¿Cuáles son los alimentos que están en peligro de extinción?

  • La acción humana sobre el medio ambiente y el cambio climático están poniendo en peligro alimentos cotidianos en nuestra mesa y paladar.
  • Plátano, vino, miel, chocolate, café o pasta de trigo están entre los amenazados.
  • Nadie puede augurar su desaparición, pero distintos estudios advierten de que es cuestión de décadas que estos bocados comiencen a escasear en el mundo.
  • Una de cada cinco plantas del mundo, en riesgo de extinción.
Dos personas con tazas de café.
Dos personas con tazas de café.
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El mundo nunca ha producido o consumido tanta comida, pero diversos estudios avanzan que el futuro de algunos alimentos está bajo amenaza. A estas alturas sería un error ignorar la presión que la producción y la distribución de alimentos está ejerciendo sobre el medio ambiente y los ecosistemas de los que todos dependemos. Por otro lado, las temperaturas están aumentando, las precipitaciones están cambiando y las sequías se están intensificando. El cambio climático global, que tampoco podemos ignorar ya, supone una amenaza sin precedentes para la agricultura, que muestra graves problemas para adaptarse a los nuevos tiempos.

El aumento de la temperatura global, la sobreexplotación de las tierras derivada de la agricultura masiva, los pesticidas, así como distintas plagas y enfermedades que arrasan las plantaciones están atacando la supervivencia de algunos alimentos, cotidianos en nuestra mesa. Varias investigaciones científicas aseguran que será solo cuestión de décadas que algunos bocados comiencen a escasear, y al bajar su producción, previsiblemente, subirá su precio.

Convertidos un buen día en productos de lujo, serán con probabilidad manjares de un coste inasumible para la mayoría de los consumidores. La posible desaparición de especies vegetales es una realidad peligrosa para el futuro de la alimentación mundial, si tenemos en cuenta que el planeta afronta el desafío de dar de comer a los 9.000 millones de personas que lo habitarán en el año 2050, según cálculos de la ONU.

La Fundación Internacional Slow Food, surgida en Italia a mediados de los ochenta, lucha activamente contra la extinción de especies tanto vegetales y animales. Según su web, la lista es de alimentos en peligro de desaparición es larga. Algunos de ellos son exclusivos, autóctonos y locales, pero otros, resultan básicos en nuestra dieta.

Slow Food cuenta con proyectos específicos de protección y apoyo a la diversidad de especies, como El Arca del Gusto (una lista de productos o variedades en peligro de extinción en todo el mundo), creada en 1996. "En ella hay más de 3.000 productos dados de alta, entre ellos 146 españoles; estos alimentos están documentados, reconocidos y protegidos", afirma a 20minutos Juan José Burgos, Presidente de Slow Food Madrid.

"La biodiversidad se está reduciendo en todos los sentidos. Pensamos que la extinción de especies se da solo en los animales (la vaca que hoy está en toda España hace 60 años no era la misma), pero también ocurre con los vegetales, que son sustituidos por variedades genéticas de especies más productivas. El resultado es que hoy se imponen los productos genéricos a los locales", explica Burgos. Este es otro factor por el que desaparecen algunos sabores históricos.

Chocolate

Cuando alguien afirma en voz alta que no le gusta el chocolate, por lo general, el gesto de su interlocutor se debate entre la sorpresa y la estupefacción. El dulce e inmediato antídoto contra la tristeza, uno de más deseados y disfrutados sabores del planeta, se encuentra amenazado por el cambio climático. Así lo vaticina un reciente estudio del Centro Internacional para la Agricultura Tropical (CIAT), que asegura que en Ghana y Costa de Marfil (productores del 53% del cacao mundial) las temperaturas subirán en más de dos grados centígrados hasta el año 2050. La investigación augura que en cuestión de décadas muchas zonas productoras de cacao en África Occidental serán demasiado calientes para este cultivo.

