Pistolas eléctricas
Un modelo de pistolas eléctricas ARCHIVO

El médico del Hospital Clínico Lluís Mont, experto en Electrofisiología, ha defendido este miércoles el uso de pistolas eléctricas para reducir a personas con trastornos mentales, tras advertir de que este arma puede provocar la muerte en personas con dolencias cardíacas de forma "muy infrecuente".

Mont ha comparecido este miércoles ante el grupo de trabajo constituido en el Parlament para estudiar el uso de pistolas eléctricas por parte de los Mossos d'Esquadra para inmovilizar a personas violentas, evitando el cuerpo a cuerpo, un arma que el Síndic de Greuges desaconseja usar con enfermos mentales.

Frente a la opinión del Síndic, el médico del Hospital Clínico ha defendido que las pistolas eléctricas pueden ser apropiadas para reducir a personas con problemas mentales e incluso ha sugerido que se podría plantear el uso de ese arma en unidades psiquiátricas, donde los pacientes violentos son actualmente reducidos mediante la fuerza ejercida por varios miembros del personal sanitario.

De hecho, Mont ha admitido que, de implantarse, las pistolas eléctricas estarían principalmente destinadas a la contención de personas con trastornos psiquiátricos, puesto que en la mayoría de ocasiones las actitudes violentas obedecen a "cuadros médicos de gran agitación" vinculados a enfermos psiquiátricos o personas intoxicadas por el consumo de drogas y alcohol.

"Hay un contexto de actuación muy médico", ha opinado Lluís Mont, que ha añadido que la mera exhibición de la pistola eléctrica ya comporta "un efecto disuasorio importante" sobre las personas con enajenación mental, dado que el cerebro de la persona se "pone en guardia" y puede deponer su actitud violenta.

El médico ha reconocido que existe "mucha controversia" sobre la mortalidad causada por las pistolas eléctricas -Amnistía Internacional recoge 334 casos, ha dicho-, pero en su opinión esa consecuencia es "muy muy infrecuente", aunque posible en el caso de personas con dolencias cardíacas.

El médico se ha referido a distintos "factores que predisponen" a sufrir una descarga, como las enfermedades cardiovasculares, el consumo de tóxicos o la hipertensión, y ha señalado que el riesgo de arritmias crece si el dardo se lanza en una zona muy próxima al corazón.