¡Hasta los bigotes!
Los ciudadanos recogían su porción después de esperar una larga cola más allá de la Pza. Zorrilla.(Pablo Elías)
Miles de personas con bigote blanco se reunieron ayer en la acera de Recoletos.
Un fenómeno ocasionado por el efecto de morder la tarta de San Lorenzo –a base de hojaldre, crema y bizcocho de chocolate– que 18 confiteros vallisoletanos prepararon ayer y de la que repartieron 5.000 raciones.

Una hora antes de la degustación, programada para las 19.00, ya había gente haciendo cola, dos horas después (a las 20.00), y a pesar de que las filas avanzaban a gran velocidad, la serpiente de personas a la espera de su parte del pastel seguía llegando desde la plaza de Colón hasta la de Zorrilla y daba varias vueltas sobre sí misma.

Si quisieran batir el récord de la tarta más larga del mundo, podrían. Tendrían que elaborar más de un kilómetro y 200 metros, «pero no se trata de eso, queremos acercar nuestros pasteles a la calle, pero bien conservados en cámaras isotérmicas», asegura Paco Rodríguez, el presidente de los confiteros.

Los que se quedaron sin tarta tuvieron que resignarse y los que la probaron dieron fe de que las colas interminables merecieron la pena, «se me caen las lágrimas de lo bueno que está», comentaba un joven, «y las raciones son generosas», replicó un anciano, cómo no, con su bigote blanco.