La Ertzaintza no tiene indicios de su paradero. Cristina Ene, madre del pequeño Andrei, de dos años y raptado por su padre en un centro de la Diputación, sigue sin tener noticias de su hijo. Preocupada y angustiada, continúa a la espera de una llamada de la Ertzaintza que le dé algún indicio del paradero de su ex pareja. «Nadie me ha dicho nada y no sé qué puedo hacer», contó ayer a 20 minutos.

El pasado 29 de agosto, el padre del niño, Florin, de 50 años y nacionalidad rumana, aprovechó un descuido de la educadora que supervisaba la visita que le hizo a su hijo en un punto de encuentro del ente foral para raptarlo y huir con él.

Desde un primer momento, la Ertzaintza pensó en que podía haber salido del país, algo a lo que Cristina no se hace a la idea. «No puede haber salido, tiene que estar en España», dice.