bescansa, como Irene Montero, como Alberto Garzón dando mítines es un lujo que a mí me permite dedicar más tiempo a preparar entrevistas y a apariciones en medios que son enormemente difíciles, y que yo creo que a los ciudadanos les gusta vernos sudar cuando nos lo ponen difíciles.

¿Uno de los grandes leitmotiv de su campaña, de esta campaña, está siendo no asustar?
La gente tiene muy claro lo que da miedo. Lo que da miedo son los desahucios, la corrupción, los recortes, que haya familias en paro que no reciben ninguna prestación... Con nosotros se ha utilizado mucho el que viene el lobo, pero creo que ya tenemos una sociedad lo suficientemente madura como para saber quiénes son los que dan miedo.

Pero usted mismo se ha quitado conscientemente características de lo que llamaríamos lobo
Nunca me he sentido un lobo

¿Pero entiende que parte de la sociedad, por lo menos hasta recientemente, lo viera así?
Creo que no

No es lo mismo ser un profesor universitario que candidato a la Presidencia del Gobierno¿O era una cuestión de algunos medios, que lo veían así o lo pintaban así?
Eso es diferente, cómo le pintan a uno a cómo le ven a uno. Es verdad que hemos relajado el tono, pero yo creo que eso nos sienta bien. Insisto, vuelvo con las metáforas deportivas. Me gusta más Sergio Rodríguez ahora que hace ocho años.

En los grandes mítines, ha habido menos y sobre todo está usted diferente. No es el mitinero de la campaña de diciembre. Ahora está mucho más apagado, no hace unas grandes exhortaciones al público, a la emoción, al ‘asalto de los cielos’. Ahora le he visto mucho más moderado, imagino que adrede
Yo no diría apagado en ningún caso, y yo creo que la emoción es algo que en mí funciona siempre. Cuando lloro me critican porque lloro, y si un día no lloro me dicen que estoy apagado. Eso también es una manera de mirar a Podemos en la que, hagamos lo que hagamos, siempre somos objeto de la crítica. Creo que lo estamos haciendo bien y que está funcionando. En el debate a cuatro, me dijeron que se me veía en un tono diferente al otro debate, y aun así lo volvimos a ganar. Volvimos a ganar prácticamente todas las encuestas que hicieron los lectores de periódicos, y las encuestas científicas que se hicieron también decían que ganábamos ese debate, quizá con un estilo diferente al anterior. Un equipo de fútbol demuestra su madurez cuando gana partidos utilizando estilos distintos.
 
¿Ahora se muerde mucho la lengua? ¿Hay veces en que el antiguo Pablo saldría, y el nuevo Pablo le aconseja que no salga?
Bueno, uno evoluciona. Los años se notan y los golpes se notan, y nosotros hemos madurado a golpes. Me siento muy a gusto con un tono moderado que funciona, y prueba de que funciona es que no hacen más que preguntarnos por ello. Nos sentimos muy a gusto, puntuamos, ganamos partidos y nos va muy bien.