Tomar el sol, playa, broncearse
Una chica toma el sol en la playa. FLICKR/DANIEL LOBO

Los diagnósticos de cáncer de piel en España se han incrementado en los últimos años. Una de las causas principales de su aparición es la excesiva exposición al sol y las subidas de temperatura, el buen tiempo y la cercanía al verano hacen de esta época la más apropiada para impulsar su prevención y este lunes se celebra el Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel.

El cáncer de piel es el tumor más frecuente, superando al de mama, colon y próstata juntos, según el estudio "Incidencia y mortalidad del cáncer cutáneo en España: revisión sistemática y metaanálisis" realizado por el Instituto Dermatológico GlobalDerm y presentado el pasado viernes por su director, Antonio Tejera Vaquerizo.

Los carcinomas —basocelular y epidermoide— y los melanomas en forma de nevus o lunares son los grandes tipos que existen. "Cada año se detectan 160 casos —excluyendo el melanoma— por cada 100.000 personas en España y también anualmente se diagnostican alrededor de 4.000 nuevos melanomas en todo el país —de los 130.000 mundiales—, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

No debería morirse nadie de melanoma porque es un cáncer que está a la vistaLa aparición de nuevos melanomas se produce principalmente entre los jóvenes de 25 a 29 años, según los datos ofrecidos por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). El melanoma está considerado como el cáncer de piel más maligno y, a pesar de que representa solo el 4% de todas las evaluaciones, es el responsable de un 80% de las muertes provocadas por los tumores de la piel. Por ello es muy importante adelantarse y hacerse chequeos ante la mínima duda para descartar cualquier malignidad.

La detención precoz es esencial para un buen tratamiento y gracias a él, la mortalidad de los pacientes con cáncer de piel se ha estabilizado: el 90% de los casos pueden curarse. "No debería morirse nadie de melanoma porque es un cáncer que está a la vista" asegura Sergio Vañó, dermatólogo del Hospital Ramón y Cajal a 20minutos porque, añade, "en fases iniciales el porcentaje de curación simplemente con cirugía quitando el melanoma es cercano al 100% pero en fases tardías la supervivencia disminuye mucho y no hay tratamientos eficaces".

"Una de cada seis personas podría padecer algún cáncer de piel a lo largo de su vida", explica Vañó con los datos en la mano. Por ello, el dermatólogo recomienda, a su vez, que los pacientes realicen revisiones fotográficas de sus lunares, que "aumentan la precisión del paciente para detectarse algo raro rápido y consultar al médico". Asimismo explica que existe una aplicación móvil llamada Foto Skin que permite realizar de manera más fácil este examen personal y que está "orientada a facilitar al paciente el control de los cambios que se producen en su cuerpo".

"El bronceado es breve y la piel es para siempre"

El incremento de los casos está directamente relacionado con los hábitos poco saludables de exposición solar intensa en cortos periodos, sobre todo en verano. Independientemente del clima y del lugar, se debe utilizar la protección solar correcta: "Un fotoprotector por debajo del factor 30 es poco útil para evitar el fotoenvejecimiento y el cáncer de piel", aseguran desde la AEDV. En este sentido, insisten además que "el bronceado es breve y la piel es para siempre". "¿Salud o moda? Ahí está el dilema", reza uno de sus lemas, que continúa haciendo ver que "los daños solares son irreversibles si no te cuidas".

Según el IV Estudio CinfaSalud: 'Percepción y hábitos de salud de la población española en torno a la fotoprotección', el cáncer de piel es la principal preocupación de los efectos perjudiciales del sol para el 80,1% de los españoles. En segundo lugar se encuentran las quemaduras en la piel y la tercera difiere entre hombres y mujeres: para los hombres, son los problemas de visión y para las mujeres, el envejecimiento de la piel.

A pesar de esto, tampoco hay que olvidar que "la exposición al sol de forma moderada también tiene beneficios" y "no es sano evitar completamente el sol", según Vañó. "La ausencia de exposición solar produce un déficit en la síntesis de la vitamina D, que es necesaria para que se lleven a cabo varias funciones del cuerpo. La principal está relacionada con el aumento de la densidad de los huesos —la falta de sol provoca osteoporosis—y, además, el déficit de esta vitamina está implicado con diferentes formas de cáncer, principalmente el cáncer de colon", matiza. 

Cuestiones básicas para este verano

Es por ello que los especialistas abogan por recordar a la población, ahora que acaba de iniciarse la temporada estival, una serie de normas básicas que deben acompañarnos durante toda la vida para minimizar los efectos nocivos del sol, considerado el factor de riesgo fundamental para la aparición del cáncer de piel.

