"Que los chavales aprendan en Internet el islam que no les dan en la escuela es un peligro"

El periodista Ignacio Cembrero, durante un acto en Casa África.
El periodista Ignacio Cembrero, durante un acto en Casa África.
Casa África

Ignacio Cembrero trabajó para El País y El Mundo y ha sido corresponsal en Oriente Próximo, el Magreb y Bruselas. Su experiencia en el mundo musulmán y sus relaciones con los servicios de seguridad e inteligencia españoles le han permitido publicar 'La España de Alá' (Esfera, 2016), una obra en la que desgrana la realidad de la religión de Mahoma en nuestro país gracias a la contribución de analistas, expertos y fuentes oficiales.

Cembrero destaca la relación "pacífica" entre las distintas creencias, pero alerta de que España no ha sido diligente a la hora de cultivar las relaciones con las comunidades musulmanas, que ahora corren más riesgo que nunca de radicalizarse.

¿Quién representa a los musulmanes en España?

Están huérfanos de una auténtica organización que lo haga. La Comisión Islámica ha estado paralizada desde su creación por los enfrentamientos en su cúpula, aunque ha habido un cambio de actitud muy reciente, después de que el Ministerio de Justicia haya instado a la organización a cambiar sus estatutos y resolver sus problemas, porque la necesita para luchar contra la radicalización.

¿Perjudica esa ausencia de un único interlocutor el diálogo y las políticas de reconocimiento mutuo?

Las autoridades españolas nunca tuvieron mucho interés en tener un interlocutor porque no había problemas entre la comunidad islámica y la cristiana. Así, alegaban que los propios musulmanes no se ponían de acuerdo para evitar la cuestión. Ahora es diferente.

¿Qué corrientes dominan el Islam en nuestro país?

Están presentes Vanguardia Islámica, vinculada a los Hermanos Musulmanes, y Justicia y Espiritualidad, que crece desde Murcia y se opone a la monarquía marroquí. Ambas son pacíficas. El salafismo, que no es violento pero tiene ideas fundamentalistas que se consideran la antesala del radicalismo, tiene implantación en Cataluña. Este es similar al movimiento tabligh de Ceuta, que nació en India y que rechaza la integración.

¿Financian Marruecos o Arabia Saudí las mezquitas españolas?

Sí. La conocida mezquita de la M-30 de Madrid ha sido sufragada por Arabia Saudí, que propugna el salafismo. El futuro templo de Las Palmas de Gran Canaria, que ya tiene los permisos urbanísticos necesarios, tiene el mismo origen. Marruecos tiene menos recursos económicos, pero cada año envía imanes a nuestras mezquitas para el Ramadán.

¿Cuántas mezquitas están vigiladas?

Se consideran peligrosas entre 300 y 350, aunque las fuerzas de seguridad vigilan muchas más y han catalogado más de 34.000 puntos que, por una mezcla de factores, serían susceptibles de convertirse en focos de radicalización.

¿Cómo es la convivencia entre credos?

Pacífica en comparación con otros países de Europa y no se dan enfrentamientos graves, pero tampoco tenemos un modelo de integración. Esta la marca el mercado laboral, porque quien consigue trabajo no se radicaliza. El riesgo no está en las primeras generaciones, sino en las segundas y terceras que sufren desarraigo o caen en los guetos.

¿Por qué son Ceuta y Melilla lugares clave en la detención de yihadistas?

Porque se da un contagio por ósmosis de ideas muy radicalizadas desde el norte y el noroeste de Marruecos.

¿Dónde deberían empezar a atajarse los procesos de radicalización?

Que los chavales aprendan en Internet el islam que no les dan en la escuela es un peligro. Esto pasa porque los acuerdos que el Estado Español y la comunidad musulmana firmaron en 1992 para impartir la religión en las aulas siguen sin cumplirse hoy. No se puede dejar la educación en manos de imanes que no tienen conocimientos mínimos y, en los peores casos, son casi analfabetos.

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