Un joven muestra su caricatura.
Un joven muestra su caricatura. PABLO ELÍAS

Con un seis y un cuatro se puede hacer un retrato, pero no como los que son capaces de conseguir los doce calicaturistas que tomaron ayer la acera de Recoletos. Con trazos vertiginosos y sin una sola rectificación, en un pispás plasmaban sobre el papel la cara de los cientos de vallisoletanos que se acercaron a por su dibujo.

Había estilos para todos los gustos. Los de rotulador rápido como el inglés Anthony Garner o los más minuciosos, que primero daban unos trazos a lápiz y luego lo repasaban con el permanente. Es el caso de Oriol Roca. Eso sí, ninguno tardaba más de tres minutos.

Lo más difícil es hacer una caricatura a una señora mayor", comenta 'Joso'

Niños, mayores, parejas... incluso perros. Todos quedaban plasmados sobre el papel. Lo gracioso era que ponían unas caras de angelitos que no han roto un plato en su vida y luego salía lo que el artista veía.

Las reacciones de los modelos eran de lo más dispares. «He salido como soy. Bueno, un poco exagerada, pero es divertido», reconoce Cristina. María del Carmen, en cambio se alejaba del caricaturista, observando su obra poco convencida del resultado: «No se parece mucho a mí. ¿Tú qué crees?».

Lo malo era la espera. Cada dibujante tenía ya a primera hora una fila de entre 50 ó 60 personas, que desanimaba a los curiosos a esperar para conseguir un retrato. Eso sí, ya se encargaban de hacer corrillo para ver a las víctimas del trazo singular de los rotuladores.

Aguantaron la leve lluvia que comenzó a caer a media tarde. Hoy regresan de 18 a 21 h. Un consejo: los que menos esperaron fueron los que estuvieron en la cola 15 minutos antes.