Los españoles Marta Miguel y David Hernández, rescatados en Malasia, afirmaron este viernes que no perdieron la esperanza de ser rescatados. La pareja no para de mirarse con complicidad, sonríen y bromean en todo momento; las quemaduras del sol son el único rastro de haber pasado nueve días a la deriva a bordo de un pequeña embarcación.

"Siempre hemos tenido esperanza. En ningún momento pensamos que era el final", dijo ellal en declaraciones a Efe, las primeras a un medio de comunicación tras su desaparición, después de pasar un chequeo en el hospital Gleneagles de la ciudad de Kota Kinabalu, en el estado de Sabah, en el noreste de Malasia.

Los tres primeros días veíamos la costa de lejos, pero el séptimo dejamos día de verla

La barca, con el motor encendido, empezó a dar vueltas sobre sí misma hasta que una nueva ola la volcó. Miguel y Hernández señalaron que tardaron más de una hora en conseguir dar la vuelta a la embarcación; luego se pusieron a achicar agua y descubrieron que el motor no arrancaba.

El madrileño, técnico electricista, intentó reparar el motor con una medalla que le ofreció Marta a modo de destornillador, pero no tuvo suerte y la noche se les echó encima. "Los primeros días veíamos la costa. Hasta el tercero. Pero a partir del cuarto ya no", narra Miguel.

Miguel y Hernández, junto a la malasia Armella Ali Hassan, y el chino Tommy Lam, que viajaban con ellos, fueron rescatados por pescadores vietnamitas en aguas del Mar de China Meridional, a unos 370 kilómetros al oeste del lugar del que desaparecieron.

"El mar fue generoso con nosotros"

Las buenas condiciones climatológicas, un mar tranquilo y peces que saltaban dentro de la barca y pequeños moluscos pegados a ella les ayudaron a sobrevivir más de una semana hasta que fueron rescatados por un pesquero vietnamita nueve días después. "El mar es implacable pero también fue generoso con nosotros", dijo Hernández. Para calmar la sed usaban agua de mar evaporada dentro de una bolsa impermeable, una idea que se le ocurrió a la española.

Para calmar la sed usaban agua de mar evaporada dentro de una bolsa impermeable

Unos pescadores vietnamitas que habían entrado sin permiso en aguas malasias del mar de China Meridional los encontraron cuando llevaban nueve días a la deriva y les ofrecieron agua y comida, pero debido a su situación de ilegalidad no informaron a las autoridades de Malasia y se pasaron con ellos dos días.

Los dos madrileños vivían desde el pasado enero en Malasia, donde finalmente se establecieron en Borneo en busca de oportunidades.
Desde febrero residían en Tip of Borneo, en el extremo más septentrional de la isla, y trabajaban en el complejo hotelero Tommy's Place a cambio de alojamiento y comida.

Él es electricista y se encargaba del mantenimiento y ella, especialista en comunicación, se encargaba de la gestión del complejo. El distrito y la ciudad de Kudat se encuentra en la punta más septentrional de Borneo, donde confluyen el mar de Joló y el mar de China Meridional.