Protesta en Brasil
Una mujer porta una bandera brasileña con una petición de ayuda para Brasil. EFE

Hace seis años que Río de Janeiro ganó la candidatura olímpica, y hoy, a dos meses de los juegos el panorama no es tan alentador como lo fue cuando la cidade maravilhosa fue escogida.

Brasil en aquel tiempo era el país promesa, el gigante de los BRICs, la gran potencia de sudamérica que había logrado sacar de la pobreza a millones de personas y a donde empresas de todo el mundo, muchas de ellas españolas, migraban para invertir y escapar de la crisis. Y el primer país sudamericano en organizar unos juegos prometía hacerlo con samba, brillo y esplendor.

Pero hoy el mundo mira a la ciudad olímpica con preocupación, pues Río de Janeiro y Brasil enfrentan una crisis política, social y sanitaria. Resumimos los principales desafíos de los juegos cariocas:

Instalaciones e infraestructura

La contaminación de las aguas de la laguna Rodrigo de Freitas, donde se disputarán las pruebas de remo y piragüismo y se ha encontrado materia fecal, así como las de la bahía de Guanabara, donde se celebrarán las regatas de vela, se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las federaciones internacionales. Fétidas y sobrevoladas por buitres son las aguas de la laguna de Tijuca, que rodean las instalaciones olímpicas y donde desembocan aguas fecales y todo tipo de basuras. Proyectos millonarios de tratamiento de aguas con motivo de las olimpiadas no vieron la luz.

Pero además preocupan las infraestructuras aún sin terminar, en especial la línea  de metro que uniría Ipanema y Barra da Tijuca, sin la cual el acceso a las instalaciones puede convertirse en un atasco milenario. Otra de las obras que se supone sería un legado olímpico para la ciudad es la ciclovía que bordea la costa y que se derrumbó parcialmente matando a dos personas y dejando a otra desaparecida. Por cierto, la empresa responsable por la obra está siendo imvestigada dentro de la trama de corrupción de la Petrobras.

Crisis económica

A Brasil le cayeron en tres años tres megaeventos deportivos: Juegos Panamericanos (2013), Mundial de Fútbol (2014) y Olimpiadas (2016). Allá se trasladó buena parte de la fiesta de la inversión (y de la especulación) que se había malherido con la crisis internacional, y durante los años previos a Brasil 2014 el Real se valorizó a niveles desconocidos y los precios se hincharon en el país.

Al principio no importó mucho, pues cierto es que las políticas sociales del Partido dos Trabalhadoes de Lula Da Silva y Dilma Roousseff lograron elevar el poder adquisitivo de millones de personas y alimentar el gasto y la demanda interna. Tiendas de electródomésticos y concesionarios de coches hicieron su agosto mientras aerolíneas y universidades privadas comenzaron a venderle a un público que antes no tenía acceso a sus productos. El crecimiento del PIB llegó a ser de 7,5% en 2010, según Banco Mundial.

Pero después de la fiesta llega la resaca: el modelo se agotó, la inflación subió y la industria perdió competitividad, todo ello sumado a una menor demanda de su gran socio comercial, China. Hoy el país completa dos años en recesión y en el primer trimestre de este año el PIB del país se encogió un 5,4 %. Para el resto del año el pronóstico es de que la contracción puede agravarse, mientras que el desempleo llega a niveles históricos del 10,2% (más de 10 millones de personas) según datos oficiales.

Crisis política

La recesión hirió de muerte la popularidad de la presidenta Dilma, que además se encontró con un Congreso en el que no tenía mayoría y que no le permitía aprobar reformas necesarias. Rousseff hizo alianzas "frankenstein" que escoraron su Gobierno hacia la derecha, algo que la Izquierda no le perdonó, pero no logró simpatías en la derecha, que salió a las calles cacerola en mano para pedir su destitución.

El impeachment de Rousseff llegó porque se la acusó de maniofras fiscales para falsear sus resultados en 2014 y 2015. El hombre clave fue Eduardo Cunha, jefe de la Cámara que enfrentaba él mismo un proceso de destitución por corrupción, y que, según la defensa de Rouseff habría dado inicio al trámite del impeachment al negarse esta a protegerle. Hoy, tanto Cunha como Dilma están apartados de su cargo, y en el ministerio de Temer hay varios investigados por la trama de la Petrobras, entre ellos el propio Temer.

