Robos en verano.
A Julián le robaron hasta sus fotografías.

Agosto siempre ha sido un mes lucrativo para los cacos. Pero este año, en el centro de la capital se ha batido el récord, «con los peores datos de los últimos años», según reconocen en el Sindicato Unificado de Policía de Madrid (SUP). Los robos en pisos céntricos de Madrid crecieron un 25% respecto a agosto de 2006.

La Policía etiqueta como «zona centro» de la ciudad a los distritos de Salamanca y Centro, que en agosto registraron 80 denuncias por robos en viviendas (casi tres cada día), frente a las 64 detectadas en el mismo periodo del año pasado.

La comisaría de Salamanca es la que más notó el aluvión de robos, al pasar de 27 el año pasado a 35 (un 35% más). La de Centro recibió 45, frente a los 37 de agosto de 2006 (un 21% más).

Menos policías en verano

El secretario del SUP en Madrid, Felipe Brihuegas, apunta que una de las razones del aumento es que «viviendas, población y delincuencia han crecido» mientras que, «ilógicamente, sigue habiendo menos policías en verano». Las vacaciones de los agentes provocan que, de los 9.000 efectivos que hay en la región, «en agosto sólo queden dos tercios, unos 6.000».

Las viviendas en el centro tienen menos seguridad
El factor que hace del centro de la capital un sitio especialmente atractivo para los ladrones es que «las casas son más viejas, tienen menos dispositivos de seguridad y, al ser de alquiler, sus habitantes se descuidan más».

Los vecinos se sienten desprotegidos y denuncian también saqueos en locales. «Han arrasado restaurantes», señala Manuel Gambarte, portavoz de Movimiento Vecinal Maravillas-Malasaña. La Delegación del Gobierno no aportó datos sobre viviendas desvalijadas en la comunidad: sostiene, sin dar más cifras, que de enero a junio los robos bajaron un 7%.

Un robo en primera persona

Julián J. Vecino de la plaza del Dos de Mayo. «Me quitaron fotos que no recuperaré»

Esconde su rostro por miedo. «Me robaron el día 3». «Estuve todo el día fuera de casa», recuerda. «La cerradura de mi casa estaba reventada, me sacaron toda la ropa, los cajones estaban abiertos, toda la casa estaba revuelta... y, cuando ves eso, te embarga una sensación de impotencia». Ahora está «de papeleo». «He valorado lo que se llevaron en unos 5.000 euros», aunque más que el dinero lo que más le preocupa es que «me han quitado el ordenador, con fotos e información que nunca podré recuperar, también cogieron los i-Pod y dos cámaras digitales e incluso se llevaron ropa y zapatos de marca». «No les dio tiempo a llevarse la ni la televisión ni el DVD».