Los meses de verano disparan un año más el número de animales que recorren sin rumbo las calles de Santiago. La cifra de perros abandonados se incrementa un 30% en julio, agosto y septiembre, sobre todo en los barrios periféricos de Compostela. Tanto la perrera municipal como el Ayuntamiento piden una mayor conciencia por parte de los dueños, que tienen a su disposición varias instalaciones para dejar al animal si no pueden seguir cuidándolo. Además, algunos de los perros abandonados han causado problemas en Pontepedriña y Vite, sobre todo en las zonas de juegos de los niños. Para evitar el abandono se pretende crear un registro de propietarios para poder imponerles multas.