Dentista
Imagen de archivo de una clínica dental. GTRES

Seguro que por la zona en la que vive ha visto aparecer más de una clínica dental en los últimos años. Es algo que está pasando en todas las ciudades. El crecimiento de este negocio está siendo espectacular y en gran medida se debe a la aparición de numerosas franquicias.

La ley en España permite que cualquiera pueda abrir un establecimiento sin ser dentistaNo existe un registro oficial sobre cifras de esta actividad, fundamentalmente porque la ley en España permite que cualquiera pueda abrir un establecimiento de estas características sin que tenga que ser dentista. Las fuentes son muy dispares y no aglutinan los datos de todos los participantes.

El Consejo General de Dentistas de España tiene una estimación en el número de clínicas superior a las 25.000, y son 34.500 los profesionales colegiados.

Según estos datos, en España hay un dentista por cada 1.167 habitantes (la OMS recomienda uno por cada 3.500 habitantes), una de las proporciones más elevadas de Europa.

Lo más alarmante es que se prevé que el ritmo de crecimiento continúe siendo elevado. Por ejemplo, cada año las universidades reciben unos 1.900 alumnos, que se reparten entre las 21 universidades del territorio nacional. Es el país europeo donde la tasa de estudiantes de odontología es mayor. Aquí no existen númerosclausus en la admisión como ocurre en Francia, Italia, el Reino Unido, Bélgica, Polonia o Portugal.

Lo más llamativo es que la extensa oferta no se corresponde con el volumen de demanda. A un 40% de la población le preocupa entre poco y nada la salud bucodental, de acuerdo con el estudio La salud bucodental en España 2015, elaborado por el Consejo General de Dentistas.

Óscar Castro Reino, presidente del consejo, tiene claro lo que está ocurriendo. "La gente busca inversiones de alguna manera. En un primer momento se fueron al sector inmobiliario, después a la compra y venta de oro, y ahora han encontrado una oportunidad en la apertura de clínicas dentales, donde se ha formado la nueva burbuja", explica para MiBolsillo. "Muchas clínicas están en manos de empresarios, no de profesionales", añade.

Castro considera que esta situación está fomentada en parte por la alta contratación de obra barata que existe. "El 80% de los últimos graduados nos han pedido el certificado de buena conducta porque tienen la intención de marcharse fuera a trabajar dadas las condiciones laborales de España", dice.  Y añade: "Hay muchos que idealizan la profesión; cuando estás fuera lo ves de otra forma".

Óscar Castro indica que sería necesario igualmente un cambio en la ley y la instalación de números clausus en las facultades para poner orden al crecimiento de esta actividad. De hecho, y como en toda burbuja, ya han aparecido las primeras explosiones: la de Funnydent y Vitaldent, cuyos directivos han sido acusados de presuntos delitos financieros.

Las clínicas Funnydent echaron el cierre. Sin embargo, Vitaldent mantiene su actividad. Incluso la compañía manifestó recientemente que el número de clientes que está tratando en la actualidad es similar al del mismo periodo del ejercicio anterior.

La mayoría de las personas acuden a clínicas privadas, pero hay un 20% que lo hace entre las franquicias y las instalaciones que tienen las compañías de seguros. Además, es más frecuente que un paciente acuda a las franquicias cuando los tratamientos son más costosos.

Publicidad engañosa

"Hay que tener especial cuidado con los falsos low cost y la publicidad engañosa. Cuando se trata de temas de salud, el dinero no debe ser la prioridad. Hay que buscar profesionales, que los instrumentos utilizados sean los correctos y tener en cuenta que no todo el mundo responde igual a un mismo tratamiento, lo que puede llevar a complicaciones", comenta Óscar Castro.

Cuando se trata de temas de salud, el dinero no debe ser la prioridadEl consejo estima prioritario que se lleve a cabo una regulación en la publicidad sanitaria con el fin de evitar que se produzcan falsas expectativas. De hecho, ya se ha presentado una proposición no de ley.

Castro Reino formula una serie de recomendaciones para evitar posibles problemas: "Es fundamental que el presupuesto y el tratamiento lo haga un dentista y no un comercial. Después, se debe tomar un periodo de reflexión y, en caso de necesidad, se puede pedir una segunda o tercera opinión. Es importante también no dejarse llevar por los descuentos, promociones u ofertas exageradas y tener en cuenta si se opta por la financiación, que finalice si el tratamiento se interrumpe".