Rousseff, tras ser suspendida: "No pensé que tendría que luchar contra otro golpe de Estado"

Dilma, en su discurso tras abandonar la presidencia. Tras ella, Lula da Silva.
Dilma, en su discurso tras abandonar la presidencia. Tras ella, Lula da Silva.
EFE
El Senado ha votado sí a someter a Dilma Rouseff a un juicio político por corrupción. Y hasta que dicten sentencia dejará su cargo al frente del Estado. Seis meses de cesión que acaban con el histórico gobierno del Partido de los Trabajadores.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, que ha quedado oficialmente suspendida de su cargo tras la votación en el Senado con 55 votos a favor y 22 en contra de abrir un juicio político en su contra, tuvo su primera reacción a través de las redes sociales y afirmó: "Es golpe".

La notificación fue entregada por el senador Vicentinho Alves, primer secretario de la Cámara Alta, en el despacho que hasta este lunes ocupó Rousseff en el Palacio presidencial de Planalto y en el que se instalará el vicepresidente, Michel Temer, que la sustituirá de forma interina mientras se desarrolla el proceso.

Tras entregarle el documento a Rousseff, el senador Alves seguirá rumbo a la residencia oficial de Temer, donde cumplirá un trámite similar y le informará oficialmente sobre la decisión del Senado que le convierte en presidente interino de Brasil.

Por una cuestión de "respeto", en el momento en que la mandataria recibió el documento no se permitió la presencia de fotógrafos ni de periodistas.

Rousseff tiene previsto hacer un pronunciamiento arropada por quienes fueron sus ministros antes de dejar la sede del Gobierno y dirigirse al Palacio de la Alvorada, la residencia oficial de la Presidencia, que podrá seguir utilizando mientras se celebra el juicio político.

Frente al Palacio de Planalto se han agolpado alrededor de 2.000 partidarios de Rousseff, quien llegó al poder en 2011 y en 2014 fue reelegida para un segundo mandato interrumpido por la decisión adoptada este lunes por el Senado, que por 55 votos frente a 22 instauró el juicio político que la separa del cargo.

En caso de que Rousseff sea finalmente absuelta en ese proceso, en el cual responderá por unas maniobras fiscales irregulares en las que incurrió el Gobierno en 2014 y 2015, recuperaría el poder una vez que sea publicada la sentencia.

Sin embargo, si se llegase a su destitución, Temer completará el mandato que vence el 1 de enero de 2019.

"Injusticia histórica"

La mandataria suspendida publicó en su perfil en Faceboock unos vídeos de la intervención que esta madrugada hizo ante el Senado el abogado general del Estado, José Eduardo Cardozo, quien asumió su defensa durante el proceso.

Cardozo "destacó que se está cometiendo una injusticia histórica, en la que procedimientos como el derecho a la defensa, son usados para ofrecer legitimidad a un proceso que rasga la Constitución".

Según Rousseff, Cardozo "recordó que se usan pretextos jurídicos para sacar del poder a una presidenta legítimamente elegida, en una injusticia histórica".

En esa misma línea se pronunció el gobernante Partido de los Trabajadores (PT), que en un comunicado pidió a su militancia movilizarse y "resistir" al "ilegítimo" Gobierno de Michel Temer, el hasta ahora vicepresidente que asumirá el lugar de Rousseff este mismo jueves, sin ceremonias, debido a la condición de interino que ostentará mientras no se defina el futuro de la mandataria.

La decisión del Senado se fundamentó en unas maniobras fiscales irregulares en las que el Gobierno incurrió en 2014 y 2015, que le permitieron presuntamente "maquillar" sus resultados y presentar números mejores que los que habría mostrado la realidad.

Según el Gobierno, esas maniobras no pasaron de meras "faltas" administrativas habituales en la administración pública brasileña y no podrían constituir razones para la destitución de un mandatario, por lo que el proceso no es más que "un golpe de Estado", como ha defendido Rousseff en numerosas ocasiones.

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