Comida basura
Voluntarios registran los cubos de basura en busca de comida aprovechable. Kiko Huesca / EFE

El desperdicio de la comida es una problemática que ocurre a diario en prácticamente todos los hogares españoles. Cada semana se desechan 25,5 millones de kilos de alimentos, una cifra que supone el 4,5% del total de los productos comprados, según los datos del primer Panel de cuantificación del desperdicio alimentario en hogares difundido por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama).

Sin embargo, este comportamiento no es igual a lo largo del año, ya que según este informe en primavera y verano los españoles desperdician un 9,4% más que en otoño o invierno. Como resultado, en España se tiran al año 7,7 millones de toneladas de alimentos, de los cuales 1,36 millones de toneladas proceden de los hogares españoles, sostiene el Magrama.

Por otra parte, tal y como indica la Agencia Española de Consumo (Aecosan), los hogares son el eslabón de la cadena alimentaria que más desperdicia al año en la Unión Europea, un 42% del total de los productos aptos para consumo humano desechados. Le siguen los procesos de fabricación (39%), los servicios de restauración y catering (14%) y la distribución (5%).

Pero, ¿cuál es el motivo de que se tire tanta comida a la basura? El olvido está detrás en la mayoría de los casos. Según un reciente estudio de la Asociación de Empresas de Gran Consumo (Aecoc), el 70% de los españoles desechan los alimentos porque no recuerdan que los tienen, lo que provoca que caduquen o se estropeen.

¿Quiénes desechan más y qué se tira?

Indica este informe que los hogares unipersonales son los que más alimentos desperdician, mientras que aquellos formados por una pareja con hijos desechan menos comida. Además, los casos en los que la persona encargada de las compras trabaja fuera del hogar tienden a desperdiciar más que aquellos hogares encabezados por parados y pensionistas.

Por otro lado, este estudio pone de manifiesto que los consumidores más jóvenes son los que más productos tiran a la basura. Así, el 20% de las personas de entre 25 y 34 años afirma desechar "bastante" o "mucho", un porcentaje que se reduce a medida que aumenta la edad del consumidor hasta llegar a solo el 8% en el caso de aquellos que se encuentran en una franja de entre 55 y 65 años.

Por comunidades, Andalucía (18%) y Canarias (17%) son aquellas en las que sus habitantes tiran más alimentos a la basura. Agrega este estudio que los porcentajes más bajos de población que desperdicia la comida los tiene Madrid (13%) y la Comunidad Valenciana (11%).

Las frutas y verduras (78%), el pan (59%) y las comidas preparadas (42%) encabezan la lista de los alimentos que más se desechan en el hogar, seguidos de las carnes, los lácteos y los pescados.

España carece de regulación

España es el séptimo país de la UE que más comida desperdicia (7,7 millones de toneladas) después del Reino Unido (14,4 millones), Alemania (10,3 millones), Holanda (9,4 millones), Francia (9 millones), Polonia (8,9 millones) e Italia (8,8 millones), según la Comisión Europea. Pese a ello, en nuestro país no existe una ley que regule el desperdicio de la comida.

En este sentido, organizaciones de consumidores como la OCU reclaman al Gobierno "una regulación que frene de manera efectiva el desperdicio de comida" y que, como en Francia, obligue a los supermercados a donar la comida sobrante cuando aún está en buen estado, o darle otros usos cuando ya no lo está.

Por este motivo, han lanzado una campaña que lleva por lema "No Tires la Comida", y en la que pide el apoyo ciudadano para impulsar una ley en España que evite que la comida termine en la basura.

Tecnología como herramienta para reducir el desperdicio

El problema del despilfarro de los alimentos ha dado lugar en otros países europeos a iniciativas como la alemana foodsharing.de, un sistema de recogida de excedentes que pone en contacto a personas interesadas en rescatar "alimentos en un estado no vendible".

En el Reino Unido, las emprendedoras Tessa Cook y Saasha Celestial-One también han apostado por la tecnología para lograr reducir estos desechos con la creación de una app gratuita llamada Olio, que conecta a vecinos con negocios locales para intercambiar o vender remanentes de alimentos y buscar ser una "revolución en el intercambio de comida". Esta aplicación, lanzada en enero, acumula unas 50.000 descargas y ha logrado realizar 250.000 transacciones, señala la BBC.

Cómo evitar el despilfarro de alimentos

La planificación es la clave. Desde la OCU proponen una serie de consejos para desechar la menor cantidad posible de alimentos y aprender a rentabilizar lo que se compra.

A la hora de hacer la compra. Lo más recomendable es hacer en casa una lista y comprobar qué productos tenemos y cuáles faltan. En este punto es importante ver también la fecha de caducidad de los alimentos. Para evitar comprar más de lo que necesitamos la clave está en hacer un menú semanal y comprar en función de lo que vayamos a preparar, especialmente productos frescos como carnes, pescados, frutas y verduras. Otra de las recomendaciones, especialmente al hacer la compra en grandes hipermercados, es no caer en la tentación de las ofertas 3x2 o uno gratis, ya que no siempre se ahorra al no lograr consumir todo antes de que se estropee.

En casa. Conviene tener la nevera y despensas bien organizadas y revisarlas para buscar soluciones a la comida que aún no se vaya a comer y que pueda estropearse. Por ejemplo, se puede congelar el pescado fresco, el pan de molde, el jamón cocido o el salmón ahumado. También se puede cocinar algo que ya estuvo congelado y volver a congelarlo en porciones acordes a lo que vayamos a consumir sin que afecte a la textura o seguridad del alimento. Eso sí, una vez descongelados estos productos habría que consumirlos en menos de 24 horas. Para alargar la vida útil de carnes o pescados otra opción es adobarlas. Por otro lado, hay que tener en cuenta qué alimentos aguantan más en la nevera y cuáles no. Por ejemplo, el pan se estropea antes si se refrigera.

Fecha de caducidad y de consumo preferente. Según el estudio de Aecoc, un 9% de los españoles cree que una vez pasada la fecha de consumo preferente ya no es seguro consumir el producto y el 5% termina desechándolo. No obstante, hay que diferenciar entre ambos términos: la fecha de caducidad la llevan los productos muy perecederos y con riesgo microbiológico —carnes y pescados frescos— y una vez pasada esa fecha no deben consumirse. La fecha de consumo preferente se aplica a productos mucho más duraderos y que son estables, que una vez pasada la fecha pueden perder parte de sus propiedades, pero no presentan un riesgo microbiológico, sostienen desde la OCU.

¿Y si se ha pasado de fecha? Aquellos alimentos perecederos como la fruta puede aprovecharse para una macedonia o un batido, mientras que con las verduras se puede hacer un puré con aquellas partes que no tengan moho o estén podridas. El pan, otro de los alimentos que más desperdician los españoles, se puede aprovechar para hacer pan rallado o torrijas, pudin, migas, picatostes. Algo similar se puede hacer con la bollería que se ha quedado seca al emplearla como base para tartas o pudin. En la web de la OCU ofrecen una guía para aprender a cocinar con sobras, muy útil para coger ideas. Otra opción para aprovechar los residuos orgánicos, solo apta para aquellos que tengan un jardín, es hacer compost para abonar las plantas o el césped.