Un nuevo estudio publicado en Obstetrics & Gynecology sostiene que las mujeres obesas son un 40% más propensas que las mujeres con peso normal y sobrepeso a que su embarazo termine con muerte fetal a partir de la semana 20 de gestación.

Según los investigadores, el riesgo es aún mayor en las mujeres afroamericanas, y es que, comparadas con las mujeres blancas obesas, la tasa de nacimientos muertos entre ellas fue un 90% mayor.

Posibles causas

En parte, el motivo de la relación entre la obesidad y el nacimiento del feto muerto sería el hecho de que las mujeres obesas son más propensas a tener diabetes e hipertensión en el embarazo, dijo el doctor Hamisu Salihu, profesor asociado de University of South Florida, en Tampa, y autor principal del estudio.

 

Las mujeres obesas tienen también niveles más altos de grasa en sangre
Las mujeres negras tienen tasas más altas de estas complicaciones que las blancas, lo que ayudaría a explicar la brecha racial, señalan los investigadores. De todos modos, la diabetes y la hipertensión no conforman toda la causa, dijo Salihu, sino que deben existir también otros factores.

 

Por ejemplo, las mujeres obesas tienen también niveles más altos de lípidos (grasas en sangre, como el colesterol). Esas grasas inhiben una sustancia llamada prostaciclina, que obstruyen las arterias y favorecen la formación de coágulos en aquellas que nutren al feto, explicó.

Cualquiera sea el motivo de este mayor riesgo de nacimiento muerto del feto, la mejor forma de reducir estas posibilidades es hacer adelgazar a las mujeres obesas antes del embarazo, indicó Salihu. "La reducción del peso antes del embarazo debería ser la piedra fundamental de toda estrategia para reducir el alto nivel de riesgo de nacimiento del feto muerto en las mujeres obesas", dijo.