Josu Jon Imaz
El presidente del PNV, Josu Jon Imaz. (C.MOYA / EFE) C.MOYA / EFE

El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, asegura en una carta remitida este miércoles a varios medios de comunicación que no se presentará a la reelección y que volverá a partir de ahora a su vida profesional (es doctor en Ciencias Químicas).

"No seré candidato a la presidencia del EBB", ha dicho Imaz después de más de 13 años con funciones ejecutivas en el PNV. "Un partido no puede llevar adelante una modernización necesaria en un contexto de competición por el discurso. La reflexión serena exige liderazgos no cuestionados y partidos unidos y sólidos", dice en la misiva.

Esta decisión se produce tan sólo unas horas después de que se hiciera pública la ponencia política del PNV, aprobada por unanimidad el pasado lunes, y en la que esta formación apuesta por lograr en los próximos años un "amplio consenso" entre partidos e instituciones vascas y estatales para lograr un nuevo marco político que sea refrendado por la ciudadanía vasca, pero dice que recurrirá a una "consulta popular" en caso de "situaciones de bloqueo".

Las lecturas de la decisión de Imaz

Egibar, Urkullu o Ibarretxe encarnan el sector duro del partido
La renuncia de Josu Jon Imaz a seguir al frente del Partido Nacionalista Vasco abre las puertas del Gobierno vasco al sector duro del partido, que tiene en Joseba Egibar, Íñigo Urkullu o el propio lehendakari Ibarretxe a sus máximos representantes.

Precisamente, esta misma semana Urkullu había expresado su voluntad de plantear nuevamente la cuestión de la "soberanía nacional" y la "decisión del pueblo vasco" , algo que parece haber colmado la paciencia del hasta ahora presidente del PNV.

Dado el gran apoyo que había prestado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante el proceso de paz, una de las grandes cuestiones que se abre de cara a la sucesión de Imaz será si quien dirija el partido en las elecciones nacionales planteará su discurso de forma compatible con alguno de los partidos mayoritarios.

En cualquier caso, una deriva nacionalista dentro del PNV parece alejar cualquier posibilidad de futuro pacto con el PSOE, y en mucha mayor medida, con el PP.