Por la ciudad hay miles de establecimientos de alimentación y bares, pero no todos cumplen las normas. La Delegación de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Sevilla detecta una media de 22 deficiencias a la semana en este tipo de negocios.

En los primeros seis meses del año, los inspectores han levantado hasta 573 actas por diferentes defectos. Tres de cada diez suspensos del examen municipal han sido causados porque el establecimiento no presentaba certificados de manipulación de alimentos. Otra de las faltas más cometidas: el carecer de la licencia de apertura (126 en total). La falta de Planes Generales de Higiene han provocado otras 120 actas.

Casi 40 locales no habían contestado a las hojas de reclamaciones, 9 ni siquiera presentaban el libro y 17 no tenían lista de precios.

Mal conservados

Además, la Delegación ha tenido que intervenir en seis ocasiones por encontrar alimentos mal conservados o productos perecederos no autorizados en la licencia.

Los inspectores han visitado de media al día 15 establecimientos (5.417 de enero a junio). Algunos han sido inspeccionados tras las 118 reclamaciones registradas en la Oficina Municipal de Información al Consumidor.

No obstante, los negocios que suspenden el examen de Consumo tienen 60 días para remediar los fallos y evitar un expediente sancionador.