BIO Nacido en California en 1969, Harper debutó en 1992 y llegó al éxito en 1994. Ha publicado nueve discos. Lifeline es el último.

Dice que éste es su mejor disco, ¿es cierto o es sólo el tópico promocional?
Un poco de las dos cosas. Lo que es seguro es que el proceso creativo ha sido más relajado, lo que aumenta mi nivel de satisfacción.

¿Cuánto hay de Ben Harper en este álbum?

Si escribiera sobre mí, aburriría como una ostra. Salgo de mí mismo para escribir sobre las cosas que veo.

Sus canciones han sido calificadas como espirituales, ¿es usted religioso?

No, pero soy creyente.

¿En qué cree?

No puedo decir qué es porque estoy a la espera de que se muestre, día a día, experiencia a experiencia. Quizá si pudiera definirlo no sería especial. Es algo que siento. Todo el mundo debe creer lo que siente. Y eso está bien siempre que no se convierta en un vehículo de violencia y destrucción.

¿Qué opina del uso que hacen de la religión políticos como Bush?

Es vergonzoso. Y la gente que se lo cree me da más vergüenza todavía. Es un error garrafal que la religión entre en el terreno político.

¿Cuál es su lugar favorito en España?

Barcelona, Sevilla y... ¡San Sebastián! Es un lugar fabuloso.

¿Cómo es un día normal en la vida de Ben Harper?

Pues tú lo has dicho, muy normal. Probablemente igual que el de cualquier otra persona. Levanto a los niños, los llevo a la escuela, saco la basura, juego con el perro, limpio...

¿Qué es lo más extraño que le ha pasado en escena?

Éramos teloneros de Pearl Jam. En sus conciertos los fans se encaraman sobre la multitud, desplazándose de un lado a otro en un mar de brazos. De repente apareció un fan en silla de ruedas, sobrevolando la multitud. Fue algo de locos.