Cañizares pide "una concepción de la empresa que no tenga como punto de mira el enriquecimiento de unos pocos

  • El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha asegurado en su carta semanal que la situación actual "requiere una concepción de la empresa y de la vida laboral que no tenga como único punto de mira el beneficio y el enriquecimiento de unos pocos, sino el bien de las personas y de las familias", en referencia a la celebración del Primero de Mayo, Día del Trabajo.
El cardenal Antonio Cañizares.
El cardenal Antonio Cañizares.
ARZOBISPADO DE VALENCIA

El purpurado también reclama "políticas eficaces y duraderas de creación de empleo; un aliento serio a la creación de empresas" y una nueva concepción de la empresa "en la que el trabajo y la producción estén en función y al servicio del hombre", según ha informado el Arzobispado en un comunicado.

En su carta, el titular de la archidiócesis defiende que "la Iglesia no puede, ni quiere ni debe permanecer lejana, y mucho menos ajena, a esta dimensión tan fundamental y universal del hombre como es el trabajo con sus logros y fracasos".

Por ello, Cañizares considera que "son precisas una generosidad y fortaleza grandes por parte de aquellas personas o grupos que tienen la posibilidad de influir en la cultura del mundo del trabajo, y por ello también una especial responsabilidad social. Ahí hemos de estar los cristianos".

Además, implora a Dios para que "les enseñe a los trabajadores la dignidad y la honradez de su esfuerzo, que les enseñe a inmunizarse de las tentaciones que acechan su condición de trabajadores y a liberarse de las injusticias que, fruto del pecado, con demasiada frecuencia y extensión pesan sobre el mundo del trabajo, que les enseñe cómo se puede ser fuertes sin odiar, más aún, amando y sirviendo los propios intereses en armonía con el bien común".

En definitiva, pide "que le enseñe a suavizar y ennoblecer su trabajo con la fe y la oración". "Hay entre nosotros amplias zonas de pobreza, como hay un grave problema de desempleo y de paro, sobre todo juvenil", indica el Arzobispo, quien lamenta que "en muchas zonas los jóvenes -incluso los mejor preparados- no tengan un horizonte de trabajo estable y tengan que ir a buscarlo fuera de su tierra y lejos de su familia".

INMIGRACIÓN Y MARGINACIÓN SOCIAL

Por otra parte, expresa su preocupación por "las nuevas pobrezas que se dan en el mundo de la inmigración y de la marginación social, sus trabajos precarios -cuando los tienen-, su inseguridad y las injusticias frecuentes y violaciones de derechos humanos que ahí se dan". Asimismo, "preocupa la alta siniestralidad laboral, que tantas vidas siega y que tantas personas invalida, incapacita o enferma", apunta en la carta.

A juicio del purpurado, esta realidad "exige de nosotros, cristianos, el apoyo social y decidido, la defensa clara y la cercanía a los trabajadores, el anuncio y realización del Evangelio del trabajo", la puesta en práctica de la doctrina social de la Iglesia, el testimonio de solidaridad con los derechos humanos más propios pertenecientes al mundo del trabajo".

"NUEVOS MOVIMIENTOS DE SOLIDARIDAD"

Para realizar la justicia social "son siempre necesarios nuevos movimientos de solidaridad", porque la solidaridad "debe estar siempre presente allí donde lo requiere la degradación social del sujeto del trabajo, la explotación de los trabajadores, y las crecientes zonas de miseria e incluso el hambre".

Así, añade el cardenal Antonio Cañizares, la Iglesia "está vivamente comprometida en esta causa, porque la considera su misión, su servicio, como verificación de su fidelidad a Cristo, para poder ser verdaderamente la 'Iglesia de los pobres'".

Comunidad Valenciana

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