El centro de Garrapinillos se ha convertido en un feudo para las bases de telefonía móvil. En los últimos cuatro años, las operadoras han instalado sin permiso municipal y en una área de sólo 300 metros un total de cinco estaciones (la última hace pocos días), cada una con media docena de antenas.

Las consecuencias, según los vecinos, son patentes y afectan ya a 47 parcelas y 35 adosados de la urbanización Camino de los Alberjeros. Insomnio, jaqueca, irritación de la piel y picores de ojos son las patologías más frecuentes. Pero no las únicas. «En uno de los bloques ya hay cuatro casos de cáncer», explica uno de los vecinos.

Los afectados han denunciado los hechos ante el Ayuntamiento. Sin embargo, las operadoras suelen agotar todos los procesos en los tribunales, lo que retrasa posibles sanciones y multas.

Más de 260 antenas en la ciudad

La Asociación Independiente para la Defensa de la Salud (Asides) pide desde hace tiempo que se desmantelen las estaciones de telefonía móvil que hay en Zaragoza (unas 260 antenas) y se lleven al extrarradio. Solicitan además que, de forma inmediata, se retiren 60 antenas que se encuentran a menos de 100 metros de zonas sensibles (colegios, guarderías, centros de salud y geriátricos).