Allí, tras sus vayas, porque la parcela permanece cerrada al público, han comenzado a construir sus chabolas como símbolo de protesta.

Dicen a 20 minutos que han decidido instalarse allí porque Envisesa les ha denegado una vivienda. «Cumplimos todos los requisitos y aquí nos quedaremos hasta que nos la concedan», manifiesta uno de ellos.