José Julio Rodríguez
José Julio Rodríguez. EFE / JUANJO MARTÍN

¿Quién ha dicho que los de Podemos desprecian la Transición? Es verdad que alguno proclama ese desprecio, pero también es verdad que muchos podemitas profesan máximo respeto hacia lo que se hizo en aquel periodo. José Julio Rodríguez, sin ir más lejos, lleva décadas defendiendo los valores constitucionales, quizá porque recuerda lo difícil que fue meterlos en 169 artículos tres años después de la muerte de un dictador que debía su poder al triunfo militar en una guerra iniciada con un golpe de Estado.

Al igual que los capitanes de la clandestina Unión Militar Democrática (UMD) Rodríguez defendía ya esos valores en el propio ejército, cuando todavía no tenían rango de ley. Nunca estuvo afiliado a la UMD (él capitán que tenía contactar con él en Sevilla, donde estaba de teniente, no llegó a hacer el viaje) pero siempre simpatizó con esos capitanes que intentaban echar agua en la pólvora de los golpistas. 35 años después, el 4 de febrero de 2010, los úmedos recibieron la medalla al merito militar en un ministerio de Defensa cuya titular era Carme Chacón y cuyo JEMAD José Julio Rodríguez, que se ocupó de tranquilizar al entonces príncipe Felipe cuando le preguntó por las quejas de viejos generales:

-No se preocupe, Alteza, son los de siempre.

Por esas mismas fechas dijo en una entrevista:

-No soy en absoluto conservador.

No, no lo es. Bien lo saben quienes estaban con él en la base aérea de Manises el 23 de febrero de 1981. Era uno de los pilotos que estaban en el barracón de Alarma listos para atacar a los tanques del golpista Milans del Bosch. Los paró en seco el coronel al mando de la base, en una tensa conversación telefónica con Ibáñez Inglés, ayudante de Milans:

-¿Por qué hay carros de combate camino de mi base?

-Los hemos mandado nosotros, para protegerla.

-Pues te advierto que tengo un mirage en cabecera de pista y dos más preparados; como anden un kilometro más de tus carros de combate no dejamos ni los restos.

Aquel joven piloto tiene hoy muchas horas de vuelo, sobrada autoridad y probada sensibilidad. El 26 de julio de 2008, recién nombrado JEMAD, posó de uniforme con su hija pequeña en brazos, en el patio de armas del ministerio.

-La sonrisa de mi hija y mi mujer me hacen la vida más fácil.- explicó.

Su mujer entró antes que él los círculos de Podemos, donde a él lo metió Pablo Iglesias por una puerta sorprendentemente pequeña para su peso político: número 2 de la lista de Zaragoza. Desde ese día, ha dado trabajo extra a ciertos servicios secretos que, al investigar sus actividades, malgastan el tiempo: aparte de que su trayectoria es transparente, el general de Podemos vive al día.

Delgado, con ojos claros, barba cana y aires de actor, en sus 67 años bien llevados se nota la práctica continuada de deportes. En 2012 advirtió que en España, además de la crisis económica, social, política y territorial, existía una crisis de valores y de liderazgo: “Ruido, mucho ruido, y pocas referencias a las que agarrarnos”. Apostaba entonces por un liderazgo político y social “capaz de activar la cooperación a todos los niveles” y por una discusión abierta de ideas y estrategias, sin olvidar que “las opiniones que no se anclan en las buenas razones, en el convencimiento, en los valores constitucionales, se tienen que amarrar al prejuicio y, detrás de este, aparece inexorablemente la intolerancia” . Unos años después intenta llevar a la práctica sus teorías, practicando, de paso, el secreto de la eterna juventud: “Hay que estar, como siempre, atentos y evolucionando”.

Perfil | José Julio Rodríguez Fernández

  • Ourense, 1948
  • General en la reserva del Ejército del Aire.
  • Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) entre 2008 y 2011.
  • Numero 2 de Podemos por Zaragoza en las últimas elecciones generales