Cuatro agentes cívicos patrullan por Badalona para evitar conflictos
Una de las agentes cívicas que hacen una labor pedagógica en las calles de Badalona, ayer (Hugo Fernández).

Cuatro mujeres, de entre 20 y 37 años, tienen la difícil misión de propagar el civismo por los barrios del sur de Badalona . Una zona donde la convivencia entre etnias y culturas diferentes está generando conflictos.

Recorren los barrios de Sant Roc, Artigues, el Remei y el Congrès de las cuatro a las diez de la noche
Por parejas, y de 16.00 a 22.00 h,
patrullan las calles de los barrios de Sant Roc, Artigues, el Remei y el Congrés para intervenir en caso de que algún vecino incumpla las normas cívicas de la ciudad. Su tarea es meramente informativa, pero si la cosa se pone fea, avisarán a la Guàrdia Urbana.

Puntos conflictivos

"Nosotras no somos polis", aclaraba ayer por la tarde Míriam Martín, la agente cívica más joven. Como estudiante de Integración Social, se ha marcado como objetivo establecer un contacto con los ciudadanos para, de esta forma, conseguir un mejor entendimiento entre vecinos.

Las agentes, que iniciaron su tarea el pasado sábado, cuentan con un itinerario que recorre los "puntos calientes" del sur del municipio, según matizó la alcaldesa de Badalona, Maite Arqué.

Aquí hay mucha gente, muchas culturas y muy poco espacio

En su itinerario por los barrios reparten folletos en cinco idiomas donde se facilita un teléfono móvil al que acudir en caso de duda o para transmitir quejas o sugerencias. La idea podría extenderse a la Serra d’en Mena.

Suciedad y absentismo escolar

La suciedad y el ruido son los dos principales problemas que denuncian los vecinos.

En sus primeros días de trabajo, los agentes cívicos han comprobado cómo el absentismo escolar y la convivencia son algunas de las asignaturas pendientes en estos barrios.

Es por este motivo que algunos de los vecinos consultados por 20 minutos elogiaban la iniciativa pero se mostraban escépticos de cara a conseguir resultados. "Aquí hay mucha gente, muchas culturas y muy poco espacio", argumentaba Fernando Amaya, gitano de San Roque de 46 años.