Los trabajos para hacer navegable el Ebro comenzaron ayer en la zona de Helios, supervisadas por agentes de protección de la naturaleza.

La extracción de tierra se está realizando siguiendo unos estrictos criterios ambientales, según el Ayuntamiento de Zaragoza, que garantizan una nula afección a la flora y la fauna del río. Se han estado realizando prosprecciones porque si se detectaran ejemplares de margaritífera auricularia o náyades, se paralizarían las obras.

Durante la prosprecciones se han recuperado varios ejemplares de potomida litorales y unio mancus que se han guardado en una pecera y se devolverán al río.

Para reducir al máximo las intervenciones sobre el cauce se exigirá que los calados de las embarcaciones se limiten al máximo. El volumen de tierra a remover se limitirá a un máximo de 8.500 m2, el 3,6% de la superficie entre el azud y el meandro.

Los estudios realizados indican que la estabilidad del río y la evolución de su lecho permite prever que en el futuro no será preciso realizar extracciones significativas para mantener su calado.