El barrio de Velluters, centro de la industria sedera valenciana

Los tejidos de seda siguen presentes en el barrio a través de las tiendas de indumentaria valenciana.
Los tejidos de seda siguen presentes en el barrio a través de las tiendas de indumentaria valenciana.
EVA MÁÑEZ

El histórico barrio de Velluters de València, que en la actualidad también se conoce como barrio de El Pilar, debido al emplazamiento de esta plaza, se encuentra en el distrito de Ciutat Vella, colindante con el barrio del Mercat, y fue centro de la actividad de la producción de la seda en la urbe, especialmente en su época de máximo esplendor.

Su denominación viene del término italiano velluto, que en castellano significa terciopelo, puesto que fue este país europeo el que introdujo en tierras de València –entre los siglos XIV y XV– una innovadora tecnología textil para elaborar tejidos lujosos. «De hecho –explica Ricardo Franch, catedrático de Historia Moderna de la Universitat de València– en València se establecieron en esta época multitud de comerciantes llegados del norte de Italia, especialmente desde Génova, aprovechando que por entonces la ciudad de València era un importante mercado redistribuidor de la seda granadina que se dirigía hacia el norte del país transalpino».

De este modo sus calles fueron viendo cómo se iba configurando toda una red de talleres artesanos de la seda y delvellut; máxime desde que en el año 1479, y por influencia genovesa, se creó de manera oficial el Gremi de Velluters.

Para entonces, la sericultura ya era la principal actividad de València, hasta el punto de que en la revuelta de las Germanías de 1519, en la que los artesanos se revelaron contra la nobleza y la oligarquía municipal, el gremio más numeroso de la ciudad ya fue el de velluters, en el que jugó un papel destacado el fabricante de terciopelos Vicente Peris.

Con el paso de los siglos, el barrio de Velluters se fue convirtiendo paulatinamente en el centro neurálgico de la actividad comercial de «una ciudad que se podía considerar como industrial. Se calcula que a finales del siglo XVIII, la mitad de las casas de comercio al por mayor de València se dedicaban en exclusiva al negocio de la seda», afirma Ricardo Franch.

«De hecho, por entonces en la ciudad convivieron hasta 4.000 telares en los que trabajaban tanto los hombres, más especializados en la confección del tejido, como las mujeres, que solían dedicarse a trabajos como la hilatura o el devanado», concluye el catedrático.

Con esta historia, no es de extrañar que en este barrio se encuentren los edificios más emblemáticos relacionados con este noble oficio, como el Colegio del Arte Mayor de la Seda, cuyo proceso de restauración está a punto de finalizar, o el Palau Tamarit. Si a día de hoy hacemos un recorrido a pie por el antiguo barrio de Velluters, todavía podemos sentir su encanto histórico.

Delimitado entre las calles Guillem de Castro, Quart, Hospital y Barón de Cárcer, en pleno corazón del barrio se encontraba también el Hospital General de la época, un edificio renacentista del siglo XV declarado Monumento Histórico Artístico Nacional y Bien de Interés Cultural, que en la actualidad es la sede de la Biblioteca Pública de València. En su entorno se levantan otras valiosas edificaciones, como la Iglesia del Pilar, los Jardines de Parcent, el Gremio de Maestros Carpinteros o la Casa de los Marqueses de Llanera. En la actualidad, son muchos los comercios que, en este barrio, conservan referencias a la seda o se dedican a la actividad de venta y confección de indumentaria tradicional valenciana.

Aún protagonista en sus principales calles

Son numerosas las referencias a la Ruta de la Seda en los comercios que pueden encontrarse abiertos en sus calles. También permanecen fieles a estos tejidos las tiendas de indumentaria valenciana que, siguiendo la tradición, continúan confeccionando los coloridos trajes de fallera. El próximo Museo de la Seda, que abrirá sus puertas el 18 de junio en el Antiguo Colegio del Arte Mayor, supondrá un impulso.

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