Ciclista.
Un hombre se desplaza en bicicleta por un carril-bici en el centro de Madrid. Archivo.

Desplazarnos al trabajo en coche, viajar en avión, imprimir un informe, encender las luces en casa… nuestros gestos más cotidianos conllevan la emisión diaria de gases de efecto invernadero (GEI). Si las sumáramos todas obtendríamos nuestra huella de carbono, es decir, una medida del impacto que nuestras actividades tienen en el medio ambiente, en particular en el cambio climático.

El análisis de la huella de carbono permite conocer y decidir qué comprar o modificar los hábitos y estilo de vida, en base a la cantidad de emisiones de CO2 generadas. Cada uno de nosotros tenemos la oportunidad, mediante pequeños cambios en nuestros hábitos diarios, de contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y frenar el cambio climático... a la vez que ahorramos en la factura energética. Según Eurostat, en España el 18,5% de las emisiones de gases contaminantes son de origen doméstico.

Realizar un informe aproximado de lo que emitimos servirá para poder empezar a tomar nuestras propias medidas al respecto. Como, por ejemplo, utilizar las tecnologías de la información y comunicación. Su uso puede aportar grandes ventajas y soluciones a la mitigación del cambio climático, reduciendo la demanda de desplazamientos, facilitando el acceso a servicios sin necesidad de desplazamiento físico, a través del control remoto de instalaciones, el teletrabajo, el comercio electrónico, la formación on-line, la teleasistencia, etc.

Gestos tan sencillos como apagar y desenchufar aparato de música, televisión y ordenador cuando no se usan ahorran 87,2 kilogramos de CO2 anuales (equivalentes a plantar 4 árboles). Desenchufar el cargador del móvil cuando se haya terminado la carga ahorra 6 kilogramos de CO2 anuales, según datos de la European Telecommunication Network Operators Association. Mucho ojo a la función de stand by de los aparatos, según un estudio del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), un 1,6% del consumo eléctrico total español corresponde a esa luz de los aparatos. Colocar regletas de conexión con interruptor general permite desconectar de una vez muchos electrodomésticos que, de otro modo, probablemente dejaríamos enchufados y consumiendo energía. Informarse a la hora de comprar un producto de la potencia consumida en modo stand-by puede ser también útil a la hora de decidirse por uno u otro.

En España, el 18,5% de las emisiones de gases contaminantes son de origen doméstico

Movilidad
Todos los días tenemos que desplazarnos desde nuestra casa hasta el trabajo. La forma en la que realizamos estos desplazamientos puede influir en el cambio climático. El transporte supone un consumo energético del 40% del total de la energía consumida en España, se calcula que en nuestro país el 50% de los trayectos por ciudad se realizan en vehículos propios y sólo el 37% en transporte público. Utilizar el autobús en trayectos cortos de ciudad equivale a emitir la tercera parte que un automóvil de tamaño medio de gasolina. Las emisiones de gases de efecto invernadero que generará al ir y volver de su trabajo pueden ser hasta cuatro veces menores si en vez de ir en coche se hace en transporte público. También se puede optar por el carpooling consiste en compartir un único coche privado con otras personas que realizan trayectos similares al nuestro.

Haga ejercicio. Ande y utilice la bicicleta. La distancia media de desplazamientos por las ciudades es de unos 6 Km, trayecto que se puede recorrer en bicicleta, sobre todo si se dispone de una buena red de carril bici. Un ciclista evita al año la misma cantidad de emisiones de CO2 que genera un vuelo entre Barcelona y Madrid. Si, a pesar de todo, hay que coger el coche, conduce de forma eficiente.

El gas natural vehicular es una alternativa real que está permitiendo mejorar la calidad del aire de nuestras ciudades, ya que reduce en más de un 85% las emisiones de óxidos de nitrógeno y en casi el 100% las partículas en suspensión, principales contaminantes que afectan a la salud humana, y a nivel global, hasta en un 20% las emisiones de CO2, principal gas de efecto invernadero.

