JENNY SAVILLE - One out of two (symposium), 2016
Cuadro de Jenny Saville © Jenny Saville. Courtesy the artist and Gagosian Gallery. Photo: Mike Bruce

Es la pintora de estilo más clásico de la generación de los Young British Artists (Jóvenes Artistas Ingleses), un grupo de una veintena larga de creadores que emergieron, con escándalo y mucho ruido, de la exposición Sensation (Sensacional), celebrada en Londres en 1997 bajo el patronazgo del multimillonario publicista Charles Saatchi y llevada de gira a Berlín y Nueva York. Jenny Saville, al contrario que otros cofrades del grupo —como el estridente Damien Hirsch— es una esteta y prefiere que su obra llame la atención por lo emotivo y no por la gresca.

Nacida en Cambridge (Reino Unido) en 1970, Saville parece haber roto todo aquello que la emparejaba con sus colegas de generación. Famosa por sus retratos de gran intensidad que con frecuencia representan a mujeres obesas, sin rasgos faciales o, al contrario, con la piel en primerísima presencia y herida, mancillada por rasguños o quemaduras, ahora presenta en Londres un nuevo cuerpo de trabajo que se desliga casi por completo del pasado.

Dibujos inspirados en Leonardo y Tiziano

La exposición Erota, en la sucursal londinense de la Galería Gagosian hasta el 28 de mayo, es lo más cercano a la figuración pura que Saville ha firmado hasta el momento —aunque ya había sucumbido al encanto clásico con sus reproduciones de dibujos de Leonardo y los estudios que expuso en 2015 como complemento de una muestra de dibujos de sus amados maestros venecianos, sobre todo Tiziano y Canaletto—. En la nueva obra que muestra en Londres la carga gestual es al cien por cien clásica.

"Estoy intentando comprobar si es posible ejecutar ese momento de inflexión de la percepción, cuando varios momentos coexisten, como mirar un recuerdo", afirma la autora en una escueta pero directa reflexión distribuida por la galería. La veintena de grandes lienzos mostrados en Erota son como capas de reminiscencias entrecruzadas. El mismo ánimo se encuentra en la ejecución: mezcla de óleo, pastel y carboncillo.

'En todas direcciones'

Saville se ha juramentado en representar la figura humana de una forma "sin precedentes", porque marcha "en todas direcciones". Los cuadros, viscerales y latentes, ya no se preocupan por mostrar grandes masas de carne. Ahora se trata de cuerpos, siempre desnudos femeninos, pero figurativos y de exquisita factura que se enmarañan y, al fusionarse, se convierten en algo distinto que transmite la idea de mortalidad.

Es una gran estudiosa de los estilos de los pintores a los que admira Al mismo tiempo, las telas son ejercicios exquisitos de técnica del dibujo —Saville es una superdotada y una gran estudiosa de los modos de trabajo de los pintores a los que admira, en especial Rembrandt, Velázquez y Tiziano, a quienes dice rendir homenaje en cada obra—, con mezclas de poderosa expresividad de óleo, pastel y carboncillo.

Cuerpos como paisajes

Las formas son cambiantes y  de múltiples contornos, retorcidas y evocadoras de un mundo en proceso de cambio. La artista asegura que nada es definitivo y ni siquiera las perspectivas pueden ser siempre las mismas, dado que varían según el estado de ánimo de cada momento. Sus imágenes corporales son "paisajes que se revelan  ante el espectador en tiempo real".

Maternidad y fuerzas vitales de regeneración y destrucción La artista opina que su cambio de paleta tiene que ver con su reciente condición de madre, lo que la ha llevado a representar un mundo de "cíclicas formas emergentes" en el que están presentes las "fuerzas vitales" de "regeneración y destrucción" y a mitigar la carga corrosiva que mostraba en el pasado.