Acoso escolar
Yesenia Litardo, con su hijo Jeremy, víctima de un presunto caso de acoso escolar. JORGE PARÍS

El jueves de la pasada semana Jeremy, de 12 años, se subió al alféizar de una ventana de su clase con la idea de arrojarse al vacío. La rápida reacción de la profesora de inglés y de un orientador, tirando fuerte de él hacia el interior, logró evitarlo. Durante el forcejeo, una religiosa del colegio le gritó al menor que si se suicidaba iría "al infierno".

Eso es al menos lo que ha denunciado Yesenia Litardo, la madre del menor, en dependencias de la Guardia Civil. Su demanda acusa además a varios compañeros de su hijo por acoso escolar y al centro educativo, el colegio Santísima Trinidad de Collado Villalba (Madrid), por alentar el rechazo hacia el menor, que está diagnosticado de un trastorno de hiperactividad.

La protesta de la madre ha llegado hasta la Comunidad de Madrid, cuya consejería de Educación ha informado de que la inspección educativa "ha comenzado a actuar inmediatamente" tras recibir una denuncia por presunto acoso ante la Dirección de Área Territorial Madrid-Oeste.

El intento de suicidio de Jeremy ocurrió en una clase de sexto de Primaria. Fue poco después de que una profesora pidiera a los alumnos que escribieran en un folio las cosas que les molestaban de este menor.

Según el relato de su madre, entonces Jeremy se puso a escribir su propia carta, a modo de despedida, que encabezó con un "odio mi vida. Solo quiero a mis familiares. Se van a acordar de mí los que me han hecho daño".

La misiva continúa enumerando, uno a uno, los nombres y apellidos de todos los compañeros de clase que le habían hecho "daño". A continuación escribió todos los nombres de los que no le hacían daño. Cuando acabó el folio se abalanzó a la ventana.

La madre de Jeremy ha denunciado a un total de trece compañeros de su hijo. La inspección educativa se encuentra ya "recabando información y en contacto permanente con el centro y ha dado instrucciones para que active el protocolo de acoso escolar que permita determinar si se ha producido un posible caso que afecte a este alumno", indicaron fuentes de la Consejería de Educación a 20minutos.

Mi hijo casi se muere y  seguro que habría tenido que escuchar que estaba loco El Santísima Trinidad es un centro concertado y religioso que lleva abierto desde el año 1972. Con anterioridad era un orfanato. En su página web, los religiosos se ofrecen a la sociedad "como una comunidad en la que todos son aceptados, pueden dialogar, escuchar y ser escuchados, y se sienten corresponsales".

Preguntados por la denuncia, el colegio se limitó a leer por teléfono un comunicado en el que aseguran que allí "no se está produciendo ningún caso de acoso escolar, sino conflictos puntuales de convivencia".

El comunicado del centro (que expulsó temporalmente a Jeremy el día que ocurrieron los hechos) prosigue diciendo que "se están adoptando medidas pedagógicas, disciplinarias y de seguridad para que se respeten y valoren las normas de convivencia del centro por todos los alumnos". Y termina anunciando que el centro ha informado "de la situación a la Guardia Civil, a la inspección educativa y a Servicios Sociales".

"Mi hijo casi se muere y seguro que habría tenido que escuchar que estaba loco", protesta la madre de Jeremy. Su hijo ha sido diagnosticado con TDAH y toma medicación por prescripción facultativa. Cada tres meses visita al psiquiatra de la Seguridad Social.

En la denuncia interpuesta en la Guardia Civil Litardo se queja de que en el colegio traten al niño de "loco" y hace constar que ha escuchado a una de las profesoras decir en la puerta del colegio que su hijo llega a clase "drogado".

La madre del menor no entiende qué motivación pedagógica puede explicar que se obligue a los compañeros de su hijo a escribir una lista con todo aquello "que no les gusta" de Jeremy.

"Eso es muy feo y daña la moral y la integridad de mi hijo" dice sobre la lista de acciones y actitudes que enumeran los menores y a la que ha tenido acceso 20minutos. Entre ellas figuran numerosas autolesiones del menor, insultos y agresiones a otros niños, además de faltas de respeto al profesorado. "En el colegio no le aguantan", resume la mujer, "y los profesores no están preparados para estimular y ayudar a Jeremy a integrarse", lamenta.

Yesena Litardo dice que desea un cambio de centro para su hijo, lo antes posible, para que pueda examinarse sin perder curso. "Aunque", apostilla, "en estos momentos me dan igual sus calificaciones, lo importante es que siga vivo".

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