El informe prevé que se empezará a presentar una disminución en las áreas idóneas para el cultivo del cacao inclusive a partir de 2030, a medida que las temperaturas promedio aumentan en un grado centígrado. Con condiciones climáticas más cálidas, los árboles de cacao (sensibles al calor) se verán obligados a luchar por conseguir suficiente agua durante la época de crecimiento, restringiendo así el desarrollo de las vainas, que contienen el preciado grano, ingrediente clave en la producción de chocolate.

Esto reducirá las áreas de cosecha del cacao y la producción del mismo, lo cual llevará a una caída en la oferta del producto que hará subir su precio en los mercados. A estas presiones habrá que sumar que "la demanda mundial de chocolate crece vertiginosamente, particularmente en China ya se siente una presión en los precios. Esto, combinado con el impacto del cambio climático, pudiera hacer que los precios del chocolate suban abruptamente", explica Peter Laderach del CIAT, autor principal del informe.

Café

El café arábica, la variedad gourmet de alta calidad más popular del mundo con un 70% de participación en el mercado mundial, se verá afectado significativamente por los aumentos de más de dos grados centígrados de temperatura y los cambios en la frecuencia y cantidad de las lluvias, previstos para el año 2050. A finales de 2015, científicos del CIAT, el World Coffee Research y el Programa de Investigación del CGIAR sobre el Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) publicaron en la revista científica PLoS ONE una investigación que señala qué partes del mundo productoras de café arábica serán las más afectadas por el calentamiento global.

Según el estudio El cambio climático reduciría la aptitud para el cultivo de café arábica en las principales regiones productoras a nivel mundial, las grandes damnificadas serán las zonas más calientes con estaciones secas largas, como áreas de Brasil y América Central. Allí, el 80% de las tierras actualmente utilizadas para cultivar café arábica dejarán de ser aptas en 2050.

Los principales productores de café: Brasil, Vietnam, Indonesia y Colombia, que en conjunto generan el 65% de la participación del mercado mundial, experimentarán graves pérdidas si no se toman medidas y estrategias de adaptación. Peter Läderach, coautor del informe, avanza que "los caficultores deben contrarrestar temperaturas superiores para sobrevivir". En el caso de Brasil, según el estudio, los agricultores podrían enfrentar pérdidas de más de un 25% frente a la producción actual.

En Honduras, Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador y México, en donde el café arábica es un importante producto de exportación, se pueden presentar reducciones en su producción principalmente en zonas bajas, causando graves impactos económicos, pues este cultivo contribuye entre el 1 y el 5% al Producto Interno Bruto, añade la investigación.

Miel

El 40% de los insectos polinizadores invertebrados del mundo, como las abejas y las mariposas, están en peligro de extinción. Su desaparición amenaza manjares naturales como la miel, producida en las colmenas por las afanosas abejas obreras. Un estudio de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) advierte de que los descensos en los polinizadores silvestres regionales han sido ya confirmados en el norte de Europa Occidental y en Norteamérica, y que la tendencia se encamina hacia la expansión.

El estudio afirma que la disminución de los polinizadores "se debe a los cambios en el uso del suelo, a las prácticas agrícolas intensivas, el uso de pesticidas, el impacto de las especies exóticas invasoras, enfermedades y plagas y al cambio climático".

El problema no solo atañe a la miel. Las abejas son esenciales para la polinización y reproducción de muchos cultivos, por tanto si desaparecen también lo harán muchas plantas. Vera Lucia Imperatriz Fonseca, profesora de la Universidad de Sao Paulo, ha asegurado que "los polinizadores contribuyen a la producción mundial de alimentos y la seguridad nutricional, por lo que su salud está directamente vinculada a nuestro bienestar, ya que aportan vitaminas y minerales, sin los cuales el riesgo de malnutrición podría crecer".

