Enrique ha saltado a la fama por su peculiar modo de fusionar la gastronomía valenciana con los guisos cubanos. Su aportación es la paella de cocodrilo, aunque confiesa que la idea surgió «de broma» en una visita a una reserva de estos animales en la provincia cubana de Matanzas, durante una expedición de estudiantes españoles que se desarrolla estos días en el país caribeño.

¿Cómo se le ocurrió la idea?

Ese día, estuvimos de visita en un criadero de cocodrilos y fuimos a degustar carne. Le dije al cocinero, de broma, si conocía la paella valenciana, y me dijo que sí. Entonces, acordamos fusionar ambas gastronomías sustituyendo el pollo y el conejo por la carne de cocodrilo. Fue algo totalmente improvisado.

¿Se come allí ese animal?

Sí, me comentó que hacen un arroz con su carne, por eso propuse añadirlo a la paella. Además, fue en la mayor reserva de cocodrilos salvajes y en cautividad, tienen más de 4.000.

¿Llegaron a prepararla?

No llegamos a hacer la paella porque no teníamos la verdura. Quedamos en que, en otra ocasión, me llevaré carne de cocodrilo a España o traeré verduras valencianas hasta Cuba.

¿Qué hace allí?

Estoy en una expedición de 70 estudiantes universitarios a Cuba organizada por Bancaja y la Universitat Autònoma de Barcelona, llamada Tahina-Can.

¿Y en qué consiste?

Hacemos de periodistas en varios grupos: prensa, radio, televisión y fotografía, y elaboramos entrevistas y reportajes, aunque estudiamos Ciencias Políticas, Farmacia y Enfermería.

BIO

Enrique (20 años) es de Massamagrell. Estudia Políticas y está en Cuba con otros españoles.