Puesto de Energy Control
Una técnico de Energy Control realizando un análisis a una sustancia estupefaciente. ARCHIVO

"No hagas el loco, empieza con la mitad". Ese es el mensaje que lanzan este verano a los consumidores de pastillas de éxtasis en Reino Unido y que podría copiarse en España puesto que las estadísticas oficiales y los grupos que analizan estupefacientes constatan un resurgir del consumo de esta droga —ya sea en su versión de pastilla, cristal o polvo— justo en el momento en que su concentración y pureza es más alta.

El MDMA (Metilenodióxido-metanfetamina) es una droga perteneciente a la familia de las anfetaminas que produce principalmente sensación de euforia. Produce además pérdida de la timidez, hiperactividad, aumenta la tensión muscular y una pérdida parcial del sentimiento de dolor físico. Su consumo está habitualmente ligado al ocio nocturno y principalmente, aunque no en exclusiva, a la música electrónica.

Llegó a España en los años ochenta del siglo pasado, se fabrica casi toda en Países Bajos o Bélgica, y su consumo había ido descendiendo, en torno al año 2008, coincidiendo con una etapa de mayor adulteración. Pero ahora parece haberse recuperado, tal y como lo confirma el último informe del principal observatorio europeo de drogas y también la Global Drug Survey, una encuesta a 100.000 consumidores de 50 países, entre ellos España, que esta semana ha revelado que en Europa se consume más éxtasis que nunca y tan puro que puede ser peligroso.

Energy Control, colectivo que trabaja desde hace 20 años por la reducción de daños entre los consumidores de drogas en España, ha comprobado el resurgir del consumo de pastillas y cristal en las zonas de ocio en las que analiza muestras cedidas por los consumidores con su laboratorio portatil. Si el colectivo realizó a lo largo de 2015 5.000 análisis, el MDMA representó el 37% del total de muestras. Le siguieron la cocaína (22%) y el Speed (18%), explica su portavoz, Nuria Calzada.

El informe del observatorio europeo de drogas sostiene que el "intento de los fabricantes de mejorar la reputación de esta droga" está detrás del incremento de su consumo en España en el momento de mayor pureza de la sustancia.

La portavoz de Energy Control explica que "en los años en los que se consumía menos pastillas, estas solían llevar unos 82 miligramos de MDMA. Ahora la media se sitúa en torno a los 98-100, aunque recientemente hemos analizado pastillas muy potentes con más de 150 miligramos e incluso un grupo con hasta 300 miligramos".

Los efectos adversos del MDMA son "ataques de pánico, ansiedad, pérdida de la conciencia e incluso una subida brusca de la temperatura que puede derivar en un fallo multiorgánico" Calzada recuerda a los consumidores que deben tener en cuenta que los efectos de la droga dependen "de la dosis, del peso de la persona que la toma y de su hábito o tolerancia".  En su colectivo recomiendan a los usuarios como máximo  "1 ó 2 miligramos  por kilo de peso", lo que para un uso recreativo supondría que la dosis para una persona de unos 75 kilos no debería superar los 125 miligramos. "Si una pastilla con 275 miligramos la consume una chica de 50 kilos con poca trayectoria de uso estaría triplicando la dosis recomendada", advierten.

Los efectos adversos del MDMA son "ataques de pánico, ansiedad, pérdida de la conciencia e incluso una subida brusca de la temperatura corporal que puede derivar en un fallo multiorgánico que, aunque poco probable, puede resultar mortal".

En Energy Control recuerdean la importancia de controlar la dosis, no mezclar el MDMA con alcohol (que deshidrata), realizar descansos del baile, no frecuentar espacios sin ventilación y beber mucha agua". Y comulgan con el lema británico 'No seas loco y empieza con la mitad'.

"Cuando nosotros empezamos, en pleno boom de las pastillas, en el 97, ya usamos ese mensaje de mejor empieza con un cuarto o la mitad. Y seguimos diciendo que siempre es mejor partir las pastillas y a la media hora, según los efectos, redosificar. Si me quedo corto, siempre estoy a tiempo de tomar más. Pero si me he pasado ya no hay manera de evitar el mal trago", aseguran.

En su dilatada trayectoria, Energy Control ha constatado que el verano es una época de mayor consumo de éxtasis. "Como cualquier época de más ocio y tiempo libre... Semana Santa, Navidad. Es cuando la gente está más desocupada, no tiene que estudiar, tiene vacaciones... Es un espacio de consumo y de inicio. Porque hay gente que toma éxtasis tres veces al año: en la fiesta de Nochevieja, en un cumpleaños y en verano, por ejemplo", sostiene Calzada. La llegada de festivales de dos o tres días de duración y los festejos de los pueblos suelen ser catalizadores.

Alerta por el PMMA

Por otra parte, el Plan Nacional de Drogas advierte en su página web a los consumidores de éxtasis de la incautación en los últimos meses en España de una droga sintética, PMMA (Para-metoxi-metanfetamina) que se vende como si fuera MDMA. Se trata de una peligrosa sustancia que puede resultar letal aún en pequeñas cantidades, aseguran.

Su apariencia es en forma de triángulo o diamante, rosas o anaranjadas y con una ‘S’ de supermán en el logo. Los laboratorios de la Policía Científica ha confirmado que se trata de una droga "que tiene una intensidad, toxicidad y peligrosidad mayores que el 'éxtasis' y que sus efectos pueden llegar a ser letales, como ya ha sucedido en diversos países europeos".

Explican que tras la ingesta de una primera pastilla de PMMA, y creyendo que no está haciendo efecto, consumen más dosis, lo que les puede llevar a la hipertermia, entre otras posibles consecuencias, y en el peor de los casos a la muerte". Esta sustancia tóxica podría estar detrás de los recientes fallecimientos en Argentina de cinco jóvenes en una fiesta electrónica.