Entre 235.000 millones y 577.000 millones de dólares de la producción alimentaria mundial, que incluye frutas, hortalizas, semillas, frutos secos y aceites vegetales, dependen directamente de la contribución de los polinizadores como las abejas y otros insectos, según la investigación de IPBES. El volumen de la producción agrícola dependiente de la polinización animal se ha incrementado un 300% durante los últimos 50 años, y casi el 90% de las plantas con flores salvajes dependen de ella, lo que ha generado una situación de dependencia de más de tres cuartas partes de los cultivos del mundo.

Pasta de trigo

Un planeta demasiado caliente y árido también tendrá que afrontar la escasez de trigo, base de la famosa y apreciada dieta italiana. La alimentación de la humanidad depende en gran medida de tres cereales, cuyos cultivos peligran como consecuencia de las inclemencias del cambio climático: trigo, maíz y arroz. Sin embargo, el primero es el grano más vulnerable a la subida de las temperaturas.

"El trigo es un cereal de invierno. El aumento de las temperaturas perjudica su cultivo y su calidad", explica Frank Manthey, profesor de la Universidad de Dakota del Norte (EEUU), en un artículo publicado en 2012 por la revista Newsweek, titulado The End of Pasta. Para 2050, los científicos prevén veranos históricamente cálidos en las principales zonas productoras de trigo del mundo (Estados Unidos, Canadá, China, India, Rusia y Australia), una fecha no tan lejana en la que la producción mundial de este cereal podría reducirse entre un 23% y un 27%, según cálculos del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), a menos que se trabaje para enfriar el planeta y se desarrollen variedades de trigo resistentes al calor.

En la cuna de los platos de pasta, los problemas para producir trigo también se agravarán si las temperaturas continúan en ascenso. En la región mediterránea, ya cálida de por sí, el clima será aún más cálido y seco, auguran los expertos. En la próxima década de los 50, a medida que la intensidad de las olas de calor y el estrés hídrico causado por sequías se intensifiquen, se prevé que los rendimientos de los cultivos de secano a disminuyan entre un 5 y 15% tanto en Italia como en el sur de Francia, asegura el artículo, que cita un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Vino

El vino es otro producto que puede verse amenazado en cuestión de décadas. La viticultura es sensible al clima y las variaciones en la producción de vino se han utilizado siempre como un indicador para dilucidar cambios climáticos en el pasado. La producción de uva, hoy en día, tampoco es ajena al calentamiento global del planeta.

Un estudio publicado en 2013 en la revista estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) afirma que como consecuencia del aumento de la temperatura mundial y disminución de las lluvias, en el año 2050 las zonas del planeta aptas para el cultivo de la vid habrán decrecido un 73% en las principales regiones productoras de vino: Sudáfrica, Chile, Australia, Nueva Zelanda, California y algunos países de la cuenca mediterránea.

La investigación prevé que los intentos por mantener la productividad y la calidad de la uva llevarán a los productores a establecer los viñedos en latitudes más elevadas, lo cual aumentará el impacto sobre los ecosistemas de tierras altas, en áreas como el oeste de América del Norte. El informe explica que esta industria agrícola necesita realizar esfuerzos de adaptación y conservación se anticipen al problema.

Plátano

La plaga conocida como el mal de Panamá, una de las más severas en la historia de la agricultura, nos podría dejar sin plátanos.Parece difícil de imaginar, pero este escenario no es tan inverosímil ya que el futuro de la fruta más popular del mundo está bajo amenaza. En la década de los cincuenta, la enfermedad del mal de Panamá, un hongo resistente a los fungicidas (Fusarium oxysporum), casi arrasó la variedad de banana llamada Gros Michel, un tipo de plátano más grande y sabroso que dista mucho del que comemos hoy en día, pero que sí disfrutaron nuestros abuelos. Pese a los esfuerzos de los productores, la variedad de esta deliciosa fruta, prácticamente se ha extinguido ya que el hongo acabó con casi todas las plantaciones de banano en Centroamérica y Sudamérica.

