The Copenhaguen Wheel
Aparato que convierte cualquier bicicleta en una bicicleta eléctrica. SENSeable City Lab, MIT (Superpedestrian Inc) / Museo de Diseño de Barcelona

El cambio climático, la escasez de combustibles fósiles y las nuevas tecnologías están cambiando la forma de moverse de las personas alrededor del mundo. El nuevo paradigma de la movilidad hace que las compañías automovilísticas dediquen cada vez más recursos a las versiones eléctricas e híbridas de sus coches, los planes urbanísticos de las ciudades tratan de quitarle espacio a los automóviles en favor de las bicicletas y los peatones y los ciudadanos de a pie tienen a mano soluciones más limpias y eficientes para llegar del punto A al punto B.

En 2015, 24.604 bicicletas eléctricas fueron adquiridas en España según el informe anual de Ambe, lo que supone poco más del 2 por ciento del total de ventas de bicicletas. Si bien la cuota de mercado todavía es reducida, las cifras de crecimiento son significativas, casi del 40% en el compendio interanual. De hecho, desde septiembre de 2013 (según un barómetro del CIS [página 24]) en España más personas usan la bicicleta que la moto como medio de transporte, con cerca de 2,3 millones de usuarios al día en todo el país y un 26,4% de la ciudadanía haciendo uso de ella, ya sea de forma habitual u ocasional.

Las bicicletas eléctricas son más complejas que las convencionales. Es importante distinguir todas las partes que las diferencian, conocer su utilidad y los tipos que hay para elegir con propiedad a la hora de lanzarse a comprar una. Jaime Novo, periodista y creador de La Sonrisa Eléctrica, portal especializado en este tipo de bicicletas, Carlos Núñez, secretario general de la Asociación de Marcas y Bicicletas de España, así como otros expertos en el mundo de los pedales consultados por 20minutos.es, dan algunas pistas para tener en cuenta antes de rascarnos el bolsillo:

Gráfico con los elementos propios de una bicicleta eléctrica

  • ¿Cuánto pesa? Las bicicletas eléctricas llevan incorporados elementos que no se encuentran en las tradicionales, lo que afecta al peso total. Actualmente, una bicicleta eléctrica estándar de las que pueden encontrarse en el mercado pesa alrededor de 20 kilos. El peso depende del tipo de bicicleta que se elija: las eléctricas pueden ser de paseo, de carretera, de montaña y hasta plegables, como cualquier bicicleta convencional. Aun así, el equipamiento propio de una bicicleta eléctrica aumentará el peso una media de ocho kilos respecto a un modelo similar tradicional. Es un factor importante para aquellas personas que cada día suben la bicicleta para guardarla en casa.
  • ¿Dónde se carga? Todas las bicicletas eléctricas tienen la opción de desmontar su batería para cargarla en casa. Algunos modelos también permiten cargarla sin necesidad de separar batería y bicicleta, pero lo habitual es incrustar la batería en su cargador y enchufarla a la corriente, como se hace habitualmente con las baterías de cámaras fotográficas. Las baterías, como las que llevan otros dispositivos, permiten distintos niveles de autonomía según su carga. La autonomía de la batería de una bicicleta eléctrica varía en función del nivel de asistencia al pedaleo seleccionado, pero suele oscilar entre los 30 (con asistencia total) y los 100 kilómetros (con poca ayuda).
  • ¿Cuánto cuesta? En España pueden encontrarse bicicletas eléctricas a partir de unos 650 euros, aunque los modelos más nuevos difícilmente bajan de 1.000 €. El último estudio de los datos del sector de la bicicleta (PDF) en 2015 informaba de que el precio medio de una bicicleta eléctrica fue, durante el pasado ejercicio, de 1.461 euros. Según el tipo de motor que lleven incorporado (ya sea en el eje de la rueda trasera o en los pedales) el precio variará, así como en función del tipo de bicicleta que sea. Existen marcas específicas de bicicletas eléctricas, como Flyer, o versiones eléctricas de marcas de bicicletas convencionales. Las más vendidas en España son las BH-Emotion, HyBikes, Tucano y Yamimoto.
  • ¿Qué ventajas tiene respecto a una bicicleta tradicional? La bicicleta eléctrica es una solución ideal para personas que no practican ejercicio habitualmente. Se pueden recorrer mayores distancias, subir cuestas sin sufrir y realizar los desplazamientos sin estar en forma. Además, como señala Carlos Núñez, de Ambe, los desplazamientos se hacen sin sudar y se llega al trabajo "inmaculado".
  • ¿Puedo "electrificar" mi bicicleta convencional? Sí. En grandes superficies y tiendas especializadas venden kits con los elementos necesarios para transformar una bicicleta tradicional en eléctrica. Los básicos incorporan el motor, la batería, un panel de control que va en el manillar (para encender y apagar el motor, controlar velocidades y distancias y seleccionar el nivel de asistencia al pedaleo), y un sensor de pedaleo que recoge la información. También es habitual que este proceso implique cambiar las ruedas o hasta los frenos, para instalar sistemas adaptados al mayor peso que resultará de la conversión de una bicicleta tradicional a una eléctrica.
  • ¿Se puede "correr"? Hasta cierto punto. Por normativa europea, las bicicletas eléctricas no pueden incorporar acelerador en sus motores, únicamente asistencia al pedaleo: mientras la persona no mueva las piernas, el motor no funcionará. La regulación impone que el motor de una bicicleta eléctrica debe dejar de funcionar cuando ésta alcance los 25 kilómetros por hora, velocidad a partir de la cual el usuario sólo podrá acelerar por el propio impulso de sus piernas. Son una solución para recorrer distancias largas o escalar pendientes relativamente sin esfuerzo, pero no para alcanzar velocidades altas. Además, el motor no puede ser superior a 250 W (pasaría a considerarse ciclomotor eléctrico), y lo más habitual es encontrarlos de 36 V.