Las aguas de Río son "letrinas", denuncia un biólogo y activista
Esta imagen de Río es "la tarjeta postal del abandono", denuncia un reportaje de Jornal do Brasil donde se entrevista al biólogo y conocido activista Mario Moscateli. Jornal do Brasil YouTube

El biólogo Mario Mostatelli, que desde hace varios años lidera proyectos para combatir la contaminación de las aguas que bañan la ciudad brasileña de Río de Janeiro, decidió pedirle este marts ayuda al papa Francisco ante la omisión de las autoridades del país.

Como guía de diferentes recorridos por las bahías, lagunas y ríos que bañan a Río de Janeiro, el biólogo ha enseñado a la prensa de todo el mundo que las aguas de la ciudad más emblemática de Brasil están seriamente contaminadas y se caracterizan por su color marrón, olor a huevo podrido y por la gran cantidad de basura que contienen.

Con heces y virus, pueden causar hasta hepatitis

En las aguas de la llamada Ciudad Maravillosa se han encontrado también bolsas submarinas de gas sulfhídrico y metano -fruto de la descomposición de los vertidos-, bacterias fecales, virus y microorganismos capaces de generar dolor de cabeza, vómitos, conjuntivitis e incluso hepatitis a quien entre en contacto con ellos durante un tiempo prolongado.

Ente los objetos flotantes, un sofá, una nevera, un perro muerto o troncos que, "si chocan con uno de los barcos de las competiciones, adiós", denunció el activista.

Moscatelli, que en los últimos meses ha denunciado los altos niveles de contaminación de las aguas que acogerán las competiciones de vela, remo y piragüismo de los Juegos Olímpicos de agosto próximo, aprovechó una reunión este martes con el obispo de Río de Janeiro, Joao Orani Tempesta, para solicitar una audiencia en la que el pontífice pueda escuchar sus reclamaciones.

El biólogo admitió que la petición de ayuda al papa es su última esperanza tras años de ser ignorado por las autoridades brasileñas.

"Estoy jugando mis últimas cartas. No tengo más imaginación ni tampoco interlocutores. Probablemente podré hablar con el papa antes de que con el presidente de la República", afirmó el activista medioambiental en su encuentro con el prelado.

Agregó que, además del papa, también lo intentará con la ONU. "Después no tendré a quien más quejarme. Simplemente la sociedad de Río de Janeiro optó por la degradación. Espero que esa no sea la respuesta final", afirmó.

"Cuestión estética", dicen las autoridades

Las principales víctimas de esta crisis medioambiental son la Bahía de Guanabara, que albergará las competiciones de vela en los Olímpicos, y la laguna Rodrigo Freitas, en la que se disputarán las pruebas de remo, así como el circuito de lagunas en el barrio de Barra de Tijuca que rodean el parque y la villa Olímpica.

Pese a los altos niveles de contaminación constatados en estos locales, las autoridades aseguran que no constituyen un riesgo para los deportistas olímpicos y limitan el problema a una cuestión estética.

Para el biólogo, la culpa no es sólo de quienes contaminan las aguas de Río sino de quienes, como las autoridades, se omiten.

"Cuando usted ve una cosa equivocada y no hace nada para revertirla, también pasas a formar parte de lo que está equivocado. Es criminal tanto quien lo hace por acción como por omisión", afirmó.

El activista, que trabaja en proyectos de descontaminación como dirigente de una organización no gubernamental, tiene un proyecto de vigilancia de las aguas de Río de Janeiro para el que ha buscado en vano alguna forma de financiación oficial.

El especialista pretende presentarle el proyecto al ministro de Medio Ambiente de Brasil, José Sarney Filho, con la esperanza de que se lo traslade al presidente interino, Michel Temer, alegando que éste alega que el Gobierno no negará recursos para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.