Dos mujeres búlgaras resultaron hoy detenidas y otros dos compatriotas fueron identificados, después de que la Policía Nacional haya desmantelado en Madrid un taller dedicado a la fabricación de útiles empleados para copiar tarjetas de crédito que utilizaban en países nórdicos, según informó la Dirección General de Policía y de la Guardia Civil.

Un vecino alertó de la existencia de dos coches iguales y con la misma matrícula en Carabanchel

Las investigaciones se iniciaron a raíz de recibir una llamada al 091 que alertaba de la existencia de dos coches iguales y con la misma matrícula aparcados en una calle del distrito madrileño de Carabanchel, por lo que un vehículo radiopatrulla se trasladó hasta el lugar, y al comprobar que era cierto, observó cómo uno de los coches emprendía la huída.

Así, los agentes, que establecieron un dispositivo de vigilancia en torno al otro vehículo, lograron determinar la identidad de su propietario y su domicilio, muy próximo al lugar donde el coche permanecía aparcado.

"Sus novios no estaban"

Poco después, dos mujeres de nacionalidad búlgara, Lydmila A.Y. de 39 años y Miroslava R.Z. de 31, salieron del inmueble, y fueron interceptadas por los funcionarios policiales a quienes manifestaron que "sus novios no se encontraban en la vivienda".

Colocaban microcámaras o lectores de bandas en los cajeros

En el registro realizado en el domicilio se intervinieron, entre otros efectos, dos pistolas semiautomáticas del calibre 7,65, de origen búlgaro, con silenciadores y munición; 7 frontales de cajeros automáticos; 13 unidades copiadoras de bandas magnéticas; 10 teclados falsos de cajeros; lectores-grabadores de bandas magnéticas; 41 tarjetas falsas; 2.000 euros en billetes de 50, moneda extranjera y ordenadores portátiles.

Otros objetos intervenidos revelaron también que los delincuentes sustraían diversos componentes de cajeros para manipularlos, mediante la colocación de microcámaras o lectores de bandas, para después acoplarlos en otros cajeros. Asimismo, a los detenidos se les imputa el robo de vehículos a los que manipulaban el número de bastidor y la documentación para su posterior venta. Además, se intervinieron placas falsas y un sello falso de la ITV.