La Policía turca evitó ayer un posible atentado al descubrir un vehículo cargado con 300 kilos de explosivos, precisamente el día del sexto aniversario del 11-S. La investigación se centra ahora en descubrir el origen de los 300 kilos de TNT y nitrato de sodio encontrados en el interior de un minubús que se hallaba en un aparcamiento de un céntrico barrio de Ankara. No se descarta la relación con la organización terrorista Al Qaeda. La Policía cree que pensaban utilizar los explosivos para atentar en otro lugar.