¿Quién es más fuerte, Thor o Hulk?, ¿quién sería el ganador en un enfrentamiento entre Batman y Iron Man?, ¿y de una carrera entre Flash y Superman?, ¿son los X-Men rivales para Los Vengadores? Todas estas cuestiones, que han dado pie a infinitas discusiones frikis al estilo The Big Bang Theory, han servido de inspiración a multitud de guionistas que, durante décadas —y probablemente instigados por las editoriales desesperadas por aumentar las ventas de cómics— han enfrentado a los superhéroes más icónicos de la historia del noveno arte.

Ahora, esa vieja costumbre de las viñetas ha comenzado a popularizarse en la gran pantalla. El último ejemplo, que acaba de llegar a las salas, es Capitán América: Civil War, basada en el gran acontecimiento del universo Marvel de los últimos años, la guerra civil entre los grandes héroes de la editorial.

Aunque existen muchas diferencias entre la versión dibujada y la de carne y hueso (por cuestiones de derechos no aparecen personajes de los X-Men ni de los Cuatro Fantásticos, por ejemplo), la excusa argumental que provoca semejante enfrentamiento es más o menos la misma: las acciones de los superhumanos han provocado graves daños colaterales y las autoridades exigen un mayor control sobre ellos. Sin embargo, no todos los superhéroes están de acuerdo y acaban divididos en dos bandos enfrentados, uno liderado por el Capitán América que defiende la libertad de acción de los héroes y otro capitaneado por Iron Man que apoya la propuesta gubernamental.

El resultado es una gran batalla que convierte a amigos en enemigos, que divide familias (en el cómic) y que acaba marcando de forma decisiva los acontecimientos venideros. La historia original marcó un antes y un después en el universo de los cómics Marvel, y muchos señalan ya la versión cinematográfica como una de las mejores películas del estudio hasta la fecha.

El Capitán América lidera un equipo que aboga por la libertad de los héroes y Iron Man otro a favor del control gubernamentalAntes de la cruenta batalla entre Steve Rogers y Tony Stark, hace solo un mes, los fans del cine superheroico pudieron disfrutar de uno de los enfrentamientos superheroicos más morbosos y esperados, el de Batman y Superman. Aunque Batman v Superman se ha usado como excusa para la gestación de La Liga de la Justicia (el grupo principal de superhéroes de DC Comics), su idea inicial es la confrontación entre el caballero oscuro y el hombre de acero.

En la película, la enemistad parte de los recelos que siente cada uno respecto a la forma de actuar del otro. Clark Kent no confía en un justiciero que trabaja de forma violenta y al margen de la ley y Bruce Wayne teme el potencial destructivo del alienígena Superman. En los cómics, Batman y Superman se han visto las caras en innumerables ocasiones y por distintos motivos, pero la batalla que ha inspirado el filme es la de El regreso del caballero oscuro, un cómic de Frank Miller que está considerado una de las grandes joyas de los cómics de superhéroes.

Cualquiera diría que poco puede hacer el hombre murciélogo frente al poder desatado del hijo de Krypton, pero lo cierto es que el ingenio de los guionistas siempre encuentra la manera de darle emoción a los combates más inverosímiles. El ingenio, la capacidad de sorpresa y la alta tecnología son siempre las bazas de Batman frente a Kal-El.

En marzo, gracias a Netflix, las batallas de héroes también llegaron a la pequeña pantalla. La segunda temporada de la exitosa Daredevil comenzó con el enfrentamiento entre el demonio rojo de la cocina del infierno y The Punisher, el Castigador, otra batalla, que no enemistad, que ha llenado no pocas viñetas desde la creación de ambos personajes. En este caso, la rivalidad surge por sus distintas formas de ver la justicia. Mientras que Daredevil —cuya identidad real es la del abogado Matt Murdock— confía en la ley, el violento Frank Castle prefiere tomarse la justicia por su mano y no duda en matar a los criminales que cree que lo merecen.

Un recurso clásico de las viñetas

Aunque hoy los guionistas se esfuerzan por idear tramas interesantes para enfentar a los superhéroes, no es raro encontrarse con burdas excusas cuya única finalidad es poner a los personajes a pelear unos contra otros hasta que (casi siempre) se unen para combatir a un enemigo común. Durante los años 60, en la edad de plata de los cómics (aunque también en muchas ocasiones después), era habitual que el disparador de estos enfrentamientos fuese un malentendido al más puro estilo de las comedias de enredo o, en el mejor de los casos, una artimaña del villano de turno.

Una de estas excusas fue la que provocó el primer enfrentamiento de los X-Men y Los Vengadores, en 1965. Después, los dos supergrupos se han vuelto a ver las caras en multitud de ocasiones. También los Cuatro Fantásticos se han enfrentado a unos y otros e incluso otros grupos menos conocidos como Los Defensores. El resultado de las luchas, por supuesto, casi nunca queda claro: todo termina en un empate o en una victoria más o menos fortuita que no deja claro quién es el mejor o el más fuerte, de modos que el desenlace nunca resulta frustrante para los fans de ninguno de los combatientes.

El atractivo de los crossovers y su positiva repercusión en las ventas logró incluso que las dos grandes editoriales rivales, Marvel y DC Comics, alcanzaran un acuerdo para enfrentar a sus héroes en las viñetas. En 2003, JLA/Avengers cumplió el sueño de miles de fans que pudieron ver a Superman pelear con Thor, al Capitán América enfrentándose a Batman, a Green Lantern cara a cara con Iron Man, el encuentro entre los arqueros Green Arrow y Ojo de Halcón...

Al margen de las batallas de supergrupos, los enfrentamientos individuales deben de haber cubierto ya casi todas las posibilidades imaginables. La lucha entre los populares Lobezno y Spider-Man alcanzó mucha popularidad en 1987, el mutante de las garras de adamantium también se las ha visto varias veces con Cíclope —sobre todo a causa del triángulo amoroso que ambos forman con Jean Grey—, Wonder Woman le ha tenido que parar los pies a las versiones más oscuras de Superman, Flash y Mercurio han rivalizado en velocidad, el Capitán América mandó al hospital a Hank Pym (el Hombre Gigante y el Hombre Hormiga) después de que este diera una paliza a su mujer, la Avispa, The Punisher se ha visto las caras con numerosos justicieros y Hulk... prácticamente no existe un solo superhéroe que no haya tenido que verse las caras (para su desgracia) con la furia desatada del destructivo coloso esmeralda.

Esta claro que, cuando no hay un supervillano a la altura, no hay nada mejor antagonista para un superhéroe que otro superhéroe.