En la segunda mitad del siglo XX, los productores de banano en todo el mundo decidieron utilizar un nuevo cultivo, conocido como Cavendish, una variante no tan exquisita como el plátano Gros Michel pero resistente al hongo letal. La industria bananera fue rescatada entonces con enormes esfuerzos y una potente inversión en infraestructura. Sin embargo, en los años ochenta, el hongo Fusarium mutó en una nueva cepa más fuerte, conocida como raza tropical 4 (TR4). El hongo había vuelto, pero reforzado. Ahora, se está extendiendo desde el este de Asia amenazando a las plantaciones en África, Oriente Medio y Australia, según la web Panamadesease.org.

En 2015, científicos de la Universidad de Wageningen en los Países Bajos publicaron en la revista científica PLoS ONEun estudio que afirma que ya es casi inevitable que la enfermedad cruce el charco y llegue a América Latina. Un problema grave considerando que allí se cultiva el 82% de la producción mundial de plátano Cavendish, el más consumido.

"Es evidente que la actual expansión de esta epidemia es particularmente destructiva debido al monocultivo masivo del plátano Cavendish", una variedad muy susceptible, afirman los autores de la investigación, que añaden que, hasta el momento, la raza tropical 4puede haber afectado a unas 100.000 hectáreas de plantaciones de bananas Cavendish. Detener el mal de Panamá no es sencillo pues parece que la enfermedad no tiene cura y, debido a la globalización, tampoco entiende de fronteras. La ONU ya ha advertido de que el regreso de este hongo está poniendo en jaque el suministro mundial de un fruto de cuya producción depende la dieta de millones de personas.

Nuestro plátano de Canarias, de momento está a salvo del hongo mortífero. La presencia del mal de Panamá es residual en las islas y no supone un peligro real para los productores. Julio Hernández, patólogo del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), explica que "en Canarias lo que tenemos es la raza 4 subtopical de la enfermedad, que cursa de una manera menos agresiva que la R4T (por ser en condiciones subtropicales no causa tantos daños como la otra) mucho más devastadora. En España no hay motivo para la preocupación, ya que aquí no ha llegado la R4T, además el hongo no se transmite por el fruto".

"El riesgo que tenemos en España es igual al que existe en el resto del mundo, pero es relativamente bajo. Ya que la enfermedad es muy difícil de erradicar (una vez que se introduce en el campo se propaga rápido y no se puede quitar en décadas) lo importante es evitar que la plaga entre al país", indica Hernández.

El archipiélago no está, por tanto, en una situación grave si se compara a otras zonas del mundo. "En Asia están aterrados, allí la plaga está pasando de un país a otro y también llegó a Australia. Hoy la preocupación es mundial, pero por ahora se trata de un problema asiático; si llega a América, el desastre sería global". Según el patólogo, "lo que ocurre con esta raza es que no afecta solo a una variedad, sino casi a todas las variedades comerciales, por eso el susto es tan grande".

La enfermedad no tiene cura, ya que no se puede tratar masivamente con un fungicida. "El futuro del plátano, su supervivencia, está en la mejora genética. La ciencia sigue buscando variedades que sean resistentes a la enfermedad. Desde hace años se está trabajando en grandes centros de mejora del mundo que han conseguido pequeños avances con algunos cultivares, pero son proyectos a largo plazo. Conseguir un plátano resistente a nuevas cepas que sepa igual que el Cavendish va a costar mucho".

Manzana

La Malus sieversii es la madre de cualquier variedad de manzana en el mundo, el ancestro viviente de todas las manzanas que ha comido en lector en su vida, la manzana original, y según los expertos se encuentra en peligro de extinción como consecuencia de la acción humana.

