Miles de personas han protestado este martes en París en la primera marcha nacional convocada en París contra la reforma laboral francesa. La de este martes fue la novena gran manifestación contra ese proyecto de ley que se registra en Francia desde principios de marzo.

Esta protesta era importante para medir el nivel de apoyo popular que acaparan todavía los sindicatos, tras tres meses de oposición marcados por manifestaciones y huelgas intersectoriales, en especial en el transporte y la energía.

En plena celebración de la Eurocopa, que desde el 10 de junio y hasta el 10 de julio ha puesto a Francia en el foco de la atención internacional, esta nueva cita en las calles se produce cuando las huelgas sectoriales, que mezclaban su rechazo a la protesta con reivindicaciones propias de su trabajo, comienzan a perder fuerza.

La CGT situó en 1,3 millones el número de participantes y la policía lo rebajó a entre 75.000 y 80.000, en una marcha con la que los sindicatos buscaban superar la del 31 de marzo, la más numerosa hasta la fecha, que reunió en todo el país a 1,2 millones, según los organizadores, y a 390.000, según la prefectura.

La torre Eiffel y el Palacio de Versalles cerraron sus puertas por las huelgas contra el proyecto de ley de la ministra de Trabajo, Myriam El Khomri, que el lunes inició su tramitación en el plenario del Senado, donde la derecha —que es mayoritaria en esa cámara— va a modificarlo sustancialmente.

Las 35 horas en juego

Uno de los puntos más polémicos de la reforma francesa es el que hace referencia a la duración de la semana laboral.

Actualmente, Francia es el único país de la Unión Europea que mantiene las 35 horas semanales (en España, Suecia o Polonia son 40 horas; en el Reino Unido el límite está en 48, y en Alemania no existe un tope fijado por la ley).

La propuesta del Gobierno de Hollande no acaba, en principio, con esas 35 horas, una medida icónica de la izquierda, pero flexibiliza el tiempo de trabajo y, según los críticos, introduce "innumerables" posibilidades para superarlas sin penalidades.

Otro aspecto polémico del texto para los sindicatos que mantienen la protesta es el artículo 2, que da prioridad a los acuerdos de empresa sobre los convenios colectivos.

El seguimiento de los paros en la empresa pública ferroviaria SNCF descendió hoy al 7,3 %, frente al 17 % del 1 de junio, y las cuatro jornadas consecutivas de protesta en Air France, que obligaron a la aerolínea a suprimir 1.030 vuelos, concluyen este martes. Pero los sindicatos han advertido que, de no haber avances, esta gran protesta nacional no va a ser la última.

El 23 de junio, día de la votación del texto en el Senado, instan de nuevo al conjunto de trabajadores en activo, desempleados, jubilados y estudiantes a manifestarse o hacer huelga, lo mismo que lo previsto para cinco días después.

Disturbios y detenidos

Cientos de encapuchados se han enfrentado este martes a las fuerzas de seguridad francesas al margen de la manifestación en París contra la reforma laboral que tramita el Parlamento, en unos incidentes que se han saldado con 58 detenciones y 29 agentes y once manifestantes heridos, informó la Prefectura de Policía de París.

Los manifestantes descontrolados han lanzado proyectiles contra los policías y han reventado escaparates de diferentes negocios, mientras algunos de quienes participan en la marcha pacífica les reprochaban su acción.

Cerca de 600 autobuses llegados de toda Francia a la capital francesa fletados a iniciativa de siete organizaciones sindicales, con la CGT a la cabeza, quisieron reafirmar que se mantiene la presión contra ese texto, que inició este lunes su tramitación en el Senado.