Evitar la picaresca y, en definitiva, que los viajeros se cuelen. No es que sean muchos los clientes que entran sin pagar a diario en el tranvía, pero sus responsables pretenden atajar el problema de raíz. Para ello, el tranvía ha ideado un sistema por el que los revisores van cambiando de vagones, recorridos y paradas, con el que sorprender al viajero más jeta.

«Se trata de pillar desprevenido al que se ha colado», explica Martín Barbarías, jefe de servicio de EuskoTran. Y, para ello, cada cierto tiempo, en periodos indeterminados, van modificando el sistema de revisores.

Así, deja de tener sentido que un cliente intente bajarse de inmediato en una determinada parada cuando viene el ‘pica’, que otro haga un trayecto más corto para no pagar... o cualquiera de las triquiñuelas habituales para entrar sin costear el precio del billete.

Porque, ahora, el viajero se podrá encontrar con dos revisores en un mismo vagón o en el mismo apeadero, o justo en el momento en el que va a salir del tren. La sorpresa está garantizada.

En 2006, los picas pillaron a un total de 1.067 viajeros, tres al día. Aunque los sancionados son una mínima parte de los que en realidad se cuelan en el tranvía.

Según un estudio de EuskoTran, viajan sin pagar siete de cada 100 viajeros. Aunque la cifra se reduce cada año, los responsables de la compañía llaman a la concienciación ciudadana para pagar el billete antes de subirse a los trenes.

Hasta 583 euros por no pagar

No pagar el billete puede conllevar una multa de hasta 583 euros. No obstante, la multa habitual es de 4,50 euros, que el viajero debe pagar de forma inmediata. Si el ciudadano no abona inmediatamente la sanción y no quiere identificarse, la compañía podrá tramitar una denuncia, tras llamar a la Ertzaintza, que podría elevar la sanción hasta los citados 583 euros.