¿Cómo es posible que quienes juzgaron a Dilma tengan más acusaciones de corrupción que ella? La clave podría estar en dos audios recientemente filtrados y que acabaron con sendos ministros del estrenado gobierno interino en menos de 20 días. Los audios muestran  un supuesto complot para acabar con el Gobierno de Rousseff y con ello "limitar" las investigaciones a los corruptos. Es decir, los audios probarían que el impeachment fue una 'vendetta'.

Violencia de género

Tanto o más que la crisis política el terremoto que sacude Brasil estos días es el de la brutal violación por parte de -se cree- unos 33 hombres a una menor en una favela de Río, con el agravante de que el video acabó en internet. Esta y otras violaciones en grupo han hecho que la ONU se prronuncie y que la Cámara apruebe leyes más duras.

Pero sobre todo ha provocado manifestaciones en varias ciudades del país, escandalizado también por el hecho de que el nuevo gobierno interino no tenga en sus filas ni una sola mujer. Lo cierto es que en los últimos dos años se había vivido en Brasil un despertar feminista, con reivindicaciones sobre acoso callejero o sobre acoso sexual en la infancia, (la chispa fueron unos comentarios inapropiados hacia una concursante de Master chef Jr.). También un proyecto de ley que puede dificultar el acceso de las víctimas de violación a la atención médica y al aborto ha causado gran indignación.

¿Están libres las turistas que vayan a los juegos del riesgo de un ataque? Probablemente, pero precedentes hay. Hace menos de una semana, una ciclista lituana, que recorría el país con motivo del año olímpico, fue violada. Y en 2013 una turista estadounidense fue secuestrada junto a su novio en una van de Río de Janeiro y violada al menos 8 veces durante 6 horas.

Delincuencia y tiroteos

No cunda el pánico: se espera el mayor despliegue de seguridad de la historia de Brasil durante los juegos, con 85 mil hombres y colaboración intrnacional. Todo para garantizar la seguridad de atletas y turistas de todo el mundo, incluyendo más de 200 delegaciones olímpicas, 80 jefes de Estado y un público, se espera, de más de medio millón de personas durante los 17 días que durará el evento.

Pero hay temores: por un lado, durante el Mundial pudimos ver fallos de seguridad en los estadios, siendo un ejemplo la invasión de chilenos en el maracaná. Por otro, hay riesgo de asaltos a turistas en una ciudad que en los últimos dos años ha visto incrementar sus niveles de criminalidad. Valga el ejemplo de los atletas olímpicos españoles del equipo de vela que fueron asaltados en el barrio de Lapa, en el centro de Río. Sin olvidar un posible riesgo -aunque menor- de que se produzcan marchas como las que antecedieron a la Copa Confederaciones en 2013.

Y por último el polvorín de las favelas, especialmente las del complejo de Maré, entre el aeropuerto, el centro de la ciudad y vías de comunicación estratégicas por donde pasarán millares de visitantes. Fue "pacificada" -expulsado y el narco y dominada por el ejército- justo antes del Mundial, pero el proceso aún no ha culminado. Además, otras favelas han venido registrando episodios de violencia.

El Zika

"Zika" en Brasil quiere decir "gafe", mala suerte. Y es que si a todo lo anterior le sumas una epidemia que, se cree, está relacionada con unos 1.500 casos de microcefalia en bebés, definitivamente los dioses no han sonreído a los organizadores de Río 2016. Pero no parece ser casual: el Zika está relacionado con infraestructuras de saneamiento deficientes y ataca más severamente en lugares pobres y donde hay hacinamiento, véase, favelas.

La semana pasada más de 100 científicos pedían por escrito que los juegos se pospongan o no se celebren, pues a su juicio el vírus puede expandirse por todo el mundo de formas insospechadas. Y aunque la OMS  no lo considera necesario, sí ha recomendado sexo seguro y dos meses de abstinencia al volver a casa para todas las personas que visiten Río, pues se cree que el vírus también es de transmisión sexual. De momento, ya sabemos que se repartirán 450 mil condones entre atlétas y equipo técnico, lo que es en sí el primer récord olímpico de los juegos.