Cuadro modelos de Barbie
Desde la izquierda, la primera Barbie (1959), el modelo azafata (1961), la astronauta (1965) y la candidata a la Presidencia (1992) © Mattel

Cuando decimos Barbie, no estamos mencionando simplemente a una muñeca, sino que hablamos también de mitología, fetiche, retrato antropológico de la sociedad del último medio siglo, gran negocio —se han vendido, según cálculos de los fabricantes, 1.000 millones de unidades en 150 países—, objeto de deseo y causante de una neurosis, el llamado síndrome Barbie, catalogado médicamente como el deseo enfermizo de las adolescentes afectadas por parecerse al juguete piernilargo, de cintura de avispa y aspecto de permanente alegría y divinidad.

Fabricada —nacida, dirían los muchos fanáticos y coleccionistas— en 1952 bajo la directa inspiración de la muñeca alemana Bild Lilli, la Barbie no está registrada como término en el diccionario de la Academia Española, pero la palabra tiene más pegada en la vida cotidiana que buena parte de las miles que aparecen en la obra. Dices barbie y mencionas, quizá de manera un tanto despectiva e incorrecta para los buenistas pero siempre con una pizca de admiración, a una chica o mujer un tanto pijilla, pero de esas que provocan tortícolis entre los machos en las calles del mundo.

Veneración 'incondicional'

La Barbie ha entrado en los salones dedicados al arte con la exposión retrospectiva que le dedica, hasta el 18 de septiembre, el Museo de Artes Decorativas de París, puerta con puerta con el Louvre. Es la primera vez que la muñeca más famosa de la historia entra en una pinacoteca europea como objeto de "incondicional" veneración artística, dicen los organizadores [flyer de la muestra, en PDF y francés].

En una superficie de 1.500 metros cuadrados, la muestra despliega 700 modelos de Barbie y 7.000 modelos de ropa y complementos. El museo sostiene que el conjunto presenta con fidelidad la "mitología" de una muñeca que ha trabajado, siempre con éxito y una sonrisa, como enfermera, azafata, veterinaria, programadora informática, médica, bailarina, piloto de carreras, profesora —de universidades, colegios y autoescuelas—, policía y así hasta más de 150 oficios u ocupaciones, entre ellos ser candidata a la Presidencia y el primer ser humano astronauta en pisar la Luna (en 1965, antes que Armstrong).

'Espejo de los tiempos'

"Barbie es más que una muñeca, es la vida", dice con taxativa firmeza uno de los eslóganes de la exposición. Otro es que el juguete es un "espejo de los tiempos" y ha seguido o avanzado los "roles de la mujer en la sociedad", convirtiéndose en un "modelo" para las niñas y niños del mundo. "Barbie siempre fue una alternativa a la imagen tradicional de la mujer esclavizada a la función de ama de casa (...) Con Barbie las niñas aprenden que tienen libertad de elección sobre lo que desean hacer en su vida", apuntan.

La última renovación de la muñeca son los modelos alta, baja y 'curvy' El proceso de diseño y fabricación de Barbie y su infinidad de accesorios se dará a conocer mediante maquetas, dibujos y bocetos que se remontan a los primeros modelos, comercializados por la entonces pequeña empresa de Ruth Handler (1916-2002) y las continuas renovaciones de la muñeca —la última, en enero de 2016, cuando los fabricantes presentaron los tres nuevos modelos de cuerpo: alta, baja y curvy.

'Barbie Instagram'

El éxito de Barbie —que ha inspirado a artistas como Andy Warhol, que pintó un retrato de la muñeca y tiene un modelo de homenaje—, es que ha sabido adaptarse a los cambios en la estética social , como demuestra la reciente Barbie Instagram de 2015 y mantener "intercambios continuos con la cultura pop".

Muchos ejemplos de diseños extravagantes de alta costura Muchos diseñadores de alta costura han cruzado sus vidas con la muñeca y diseñado prendas exclusivas, extravagantes o simplemente elegantes, para ella. La exposición muestra ejemplos de, entre otros, Paco Rabanne, Versace, Thierry Mugler, Lagerfeld, Oscar de la Renta, Christian Lacroix, Jean Paul Gaultier, Moschino, Maison Martin Margiela y Christian Louboutin.

'Dimensión universal'

"Más que un juguete, Barbie ha reflejado una cultura y su evolución. Empezó siendo un resumen del american way of life, pero supo adaptarse al desarrollo social, político de cambios culturales y asumió una dimensión universal", concluyen desde el museo, rechazando la idea de que la muñeca sea un "estereotipo", sino una versión idealizada de la mujer "siempre autónoma e independiente, que se ha adaptado a los nuevos sueños y ambiciones de la vida contemporánea".

Las primeras Barbie medirían 1,75 y pesarían 50 kilos En un principio, las Barbie estándar tenía una altura de 292 milímetros, que equivalían a 1,75 metros según la escala 1/6 que aplicaba Mattel. Las medidas eran de 91 centímetros de pecho, 46 de cintura y 84 de caderas. El molde ha sido rediseñado para acallar las críticas de que la muñeca fomenta la anorexia —en los años sesenta se vendía una báscula para el juguete que marcaba 50 kilos, 16 por debajo del peso ideal para la altura—.

Invasión de 'hackers'

Una de las últimas polémicas sobre el juguete se desató en 2015 cuando se desveló que el sistema de reconocimiento y almacenamiento de voz de la Barbie Hello podía ser objeto de muy fácil invasión por parte de hackers informáticos, que entrarían así en la memoria del juguete y las conversaciones que mantiene con su propietario.

Hay 100.000 coleccionistas compulsivos, el 90% mujeres de 40 años Mattel calcula que en el mundo hay más de 100.000 coleccionistas compulsivos del juguete. El 90% son mujeres con una edad media de 40 años que compran por cabeza 20 muñecas cada año. La mitad gastan unos mil euros anuales en la afición, que es objeto de interés por las principales casas de subastas y plataformas de ventas on line