Durante siglos, este alimento ha sabido sobrevivir a las enfermedades y los pesticidas, sin embargo, esta valiosa especie botánica de manzana silvestre nativa de montañas de Asia Central (concretamente del sur de Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y China), podría desaparecer si no se toman medidas, y con ella un patrimonio genético inestimable.

Los manzanos Malus sieversii crecen en las estepas y laderas de las montañas (a 2.400 metros de altitud) y soportan las heladas del invierno con -40 ° C en el norte y el verano en el sur con + 40 ° C. En la actualidad, amenazada por la urbanización acelerada y la deforestación, se calcula que el 70% de los bosques estos manzanos salvajes del mundo ya han desaparecido, según denuncian desde Alma, la asociación francesa creada en 2010 para la proteger la biodiversidad de esta manzana primigenia y preservar el futuro de la histórica fruta.

Atún rojo

La extinción de especies también se da en el mar. Uno de los más deseados en nuestras costas es el atún rojo, un sabroso pescado que se aprovecha para ventresca, mojama, lomo, tarantelo, morrillo, cola….Su población en el Mediterráneo, que estuvo a punto de colapsar hace cuatro años debido a la sobrepesca de los grandes barcos cerqueros, parece estar recuperándose poco a poco. La Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), un organismo plurinacional, está aplicando un plan de recuperación desde hace un par de años que está funcionando.

"El atún rojo se encontraba en una situación bastante complicada", explican desde la organización internacional de conservación marina Oceana. "La especie llegó a estar cerca de lo que se llama extinción económica, es decir, cuando quedan tan pocos ejemplares que económicamente no tiene sentido explotar el stock, porque el esfuerzo pesquero que se realiza ya no es rentable".

Esto obligó a bajar sus cuotas de pesca durante años y a luchar contra la pesca ilegal. Gracias a la recuperación, que garantiza su sostenibilidad, en noviembre de 2015 el ICCAT aprobó que España incremente su cuota en un 19,5% para este 2016: dispondrá de un total de 3.524 toneladas, según cifras del Magrama.

Por su parte, la Fundación Internacionl Slow Food tiene a este pez en su lista de alimentos en vías de desaparición en España, ya que el atún rojo forma parte de los productos o variedades específicas a proteger, dentro del proyecto El Arca del Gusto.

La pesca extractiva del atún rojo en almadraba se localiza en las localidades gaditanas de Conil, Barbate, Zahara de los Atunes y Tarifa (las únicas almadrabas históricas que perduran en España), para aprovechar las rutas migratorias del atún, que viaja desde el Atlántico al Mediterráneo para desovar en aguas cálidas. Todo el proceso, desde la pesca, hasta la elaboración de la conserva se realiza en estas localidades y, sobre todo, en Barbate. En su mayoría se exporta a Japón.

Pez espada del Mediterráneo

Más conocido en la mesa como empereador, el pez espada del Mediterráneo corre la misma suerte que el atún rojo hace años si Europa no toma medidas con premura. Ante el declive de esta especie, que ha perdido dos tercios de su población desde los años 80, los miembros de Oceana presionan al ICCAT para que adopte y aplique un plan de recuperación que permita volver a niveles sostenibles de la especie en 2020.

"El stock de este pez en el Mediterráneo es muy preocupante. Cada uno pesca lo que quiere, por eso hace falta una regulación urgente. El 70% de los ejemplares que se pescan son juveniles, crías de 50 centímetros que no se van reproducir nunca. Además se pesca por encima de los niveles que se reconocen científicamente como sostenibles, es decir, se pesca por encima de lo que se debe", denuncian desde Oceana, que lamenta pesca ilegal y la falta de voluntad política al respecto.

Reflexionar sobre la comida procedente del mar que nos queda hoy es sencillo, "solo hay que pensar en lo que había en las pescaderías hace 30 años y lo que hay ahora, son especies muy diferentes, cabe preguntarse por qué, si es esto es lo que queremos y si tiene solución", indican desde la organización de conservación marina.

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