¿Qué tipos de radiación solar existen y cuál es peor? La energía que genera el sol es transferida por ondas electromagéticas denominadas radiaciones solares, de las cuales dos tercios llegan a la superficie terrestre. De estos dos tercios, alrededor del 53% es luz visible, la mitad restante está integrada en un 40% por radiación infrarroja (IR) y en un 7% por ultravioleta (UV), que se compone a su vez de tre bandas diferentes (A, B y C).

  • Rayos UVA: Llegan casi en su totalidad a la tierra y alcanzan la dermis —capa de la piel posterior a la epidermis— e, incluso, las células sanguíneas circulantes. A largo plazo, son los responsables de la pigmentación tardía de la piel y, a largo, del cáncer cutáneo, las alergias solares y el envejecimiento prematuro.
  • Rayos UVB: El 10% que no es absorbido por la atmósfera penetra en la epidermis, la capa más externa de la piel. Desencadenan el proceso del bronceado tardío y pueden provocar quemaduras y cánceres cutáneos.
  • Rayos UVC: Muy peligrosos para la salud pero, son retenidos totalmente por la capa de ozono y no llegan a la superficie terrestre.
  • Rayos Infrarrojos (IR): Contribuyen a mantener la temperatura necesaria para la vida en la tierra y sobre la piel producen una sensación de calor. También se divide en tres: la A atraviesa todas las capas de la piel hasta la más profunda, la hipodermis, lo que agrava los efectos nocivos de las radiaciones UV y acelera el fotoenvejecimiento.

¿Cómo daña el sol a la piel? Las quemaduras solares son uno de los efectos más inmediatos y conocidos de sobreexposición; el bronceado tardío es un mecanismo natural de defensa del organismo para evitar la aparición de las quemaduras pero es muy poco efectivo en personas de piel clara; el envejecimiento prematuro de la piel provoca la aparición de manchas, pecas o lunares; el cáncer de piel se produce, en especial, por culpa delos rayos ultravioleta, tanto la UVB como la UVA; y la intolerancia al sol que afecta sobre todo a mujeres entre 25 y 35 años y aparece en los primeros días de exposición solar mediante pequeñas placas rojas y picor en las zonas del cuerpo expuestas.

¿Qué precauciones hay que tomar? Entre las principales medidas destacan, en primer lugar, la no exposición solar excesiva, evitando siempre las horas centrales del día y utilizando cremas fotoprotectoras que deben aplicarse media hora antes de situarse bajo el sol. Dichas lociones deben extenderse sobre la piel bien seca y sin olvidar ciertas zonas de la piel como las orejas, los labios, el cuello y el dorso de los pies. Además, es conveniente también la utilización de gorros y gafas de sol.

¿Cuál es el factor de protección solar ideal? Depende del tipo de piel de cada persona. Pero, «un fotoprotector por debajo del factor 30 es poco útil para evitar el fotoenvejecimiento y el cáncer de piel», aseguran desde la AEDV. Los niños deben utilizar un fotoprotector de factor 50.

¿Cuándo se debe aplicar la crema? Media hora antes de la exposición al sol y repetir la acción mínimo cada dos horas o siempre que nos sumerjamos en agua, aunque sea water resistant.

Especial ciudado con los niños: En el caso de los niños y adolescentes, que suelen pasar largos periodos al sol, lo principal, además de evitar las horas de mayor radiación, es la protección física, considerada como la más eficiente, con una camiseta que se pueda mojar, además de gorra y gafas. Aun así, en las zonas no cubiertas por tejido hay que aplicar crema protectora de forma repetida y adecuada al tipo de piel.

Falsos mitos e ideas preconcebidas: Las precauciones siguen siendo necesarias bajo la sombrilla y los días nublados o de invierno también deben tomarse medidas de fotoprotección pese a las malas lenguas. Asimismo, el sol recibido a través del cristal normal —no tratado— de una ventana no puede producir quemaduras solares aunque sí puede provocar otros efectos como el fotoenvejecimiento.

"A veces, con los protectores solares existe una falsa sensación de seguridad y hay muchos pacientes que se exponen al sol durante varias horas pensando que no se van a quemar porque llevan protector solar y, lo que ellos no saben es que lo que hace el protector solar es retrasar el daño que producen los rayos ultravioleta sobre la piel, pero no lo evita. Por lo tanto, a partir de unas horas de exposición directamente hay que cubrirse o irse a la sombra", expone Sergio Vañó.