El olor era «insoportable». En la tarde del lunes, una dotación de la patrulla rural se trasladó a la playa que está junto al puente de acceso a la isla de Toralla (parte posterior de la finca Mirambel) a causa de un vertido.

Los agentes comprobaron cómo en el riachuelo que desemboca en el citado lugar había depositadas aguas fecales con un olor fuerte y persistente que se hacía «insoportable» para los bañistas.

Tanto en el colector como el aliviadero situados en la zona había abundantes restos de aguas fecales, lo que  evidenciaba que el vertido se había producido en días anteriores.

Este tipo de contaminación en la ría de Vigo continúa siendo algo frecuente. De hecho, el pasado año se duplicó el número de vertidos, pasando de tener uno cada seis días, a sufrir dos a la semana. La mayor fuente de contaminación se encuentra en la red de saneamiento municipal y los principales focos son el Lagares y los aliviaderos de la calle Coruña y Guixar.