Ojo a lo que reciclas y al termómetro
Toda actividad humana, genera una gran cantidad de residuos, a lo que se encuentra asociada la emisión de gases de efecto invernadero. Además, muchos residuos poseen valor como materia prima para la obtención de nuevos productos, evitando así el consumo de recursos naturales. Su no aprovechamiento también genera de manera indirecta emisiones de gases de efecto invernadero. Por este motivo, segregar la basura orgánica, el vidrio, el papel y el cartón y otros envases en sus contenedores específicos, permite ahorrar importantes cantidades de energía y reducir las emisiones estos gases.

Los datos relacionados con la situación del cambio climático en España reflejan que el sector de los residuos contribuye, aproximadamente, a un 3% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Recudir el consumo de productos que no son reciclables o que no pueden ser reparados en caso de avería, reducir la generación de envases y separar correctamente los residuos nos ayudarán a reducir nuestra huella de carbono. Especial atención merece el papel. El proceso de producción de papel lleva asociada una gran cantidad de emisiones de CO2. Y no sólo tenemos que tener en cuenta su producción, sino que, por cada árbol que se tala para producir papel, estamos eliminando una fuente de captación de CO2. Además, por cada mil kilos de papel que se envía a vertederos, se emiten 77 kg de metano (equivalentes a 1,6 toneladas de CO2).

Si se utiliza papel reciclado, además de reducir la presión sobre los bosques, se consigue un ahorro sustancial de energía (27%) y se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero (74%). Reciclar papel es una de las mejores y más sencillas formas de ser responsable con el medio ambiente, se salva masa forestal de ser talada. Se reduce en un 85% el consumo de agua y un 65% el de energía. Se disminuyen los efluentes contaminantes en un 35%.

En climatización, debemos tener en cuenta que las diferencias de temperatura con el exterior superiores a los 12ºC no son saludables, por lo que aparte de reducir las emisiones a la atmosfera, estará cuidando de su salud. No está de más recordar que la temperatura óptima es de 21ºC en invierno y de 26ºC en verano.

En iluminación existen en el mercado diversas opciones de iluminación energéticamente eficientes, como las bombillas de bajo consumo o LED. Las bombillas de bajo consumo, están basadas en la fluorescencia y consiguen, con un consumo muy inferior, la misma calidad y cantidad de la luz que las bombillas incandescentes, siendo además la vida útil de la lámpara ocho veces superior.

En climatización, la temperatura óptima es de 21ºC en invierno y 26ºC en verano

Apoyo: Compensa2, un plan para reducir las emisiones
Las empresas son pioneras en el cálculo de su huella de carbono y en la lucha contra el cambio climático. Entre otras iniciativas, Gas Natural Fenosa ha creado Compensa2, con la que cada año se compensa de forma voluntaria las emisiones asociadas a los edificios, viajes de empresa, flota de vehículos y eventos.

¿Qué son las compensaciones de CO2? El cambio climático es un efecto global. Los gases de efecto invernadero, que están ocasionando cambios climáticos, se distribuyen uniformemente en la atmósfera del planeta y por lo tanto, la reducción de estos gases en cualquier punto del planeta produce el mismo efecto. La compensación de emisiones es un instrumento de mercado voluntario. Si el personal de una organización emite CO2 en los desplazamientos asociados a su actividad, está contribuyendo al cambio climático. Muchas veces no es posible encontrar vías para reducir estas emisiones, por lo que una solución puede venir de la mano de la compensación de CO2. En este caso, se puede invertir en un proyecto de reducción de emisiones GEI.

En este sentido, cada vez más personas y organizaciones son conscientes de que las emisiones de gases de efecto invernadero no sólo suceden en los ámbitos industriales. Así, las emisiones asociadas a viajes, eventos, jornadas, publicaciones, servicios, productos, etc. también pueden ser compensadas. Gracias al inventario GEI de Gas Natural Fenosa, la empresa tiene una información detallada y precisa de las emisiones asociadas a su actividad, una herramienta que la ayuda en la identificación de actuaciones de reducción y la definición de estrategias de mitigación del cambio climático. La intención es hacer todo lo posible para reducir las emisiones GEI de la compañía, quedando destinadas las compensaciones a aquellas emisiones que no estén en nuestra mano reducir.